Crítica: Julieta

Después de un encuentro casual, una mujer con el corazón destrozado decide enfrentarse a su vida y los acontecimientos más importantes sobre la desaparición de su hija.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 36 min.
País: España
Director: Pedro Almodóvar
Guion: Pedro Almodóvar
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: Jean-Claude Larrieu
Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti

Reseña por
Yasser Medina

Tal parece que el cine del señor Pedro Almodóvar está atravesando un período en el cual ya no tiene nada qué decir que recurre a métodos inútiles para repetirse. Y esto lo confirma su nueva película, Julieta, que con la enorme vagancia con la que narra esta historia de mujeres al borde de la culpa todavía me pregunto qué coño pasó con el Almodóvar que se reinventaba.

Lindos eran aquellos tiempos en los que veíamos películas de Almodóvar como Todo sobre mi madre, Hable con ella, Volver y hasta La piel que habito. Pero ahora con la Julieta, intentando regresar a esas películas de señoras que sufren, solo le quedan los colores. Pretende hablar de sentimientos y de la perpetua depresión de una mujer que ha sido rechazada por su única hija, pero lo único que nos deja es un relato soporífero que se siente eternamente aburrido.

El caso es que antes de que todo eso comience a producir la letárgica indiferencia, uno tiene que chuparse el deprimente melodrama de Julieta (Emma Suárez) cuando se queda esperando a que venga su hija Antía (Blanca Parés). En lo que ella espera a que suceda algo (y nosotros también) se estaciona en el pasado con unos flashbacks prolongados infinitamente para distanciarse de su desamparado presente y poder recordar lo que sucedió cuando era una joven profesora de Filosofía Clásica (Adriana Ugarte).

Me extraña que durante todos esos años no se le haya ocurrido reintentar la búsqueda para dar con su paradero, quizá la negligencia policíaca es intencionada. Tampoco me creo la blanda coincidencia de Julieta cuando está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal con un tal Lorenzo (Darío Grandinetti) y se encuentra por casualidad con Beatriz (Michelle Jenner), una antigua amiga de Antía que le dice todo lo que sabe de su primogénita.

Toda la desgracia de esta presunta tragedia de la madre que no puede comprender la razón de la huida de su hija pasa con una cantidad de escenas facilonas que no tienen ni un solo ápice de emoción, muy a pesar de que la actuación de Emma Suárez a ratos intenta mostrar que el dolor de Julieta es genuino.

Asimismo no hay ninguna situación que conmueva gracias a la malograda descripción psicológica de los protagonistas y de los secundarios. Todo lo que expresan sus diálogos y las acciones que toman parece una telenovela desabrida de esas que daban en Telemundo.

Quizá la satisfacción que llega con el paso de los créditos junto al bonito uso del color (principalmente el rojo) es lo único que me produce una inmensa sensación de felicidad; es lo único que me hace olvidar la excesiva e inerte puerilidad de esta película. La supuesta maduración de Almodóvar está más acartonada que nunca.


5/10