Crítica: Eye in the Sky


Col. Katherine Powell, una oficial militar al mando de una operación para capturar a los terroristas en Kenia, ve su misión de una escalada cuando una chica entra en la zona de la matanza que provocó una disputa internacional por las consecuencias de la guerra moderna.

Reseña por
Yasser Medina

Hoy en día vivimos en una sociedad donde el panorama de la guerra ha cambiado radicalmente. Para combatir el terrorismo los gobiernos ya no recurren a soldados en el campo de batalla, sino que usan tecnología “inexistente” para pilotar drones por control remoto con el fin de evitar las bajas innecesarias. Lo espeluznante es que se le asignan misiones de espionaje para atacar blancos específicos mientras surcan los cielos mirándolo todo.

Esto es lo que pasa en Eye in the Sky en el instante que se recrean los efectos de la guerra moderna, principalmente porque cuenta con un guion eficaz de Guy Hibbert que no duda en relatar los dilemas éticos y políticos del costo humano de los países abusados por las decisiones de los líderes con saco y corbata que se reparten el tercer mundo jugando al ping pong.

La eficacia proviene, quizás, por la ambivalencia del discurso del director Gavin Hood cuando nos pone a cavilar en lo que es correcto, diciéndonos que el daño colateral es la especialidad de las providencias militares y políticas que rechazan la moralidad en los asuntos de seguridad nacional.

A esto se enfrenta la coronela Katherine Powell (Helen Mirren) cuando se entera de que algunos agentes de la inteligencia británica han sido asesinados por un grupo extremista en Kenia y luego comanda una maniobra secreta de drones para identificarlos y asegurar su captura.

En conjunto con la milicia estadounidense y usando tácticas de vigilancia por aire y por tierra, Powell, quien es una mujer fría y calculadora, descubre que los objetivos planean atentados suicidas y cambia el estado de la misión para matar a los terroristas lanzando un lindo cohete disparado por el drone que sobrevuela el área: El ojo en el cielo.

Pero el problema adquiere otra dimensión cuando se calcula el número posible de civiles afectados y se desata una situación diplomática que alcanza el nivel más alto entre el gobierno de los Estados Unidos y de Inglaterra por causa de las repercusiones estatales, morales y personales de las operaciones modernas del ejército dirigida por los ministros y los jefes de estado.

Este es un thriller de guerra diferente a los que hemos visto sobre todo porque los personajes se sienten creíbles y no recurren a las típicas artimañas del género para dar a conocer el impacto de la guerra invisible; algo que Andrew Niccol mostró pobremente en Good Kill. Además, está muy bien interpretada por la durísima Helen Mirren, Barkhad Abdi, Aaron Paul y el gran Alan Rickman (quien da su última actuación).

Lo interesante es que la dirección de Hood es tan precisa, que la tensión de la trama engancha hasta el final, sin tantas persecuciones ni disparos. Todo pasa en los cuartos de comando en donde las emociones, la culpa y el deber nos invitan a las reflexiones más profundas sobre las implicaciones de una burocracia bélica.

Ficha técnica
Año: 2015
Duración: 1 hr. 48 min.
País: Reino Unido
Director: Gavin Hood
Guión: Guy Hibbert
Música: Paul Hepker, Mark Kilian
Fotografía: Haris Zambarloukos
Reparto: Helen Mirren, Alan Rickman, Aaron Paul, Barkhad Abdi, Iain Glen,


7/10