Crítica: Cinderella


Cuenta las andanzas de la Ella (Lily James), una joven cuyo padre, un comerciante, vuelve a casarse tras enviudar. Para agradar a su padre, acoge con cariño a su madrastra (Cate Blanchett) y a sus hijas (Holliday Grainger y Sophie McShera) en la casa familiar. Pero, cuando su padre muere inesperadamente, la joven queda a merced de unas mujeres celosas y malvadas que la convierten en sirvienta y la relegan a la cocina.

Ficha técnica
Año: 2015
Duración: 1 hr. 45 min.
País: Estados Unidos
Director: Kenneth Branagh
Guion: 
Chris Weitz
Música: Patrick Doyle
Fotografía: Haris Zambarloukos
Reparto: Lily James, Cate Blanchett, Helena Bonham Carter, Richard Madden,

Reseña por
Yasser Medina

Digamos que no hay que relatar la historia de Cinderella porque todo el mundo, tanto niños y niñas como jóvenes y adultos, la conocen. Sin embargo, lo que diferencia a esta nueva fábula de las adaptaciones pasadas, es que es bella y entretenida sin la necesidad de ser exagerada. O sea, que oculta la grandilocuencia del relato con simpleza y gallardía.

Esto supone que las piezas de la diégesis de su narratología están perfectamente desarrolladas por el guion, manteniéndose fiel a los eventos fantásticos de La Cenicienta. De ese modo, nada se escapa en las escenas y los diálogos, y las motivaciones y las acciones de los personajes están justificadas sin huecos.

Por eso diría que, además de estar espléndidamente fotografiada, lo que la hace más extravagante aún es el diseño de vestuario y la dirección de arte, que transforman la puesta de escena con una vivacidad tal que certifica que la magia de Disney todavía posee una sensibilidad que brilla bien fuerte.

Gran dirección de Branagh, y buenas actuaciones.


7/10