Crítica: Star Trek Beyond

El USS Enterprise, la nave insignia de la Flota Estelar liderada por el capitán James T. Kirk (Chris Pine), vuelve a surcar el universo para asegurarse de la protección de la Tierra. Su misión pronto se convertirá en una carrera por la supervivencia cuando se enfrenten a un nuevo y fiero enemigo, Krall (Idris Elba), una especie alienígena avanzada.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 2 hr. 01 min.
País: Estados Unidos
Director: Justin Lin
Guion: Simon Pegg, Doug Jung
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Stephen F. Windon
Reparto: Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Karl Urban, Simon Pegg, Anton Yelchin, John Cho, Idris Elba


Reseña por
Yasser Medina

La franquicia de Star Trek es una de las más populares del cine de ciencia-ficción. Cuenta con un total de trece películas, y desde el maravilloso reboot se mantiene más trepidante que nunca. La esencia se debe a que los episodios intergalácticos del capitán Kirk tienen una facilidad asombrosa para terminar en problemas mientras disfrutan del viaje a las estrellas en un espacio rebosado de estallidos, persecuciones y disparos.

La idea siempre ha sido la pasión que sienten por explorar nuevos mundos y nuevas civilizaciones perdidas en la enormidad del espacio. Y eso es lo que vemos en Star Trek Beyond cuando se desata la sobredosis de pirotecnia visual para ir hasta los confines de lo recóndito.

En las mejores escenas, Justin Lin acelera el ritmo de la película con un engranaje de circunstancias que equilibra el humor y la acción de una forma muy similar a las dos antecesoras de J.J. Abrams. También ofrece un rico homenaje para conmemorar el 50 aniversario de la serie original de TV de los 60 creada por Gene Roddenberry y protagonizada por William Shatner y Leonard Nimoy; por supuesto, siempre consciente de su amor trekkie.

Esta es exactamente la razón por la cual la trama de la nueva aventura del capitán James T. Kirk (Chris Pine) y la tripulación del Enterprise arranca de una manera lenta y genérica, pero una vez que activa la velocidad warp se disfruta hasta el final para conectar con los orígenes de la saga.

La historia comienza en medio de una misión diplomática donde el capitán Kirk debe adquirir una enigmática reliquia, pero como es usual en su mañosa agenda todo el lío termina en un festival de trompadas con alienígenas.

En territorio desconocido, Kirk y los tripulantes de la nave USS Enterprise surcan la inmensidad de la galaxia para asegurarse de la protección de la Tierra y de los planetas de la Federación. Pero la tranquilidad se esfuma como pedo al aire cuando se avecina un tal Krall (Idris Elba), el enemigo siniestro que busca el objeto misterioso robado por Kirk para perturbar la paz que tanto le molesta. De ese modo la travesía de vigilancia del equipo se convierte en un maratón por la supervivencia espacial.

Esta secuela del universo reiniciado de Star Trek funciona bien por estructurar la trama con situaciones similares a Star Trek (2009) y a Star Trek Into Darkness (2013), pero dilata un poco los detonantes para presentar la contrariedad que luego deben resolver los personajes con los desafíos a los que se enfrentan cuando están separados. Asimismo sabe que no requiere desarrollo de personajes porque sus motivaciones ya se introdujeron en las dos entregas pasadas.

El director Justin Lin, quien ha tenido un amplio historial de blockbusters aburridos, se redime para otorgarle dinamismo a las cosas que realizan los personajes del Enterprise; personajes por los cuales sentimos una gran empatía. Aunque Kirk siga siendo el héroe intrépido, vemos que el lógico Spock (Zachary Quinto), el sarcástico Bones (Karl Urban), la racional Uhura (Zoe Saldaña), el eficaz Sulu (John Cho), el chistoso Scotty (Simosn Pegg) y el reservado Chekov (el fallecido Anton Yelchin) también tienen una participación importante para el progreso de la trama.

Puede que la película no vaya más allá de lo que ya hemos visto, pero como pieza de entretenimiento de ciencia-ficción sabe cuándo usar la fórmula de Star Trek para entregar escenas que a ratos sorprenden. La frontera final del periplo es más que suficiente para quedar satisfecho.



7/10