"The BFG": Ya no queda nada de Spielberg [Crítica]

Una niña llamada Sophie se encuentra con el Gigante Big Friendly quien, a pesar de su apariencia intimidante, resulta ser un alma de buen corazón que es considerado un paria por los otros gigantes porque a diferencia de sus pares se niega a comer niños y niñas.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 58 min.
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Guion: Melissa Mathison
Música: John Williams
Fotografía: Janusz Kaminski
Reparto: Mark Rylance, Ruby Barnhill, Rebecca Hall

Reseña por
Yasser Medina

La historia del cine nos ha enseñado que los grandes nombres regularmente se asocian a grandes películas. Pero a veces, por muy prolífica que resulte la carrera de algún director, eso no logra garantizarle el paraíso terrenal con alguna obra defectuosa. Lo confieso porque he terminado de ver la nueva película de Steven Spielberg, The BFG, y por haberme confiado del grandioso nombre de este señor que tiene un currículo casi impecable, me pregunto dónde demonios está la grandeza de esta aparatosa película de gigantes, ¿qué rayos es esto?

Tal parece que la época en la que las películas del rey de los blockbusters podían sacudir las emociones de los heleros ha llegado a su fin. Hasta su fiel amiga, la taquilla, le ha salido corriendo. Con esta fantasía, Spielberg me ha propiciado un aburrimiento que parecía eterno durante dos largas de mi vida que lamentablemente se perdieron en el tiempo.

Y aunque en la mágica apertura despierta un poco de entusiasmo con el efectismo de los efectos visuales, el cuento de la chiquilla y el gigante cariñoso es tan blandengue que tuve que tragarme los créditos con la esperanza de que sucediera algo. Es una pena que no haya pasado nada.

Lo que sabemos es que a Spielberg le gustan las fábulas que tienen niños anhelando caminar por los senderos de la maravilla. Y no lo culpo. La película es una adaptación de la famosa novela para niños de Roald Dahl, el mismo autor de Charlie and the Chocolate Factory. El guion se ha encargado de escribirlo la difunta Melissa Mathison, la guionista que trabajó con Spielberg en la estupenda E.T. the Extra-Terrestrial. El relato narra el lance de Sophie (Ruby Barnhill), una niña huérfana que se encuentra con el Gigante (Mark Rylance) de la forma más ingenua posible. Estando juntos deciden detener a una invasión de malvados gigantes que se preparan para cenar comiéndose a todos los niños del país (Reino Unido).

Es cierto que el apartado técnico recurre a los efectos especiales y a la dirección de arte para agradar visualmente con la animación que se ve en pantalla, pero eso no me sirve de nada si la trama no contiene ni un solo ápice de emoción. Nunca se siente viva. Y se contagia del síndrome Spielberg (niños ordinarios en situaciones extraordinarias) con una elaboración holgazana.

Todo el argumento de la niña con insomnio que entabla simpatía con el gigantón amistoso puede parecer muy bonito, pero la manera en la que se desarrolla recurre a las artimañas narrativas más facilonas que se pueda apreciar en el mundo de Spielberg. Tampoco tienen una química actoral que complazca con el supuesto derroche de magia.

Luego de terminarse esta aventura fantástica, este gran acontecimiento infantil, o lo que sea, me he quedado más contento que un ganador de la lotería al saber que jamás la volveré a ver. Solo pensaba en olvidarme del falso encanto, de la apatía y de la colosal pobreza con la que la fórmula de Spielberg casi me pone a soñar. He odiado esta aburrida película desde lo más profundo de mi ser.


4/10