"Moana": La divertidísima heroína de Disney [Crítica]

La historia de Moana Waialiki, una joven que desea explorar el mundo navegando por el océano. Ella es la única hija de un importante capitán que pertenece a una familia con varias generaciones de marinos.

Ficha técnica
Año: 2016
Duración: 1 hr. 47 min.
País: Estados Unidos
Director: John Musker, Ron Clements
Guion: Jared Bush
Música: Opetaia Foa'i, Mark Mancina, Lin-Manuel Miranda
Fotografía: Rob Dressel, Adolph Lusinsky
Reparto: Auli'i Cravalho, Dwayne Johnson, Rachel House



Reseña por
Yasser Medina

Moana es una bella película que nos recuerda que la magia de las películas de Disney siempre se mantiene encendida con el paso de los años. Muchos se preguntan el porqué, otros simplemente lo aceptan porque el encanto de esos mundos mágicos siempre provoca todo tipo de emociones. Pero la realidad es que la fórmula de sus películas de animación usualmente triunfa porque está diseñada para todo tipo de público y garantizan entretenimiento.

Ahora con esta nueva película animada ambientada hace dos mil años en una isla polinesia en el pacífico, la diversión viene envuelta en la manta de la mitología maorí para contarnos la historia de la jovencita Moana y de la larga travesía que emprende a través del océano con el fin de buscar al semidiós Maui, quien es el único que conoce el camino de una isla legendaria que puede salvar a su pueblo.

No es una extrañeza que la aventura de Moana sea tan encantadora, pues los directores son los señores Ron Clements y John Musker, el famoso dúo de cineastas que ha dirigido clásicos modernos de Disney como La sirenita, Aladino y Hércules. Para la grata sorpresa, es también su primera película animada con CGI. Y adornan la fabulosa animación de Moana con canciones contagiosas, un color fabulesco, mucho humor y protagonistas colmados de peculiaridad.

La fábula de Moana Waialiki (voz de Auli'i Cravalho) comienza en la lejana isla de Motunui en el Pacífico. Siendo descendiente de un linaje de navegantes, es una muchacha curiosa que pasa los días anhelando escapar por el océano. Pero su padre, el jefe Tui (voz de Temuera Morrison), se lo prohíbe afirmando que cruzar el arrecife está prohibido para los habitantes de la tribu, además de que insiste en que la flora y la fauna de la islilla es suficiente para sobrevivir.

Un tiempo después, cuando extrañamente la vegetación y los peces de la isla empiezan a escasear, Moana propone ir más allá del atolón para buscar pescados y otras fuentes de alimentación. Su abuela, Tala (voz de Rachel House), la convence de que escape por el océano indicándole que busque al semidiós Maui (voz de Dwayne Johnson), quien es un hombre poderoso que puede ayudar a romper la maldición de la aldea.

Reconozco que me he reído y he cantado durante el emocionante viaje de esta joven. Las escenas nunca pierden el ritmo de lo que se está narrando, especialmente cuando usan las canciones para sostener la narración. Y el dinamismo se conserva cada vez que los protagonistas exploran lugares impresionantes y se enfrentan a criaturas místicas y a monstruos marinos del folclore maorí.

Lo interesante de estos personajes, además de estar prodigiosamente animados en 3D, es que son genuinos porque en ningún momento se caen los clichés típicos de las películas de animación. El cuento de Moana es la prueba definitiva de que en las recientes películas de Disney las princesas tienen un rol mayor que empodera a las jóvenes; un rol de heroína inteligente que no requiere de los caballeros salvadores ni de los galanes tontos para seguir adelante.

Sabemos que este cuento de hadas tiene un mensaje vigoroso, casi feminista, que nos habla de la adolescente que conquista sus miedos más profundos para ir más allá y descubrirse a sí misma; pero también nos reitera la importancia de cuidar a la madre naturaleza, en un mundo donde los ecosistemas peligran.

No se podía esperar menos de Disney en su película número 56, Moana es visualmente hermosa y eficaz en el apartado técnico, una buena película animada para pasar un tiempo agradable.


7/10