"The Shallows": Terror y supervivencia en el mar [Crítica]

Nancy (Blake Lively) es una joven que trata de superar la pérdida de su madre. Un día, practicando surf en una solitaria playa mexicana se queda atrapada en un islote a sólo cien metros de la costa. El problema está en que un enorme tiburón blanco se interpone entre ella y la otra orilla.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 27 min.
País: Estados Unidos
Director: Jaume Collet-Serra
Guion: Anthony Jaswinski
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Flavio Martínez Labiano
Reparto: Blake Lively, Óscar Jaenada, Brett Cullen,

Reseña por
Yasser Medina

Reconozco que me he llevado una grata sorpresa con esta película, The Shallows, sobre todo porque para ser la típica película de tiburón sabe cuándo entretener con el suspense. Y este señor, el director español Jaume Collet-Serra, el cual tiene experiencia con el cine de suspenso y de horror, logra un eficaz ejercicio de dirección con la historia de la muchacha varada en el océano que debe sobrevivir al feroz ataque de un tiburón asesino.

Esto no es nuevo, lo hemos visto varias veces, sin embargo, es un thriller de supervivencia que fija la simplicidad de la premisa desde el inicio para que en el trayecto la narración nunca se sienta desarticulada. Puede que haya algo de Jaws y de Cast Away en su estilo, pero el minimalismo le da un soplo de frescura que justifica la forma en la que construye la tensión.

La protagonista, Nancy Adams (Blake Lively), es una joven estudiante de medicina que decide viajar a una playa desolada en México para practicar surf. Una de las razones por la que se encuentra en el litoral está ligada al pasado de su familia, especialmente con su fallecida madre, quien era surfista y surfeaba en la misma playa.

Y la bella Nancy se halla de surfera en la costa porque le da la gana, pero desconoce que, coincidencialmente, ese rincón marino lo habita un sanguinario tiburón blanco que tiene deseos de comerse hasta los camarógrafos. Al darse cuenta del barullo acuático, es atacada por el tiburón y trata de mantenerse con vida a más de 200 metros de la orilla hasta que llegue algún príncipe azul que la rescate. Lástima que soñar no cuesta nada.

Todo el lío de la muchacha y el tiburón, aunque resulte exagerado, logra el propósito engancharnos por la sólida actuación de Blake Lively. La motivación de su personaje está totalmente definida con un par de metáforas. Se mete en la piel de Nancy con un toque melodramático que nos recuerda lo que puede hacer una scream queen a la hora de sobrevivir. Es la mujer moribunda cuyo instinto no le teme ni a los afilados dientes de un tiburón.

Ahora sabemos que el terror se localiza anclado en el mar al lado de una heroína y de una gaviota con el ala rota que intenta robarse el show. Y es un terror efectivo que, además de dar un par de sustos, también nos regala planos de zambullidas y de olas muy preciosos en un pedazo de la ribera. No me puedo quejar cuando este infierno azul me ha entretenido.


7/10