"Guardians of the Galaxy Vol. 2": El lado más fantástico de Marvel [Crítica]

Peter Quill se embarca en un viaje espacial por todo el universo junto a sus amigos, Gamora, Drax el Destructor, Rocket Racoon y Baby Groot, con el propósito de desentrañar todos los enigmas que envuelven a sus raíces, y a su temible progenitor, Ego.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 16 min
País: Estados Unidos
Director: James Gunn
Guion: James Gunn (Cómic: Dan Abnett, Andy Lanning)
Música: Tyler Bates
Fotografía: Henry Braham
Reparto: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Vin Diesel, Michael Rooker, Karen Gillan, Kurt Russell, Sylvester Stallone, Elizabeth Debicki


Reseña por
Yasser Medina

Han pasado tres años desde que Marvel Studios depositó toda su confianza en el desconocido James Gunn para dirigir Guardians of the Galaxy, película de superhéroes que marcó una nueva etapa en el Universo Cinematográfico de Marvel por el humor negro, la música de la cultura popular y los efectos visuales. Y la intuición no los traicionó, pues la película, además de entretener muchísimo, recaudó una millonada y catapultó al estrellato a este grupo de inadaptados galácticos.

Era obvio que la nueva franquicia continuaría al lado de James Gunn como guionista y como director, sobre todo porque este señor ofrece algo fresco y diferente. Captura las aventuras de los protagonistas con un estilo visual que se aleja de las películas de Marvel más veteranas. Y esto lo confirmamos con Guardians of the Galaxy Vol. 2, una secuela con la que he disfrutado como si fuera un niño nadando en un mar de dulces. Es hasta más divertida que la antecesora.

La película termina siendo demasiado loca para mí, y por suerte soy amante de la locura. Al igual que la predecesora, consigue la acción explosiva y la comicidad con una dosis de entretenimiento, elaborada para pasar un buen rato pensando en las acciones de Peter Quill/Star-Lord (Chris Pratt), Rocket Raccoon (voz de Bradley Cooper), Drax (Dave Batista), Gamora (Zoe Saldaña) y el bebé Groot (voz de Vin Diesel). Estos personajes son la prueba de que sus alocados episodios por el espacio son suficientes para quedar encantado, y más aún cuando se explora el vínculo emocional que los une.

La trama comienza poco después de los sucesos de la primera parte, presentando a los Guardianes de la Galaxia en medio de una persecución desatada por Ayesha (Elizabeth Debicki), líder de los Sovereign. Ahora son famosos por todo el cosmos y conviven como una familia disfuncional que solo se tranquiliza escuchando música setentera de casetes. Pero todavía quedan tareas pendientes, obstáculos que deben vencer que atentan contra la unión de la tropa.

Debido a esto, los Guardianes deben luchar para mantenerse unidos mientras intentan resolver el misterio de los orígenes de Peter Quill. En su camino hay nuevos aliados que antes eran rivales, Yondu (Michael Rooker) y Nébula (Karen Gillan), así como también un villano inesperado que tiene una agenda siniestra para controlar el universo.

Ahora sabemos que es muy difícil no quedar encantado con las peculiaridades de estos personajes, pues sentimos todas sus riñas, sus vivencias, sus ocurrencias y, más que nada, su travesía. Cada uno tiene una rareza que lo hace interesante, sin embargo, algunos se roban el show por encima de otros; destacándose (como siempre) Rocket, por sus burlas tan irreverentes y, por supuesto, el bebé Groot, cuya ternura irresistible es el corazón de toda la pandilla.

Gunn sabe que no necesita introducir a estos personajes porque ya los conocemos, por eso su enfoque va dirigido a escudriñar el enigma que rodea la vida del protagonista, Star-Lord, y a sanar los ramalazos emocionales de los secundarios. Pero también logra que su mecánica visual mantenga la chispa que lo caracteriza usando los estándares de la ‘space ópera’, conteniendo el ritmo de la película en la acción vertiginosa, en una banda sonora memorable y en la autoparodia que no se toma nada en serio.

En esencia, es una película de ciencia-ficción que muestra el lado más fantástico de la narrativa de Marvel. Tiene identidad propia, referencias que sacan sonrisas y un sello intachable que solo se altera por la fórmula del blockbuster. A veces, parece más emotiva de la cuenta, pero me he quedado enganchado (hasta en los graciosos créditos) durante dos horas que pasan volando. En otras palabras, “yo soy Groot”.


7/10