Crítica: 10 Cloverfield Lane


Una joven sufre un accidente de coche. Cuando despierta se encuentra encerrada en una celda bajo tierra, secuestrada por un hombre extraño (John Goodman) que dice haberla salvado del día del juicio final.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 43 min.
País: Estados Unidos
Director: Dan Trachtenberg
Guión: Damien Chazelle, Josh Campbell, Matthew Stuecken
Música: Bear McCreary
Fotografía: Jeff Cutter
Montaje: Stefan Grube
Reparto: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher Jr.



Reseña por
Yasser Medina

La trama de 10 Cloverfield Lane es algo que intriga bastante con el fenómeno extraño que rodea a Michelle (Mary Elizabeth Winstead). Ella es una mujer que, luego de discutir con su novio Ben (Bradley Cooper), termina con su compromiso y huye de la casa para dirigirse a Luisiana. Pero en el camino se distrae con una llamada de Ben y sufre un accidente automovilístico.

Cuando Michelle recupera la consciencia se despierta en una habitación sin ventanas y esposada en la pared. El responsable de rescatarla es Howard (John Goodman), un hombre siniestro que le comenta que la trajo a su búnker debido a un ataque desconocido que ha convertido la superficie en un lugar inhóspito.

Ese comentario deja a Michelle en un estado de sospecha y desconfianza porque piensa que ha sido secuestrada por Howard, y sentimos lo mismo hacia Howard preguntándonos: ¿Será verdad? ¿Está mintiendo? ¿Acaso es un psicópata? ¿Está Michelle en peligro? ¿Ha llegado el fin del mundo? Todo es posible. Pero nos pone a cuestionar lo sucedido, sobre todo porque el miedo sentido por Michelle despierta su instinto de escape.

Ésa es la esencia de 10 Cloverfield Lane, que con un sólido guion y un sonido efectivo consigue manipularnos desde el principio hasta el final usando una larga dosis de tensión y de misterio con tan solo tres personajes en medio de una locación.

Este es un thriller psicológico en donde los sustos están muy bien construidos a favor del terror. Y la atmósfera agobiante de la película ofrece una sensación de espanto cuando se invierte el estado de ánimo de las escenas, principalmente por conseguir el efecto deseado con las expresiones de los actores.

Los intérpretes le dan credibilidad a las características de sus personajes, estableciendo márgenes de dudas entre lo que se ve y lo que sucede con el fin de que el espectador se ponga en el lugar de ellos y pueda sentir parte de la claustrofobia de la puesta en escena.

Todo parece como un juego de paranoia en el cual Goodman consigue una potente actuación que representa a Howard con el toque enigmático de la película una vez que personifica a un survivalista camaleónico que es a la vez amable y amenazador.

Asimismo Winstead otorga una gran interpretación que la convierte en una 'scream queen' que no solo es la víctima, sino que también combina las emociones de Michelle entre la astucia y el temor con un heroísmo que parece engendrado por Ellen Ripley.

Lo más interesante es que la ejecución del debutante director Dan Trachtenberg es estupenda expandiendo el universo diegético de Cloverfield al funcionar como una metáfora de la histeria colectiva de una sociedad a punto de destruirse; un mundo producido por J.J. Abrams del cual estamos seguros de que falta mucho por explorar.


7/10