Crítica: Winter Sleep (Kis Uykusu)


Aydin, un actor jubilado, dirige un hotelito en Anatolia central con la ayuda de su joven esposa, de la que está muy distanciado, y de su hermana, una mujer triste porque se acaba de divorciar. En invierno, a medida que la nieve va cubriendo la estepa, el hotel se convierte en su refugio y en el escenario de su aflicción.

Ficha técnicaAño: 2014
Duración: 3 hr. 15 min.
País: Turquía
Director: Nuri Bilge Ceylan
Guion: Nuri Bilge Ceylan
Fotografía: Gökhan Tiryaki
Reparto: Haluk Bilginer, Melisa Sözen, Demet Akbag, Nadir Saribacak

Reseña por
Yasser Medina

Mi historia con el cine turco de Nuri Bilge Ceylan comenzó con Distant (Uzak), pasando después por Three Monkeys (Uc Maymun) y luego Once Upon a Time in Anatolia (Bir Zamanlar Anadolu'a). Para mi, ningunas fueron consideradas buenas películas, pero ahora con Winter Sleep (Kis Uykusu), la ganadora de la Palma de Oro en Cannes, el resultado ha cambiado.

Porque aquí no solo nos encontramos con una película penetrante (adaptada de la obra de Anton Chekhov), sino con un epítome de la soledad y de la condición humana; así como también el cuestionamiento moral del bien y del mal que divide los estratos sociales (ricos y pobres) en una región pequeña de Anatolia. 


Todo ese barullo es lo que vemos cuando se presenta a profundidad la indiferencia de Aydin (Haluk Bilginer). Este tipo, dueño de un hotel y terrateniente adinerado, controla el pueblo con su poder y, por encima de eso, su verborrea cínica pisotea la moral de todos los seres que le rodean, incluyendo su hermana Necla (Demet Akbag) y su esposa, Nihal (Melisa Sozen). Es por eso que todos lo odian sin exteriorizarlo. 

Quizá lo más intrigante, además de la hipérbole filosófica de los diálogos que surge del conflicto, es que la misantropía de Aydin es lo que acarrea el film completo con una actuación indudablemente magistral de parte de Bilginer.

Pero el sueño de invierno no está ahí, el sueño de invierno pasa en todas partes: En esas personas que temen cambiar por las culpas del pasado y las consecuencias del presente.
Impecable la dirección de Ceylan, con muchos planos estáticos y uso del silencio.


7/10