Crítica: Three (Saam Yan Hang)

Al darse cuenta de que va a ser derrotado en cualquier momento durante un enfrentamiento con la policía, un gamberro dispara a sí mismo para obligar a la policía a cesar el fuego y llevarlo al hospital.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 28 min.
País: Hong Kong
Director: Johnnie To
Guion: Yau Nai-Hoi, Lau Ho-Leung, Mak Tin-Shu
Música: Xavier Jamaux
Fotografía: Cheng Siu-Keung, To Hung-Mo
Reparto: Vicki Zhao, Louis Koo, Wallace Chung, Lo Hoi-Pang



Reseña por
Yasser Medina

De vez en cuando regresamos al cine de prolíficos directores para ver si nos traen alguna película nueva, o mejor dicho, alguna propuesta diferente en los géneros que regularmente emplean. Me ha pasado con la reciente película del hongkonés Johnnie To, Three, la cual marca su frenético regreso al thriller de acción por el que es mundialmente reconocido.

Si recordamos bien, el estilo del señor To es lo más cercano al cine de acción de Hong Kong de John Woo. Ha incursionado en el género con películas de crimen como Running Out of Time, The Mission, Breaking News, Election, Election 2, Vengeance, Drug War y su obra maestra, Exiled. Su puesta en escena siempre ha estado marcada por una ejecución estilizada que ya se ha convertido en su sello personal. Su habilidad más contundente es la de alterar los estados de ánimo y de géneros en una misma película para reflejar algún comentario social.

Y lo que vemos en Three no se despega su arquitectura cinemática. Es el cine de Johnnie To de siempre, enérgico, violento, donde los dilemas éticos de unos personajes acorralados construyen una tensión inquietante. Conjuga la acción, el humor, el ritmo y la intriga recurriendo a tres personajes contenidos por el mismo escenario en una sola locación: un hospital.

La historia transcurre en un hospital narrando las peripecias de la doctora Tong Qian (Vicki Zhao Wei) cuando se enfrenta a la disyuntiva de operar a algunos de los pacientes. Durante el día, confluyen diversos relatos dentro de la enfermería; como el del hombre que afronta una operación crucial, el de un minusválido que ha quedado malparado tras una cirugía y el de un jubilado que disfruta gratamente de su camisa de fuerza. Todo parece tranquilo.

Pero cuando llega Shun (Wallace Chung), un criminal recién ingresado que ha sido atrapado por la policía con una bala incrustada en la cabeza, las cosas se complican porque el que lo ha traído, el Inspector Ken (Louis Koo), se obsesiona con esperar a que se recupere para encarcelarlo. Y Shun rechaza el tratamiento confiado en que su pandilla viene para ayudarlo a escapar.

Como un cirujano meticuloso To edifica el suspenso dentro del hospital desde el punto de vista de este trío. En cada escena en la que Ken, Tong y Shun discuten nos dice que algo malo está a punto de pasar. Es mucho más evidente cuando nos encontramos con que los personajes se hallan enfrascados en un duelo de deslealtad, de traiciones y de una incertidumbre que apunta a una confrontación de violencia entre policías y ladrones.

Quedarnos hasta el palpitante clímax es lo mejor que hemos podido hacer, pues nos ha dejado con la boca abierta con lo que es, posiblemente, el tiroteo del año. Durante seis tensos minutos, la acción se desplaza de aquí para allá con un espectacular plano secuencia en cámara lenta que pondría a morir de la envidia a cualquier director de la industria.

Puede que la película no funcione apropiadamente para los que no estén familiarizados con el cine de Johnnie To, pero para nosotros, los que ya hemos visto muchas películas de este cineasta que teje su estilismo como un especialista de la acción, es un filme que entretiene con una simple idea ejecutada a través de una destreza técnica fenomenal.


7/10