"Solo: A Star Wars Story": Solo es un disparate [crítica]

Sinopsis: Durante una aventura en el inframundo criminal, Han Solo se encuentra con su futuro copiloto Chewbacca y se encuentra con Lando Calrissian años antes de unirse a la Rebelión.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 15 min
País: Estados Unidos
Director: Ron Howard
Guion: Lawrence Kasdan, Jonathan Kasdan
Música: John Powell
Fotografía: Bradford Young
Reparto: Alden Ehrenreich, Emilia Clarke, Woody Harrelson, Donald Glover

Reseña por
Yasser Medina


En estos días siento que visitando Youtube puedo hallar fácilmente películas cortas de más de dos minutos y de forma gratuita. Hablo, por supuesto, de los trailers; esos cortos comerciales que utilizan un mercadeo voraz con los avances de una película para motivar a los espectadores a que la vean. Los trailers me cuentan la película entera en tres minutos y, usualmente, no hay nada que pueda hacer si el producto final no me ha emocionado. Me ha pasado con la más reciente película de Star Wars, Solo: A Star Wars Story, una cinta tan aburrida como el adelanto que relata los orígenes de Han Solo antes de convertirse en el legendario piloto de la galaxia. 

Lo que he experimentado mirando esta película en la sala del cine ha sido un déjà vu tortuoso que solo me recuerda lo que sentía con el trailer. No ha conseguido emocionarme ni en la más mínima escena, es incapaz de producir algún personaje que sea interesante, y carece de un ritmo cohesivo porque el argumento es brutalmente previsible. Se encarga fastidiosamente de manchar la iconografía de Han Solo, uno de los personajes más populares de la ópera espacial creada por George Lucas.  

La historia narra las raíces de Han Solo (Alden Ehrenreich), un muchacho gandul e irreverente que se gana la vida como contrabandista en las calles del planeta Corellia. Le dice a su novia, Qi’ra (Emilia Clarke), que sueña con ser el mejor piloto de la galaxia, pero que primero desea escapar del vertedero en el que viven. Las cosas de la vida (o la imaginación de unos guionistas en crisis creativa) llevan a Solo a separarse de Qi'ra y a escapar del planeta con el fin de convertirse en piloto del Imperio, pero no todo le sale bien. En un trayecto atiborrado de unas persecuciones que se repiten como las manecillas de un reloj, conoce a Tobias Beckett (Woody Harrelson), al mítico Lando Calrissian (Donald Glover) y, muy especialmente, a Chewbacca, el wookie que se convierte en su inseparable amigo.

La presentación de estos personajes es la más tediosa que he atestiguado en una película de Star Wars. Son acartonados, artificiosos, me harto de verlos en esas persecuciones no aptas para un público con epilepsia. Encuentro que son insustanciales las motivaciones de Solo y su pandilla, están destinadas a construir las secuencias de acción partiendo de cacerías que lucen recicladas; no consiguen nada que sea relevante (o sorpresivo), salvo algunas revelaciones que funcionan como pretextos para extender la saga del piloto del Halcón Milenario.  

Ninguno de los actores transmite la gracia necesaria para que los personajes sean genuinos, principalmente Paul Bettany como Dryden Vos, el villano del librito que parece que tenía la agenda vacía; y, también, Woody Harrelson como Tobias Beckett, un mercenario que funciona como relleno para que la trama progrese a paso de tortuga. El otro es Alden Ehrenreich, protagonista relativamente imberbe que, aun logrando que la expresividad y los gestos de Han Solo se asemejen mucho a los de Harrison Ford cuando era joven, no comunica el sentido de ironía y de confianza que tiene el personaje, le falta carácter. La frigidez de Ehrenreich se distancia de la personalidad de Solo porque no tiene el carisma de Ford, y probablemente nunca lo tendrá.

La película pasó por una producción escabrosa cuando ya se estaba terminando de filmar. El director Ron Howard reemplazó a Phil Lord y Christopher Miller una vez que partieron por diferencias creativas, por lo que era natural que se disparara el presupuesto para rodar las nuevas escenas (ya es una de las producciones más caras de la historia). Howard volvió a filmar gran parte del material rodado para sustituir el estilo narrativo y, para la mala suerte, la narración que ofrece no despierta ninguna emoción. El resto, como ya he explicado arriba, es historia. La película es un tremendo disparate. 


4/10