Crítica: Suicide Squad

Una agencia gubernamental secreta recluta a un grupo de supervillanos presos para ejecutar misiones de operaciones negras a cambio de clemencia, lo que inevitablemente conduce al caos.


Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 2 hr. 03 min.
País: Estados Unidos
Director: David Ayer
Guion: David Ayer
Música: Steven Price
Fotografía: Roman Vasyanov
Reparto: Will Smith, Jared Leto, Margot Robbie, Jai Courtney, Joel Kinnaman, Viola Davis

Reseña por
Yasser Medina

Es una verdadera falta de respeto al espectador que en las salas de cine se exhiba una película de superhéroes tan estúpida como Suicide Squad. Y admito que era del grupo que anticipaba la llegada de la cinta para ver en acción al nuevo Guasón de Jared Leto, pero luego de verla el colosal hastío me hizo vomitar la decepción.

La película, basada en el famoso cómic de DC creado por Robert Kanigher y Ross Andru, produce desidia porque la falta de coherencia nunca permite que el desarrollo de los antihéroes sea conciso. Y este colega, el director David Ayer, quien obviamente no sabe lo que quiere contar, logra que el ritmo sea defectuoso cuando deja que la historia se pierda por el típico camino predecible de los héroes que deben salvar el mundo.

También tiene la intención de agradar con unos chistes que solo podrían hacer reír a un retrasado mental. Me causa más risa observar cómo se introducen estos supervillanos a la garata con puño, quienes sin conocerse bien de la noche a la mañana terminan siendo los ‘best friends forever’. Crédito al ingenioso guionista (Ayer) por semejante barrabasada.

De la trama podemos decir que comienza de una vez metiendo la pata. Luego de la aparente muerte de Superman, la Oficial de Inteligencia de los Estados Unidos, Amanda Waller (Viola Davis), tiene la gran idea de reclutar a supervillanos encarcelados para realizar las misiones más peligrosas y rescatar el mundo de futuras amenazas, por supuesto, a cambio de la reducción de la condena.

Estos rufianes son individuos que no tienen nada que perder porque ya se hallan presos en una prisión. El equipo lo conforman Deadshot (Will Smith), Harley Quinn (Margot Robbie), Capitán Bumerang (Jai Courtney), Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje), El Diablo (Jay Hernández) y Slipknot (Adam Beach). Al salir de ahí, aceptan la misión para redimirse por lo que han hecho en el pasado, a pesar de que pocas veces lo enuncian.

El problema con estos pueriles personajes es que aunque conocemos lo que han vivido a través de unos míseros flashbacks no hay mucha información que sustenten sus motivaciones. Solo comparten en medio de la misión y se relacionan como si se conocieran de por vida. Y sus rasgos de personalidad no contienen ni un ápice de carisma.

Algunos como Deadshot, el tirador experto más insípido, son un total desperdicio cuando sus escenas se van por el fiasco del melodrama paternofilial. Otros como Harley Quinn, la payasa psicópata, bien interpretada por Margot Robbie, se pasan la película entera con la misma reiteración superficial de volver a estar junto a su amado Joker (Jared Leto). Los otros, que casi ni hablan y tienen unos diálogos reciclados, están para rellenar las escenas de estos tres pelafustanes y todo lo que hacen es un fárrago de sinsentidos.

Nuestro colega Jared Leto nos confirma oficialmente que es uno de los peores guasones en la historia del cine. Su interpretación carece de fuerza alguna. Es un cliché andante que intenta robarse el show con su figura baladí. Y con solo unos minutos su personaje se convierte en la versión barata de Lil Wayne y Marilyn Mason. Además, sus acciones son las mismas: buscar a su novia Harley Quinn y ser un gánster que no consigue nada relevante.

Lo peor del caso es que la trama es dolorosamente aburrida, inanimada, insustancial, con muchísimas secuencias de acción que dan ganas de bostezar. La bobada más grandiosa de Warner ha sido poner a estos tipos malos a hacer cosas buenas, sobre todo porque al parecer han disfrutado entregarnos el disparate más grande del año.


3/10