Sinopsis: Santa Claus entra por la chimenea de una casa mientras unos niños están durmiendo. Ambas imágenes se muestran simultáneamente, en un considerable logro técnico para la época.

Este cortometraje está considerado como una de las obras clave de la llamada escuela de Brighton. Es posiblemente la primera película sobre la Navidad. Según Michael Brooke de BFI Screenonline, "se cree que es el primer ejemplo conocido de acción paralela del cine y, cuando se combina con técnicas de doble exposición que Smith ya había demostrado en The Mesmerist (1898) del mismo año y Photographing a Ghost  (1898), el resultado es una de las películas británicas más visual y conceptualmente sofisticadas realizadas hasta entonces.

Ficha técnica
Título original: The Visit of Santa Claus
Año: 1898
Duración: 1 min 16 seg.
País: Reino Unido
Director: George Albert Smith
Guion: 
Música: Muda
Fotografía: George Albert Smith
Reparto: Dorothy Smith, Harold Smith, Laura Bayley
Calificación: 7/10

Sinopsis: En Estados Unidos, en la época de la Gran Depresión, en medio de un ambiente de terrible miseria, gentes desesperadas, de toda edad y condición, se apuntan a una maratón de baile con la esperanza de ganar el premio final de 1500 dólares de plata y encontrar, al menos, un sitio donde dormir y comer. Mientras los concursantes fuerzan los límites de su resistencia física y psíquica, una multitud morbosa se divierte contemplando su sufrimiento durante días.

Ficha técnica
Título original: They Shoot Horses, Don't They?
Año: 1969
Duración: 2 hr 09 min
País:  Estados Unidos
Director: Sydney Pollack
Guion: James Poe, Robert E. Thompson
Música: Johnny Green
Fotografía: Philip H. Lathrop
Reparto: Jane Fonda, Michael Sarrazin, Susannah York, Red Buttons, Gig Young,
Calificación: 8/10

Crítica breve de la película


Quedo totalmente desgarrado al ver esta película de Sydney Pollack, como si hubiese sido atropellado por un caballo en una pista de baile. El material que presenta, filmado en una sola locación, me parece triste, lóbrego, impactante. Adaptada de la novela del mismo título de Horace McCoy, narra la historia de un grupo de personas en la época de la Gran Depresión que, para huir de la pobreza, participan en un espectáculo que consiste en que varias parejas bailen continuamente de día y de noche hasta que los pies se lo permitan. Hay más de mil dólares en juego. Los protagonistas son Gloria y Robert, quienes aparentemente han tocado el fondo de la desdicha y deciden probar su suerte bailando. Ella, que aspiraba a ser actriz y que ha sido maltratada por la vida, tiene una personalidad cínica, irreverente y honesta; él, es un donnadie que soñaba con ser un director de cine. En un principio, el ambiente que se respira en el salón del bailoteo es optimista, pero a medida que avanza la competición me comienzo a sentir tan desesperado como ellos y me doy cuenta de que el show está montado para jugar con las quimeras de los infelices que lo han perdido todo y no tienen ni siquiera para comprar comida, los olvidados que viven en una atmósfera sórdida y claustrofóbica, con rostros pálidos y depresivos, angustiados y fatigados en casi todos los planos. Destaco el montaje frenético de Fredric Steinkamp cuando distribuye secuencias vigorosas en el escenario de danza, raccords inteligibles y un uso meticuloso de la prolepsis; el sonido diegético de una bocina que a modo de leitmotiv enuncia los estados de ánimo de los personajes; la magnífica banda sonora de Johnny Green. Encuentro formidables las actuaciones de Michael Sarrazin, Susannah York, Gig Young y, sobre todo, Jane Fonda en lo que posiblemente sea su mejor interpretación al ponerse, de manera metódica, en la piel de un ser humano que ha abandonado la esperanza. Con un estilo visual magistral, Pollack construye un retrato estremecedor, casi existencial, sobre los límites de la condición humana y las contrariedades socioeconómicas de los individuos que no pueden escapar del círculo de la miseria. Es una película excepcional. Quizá dure semanas pensando en lo que vi.  
Sinopsis: Un anciano está cada vez más animado y borracho a medida que se bebe su botella de cerveza.

Este cortometraje está considerado como una de las obras clave de la llamada escuela de Brighton. La película de un solo plano muestra a Tom Green, según Bryony Dixon de BFI Films, "interpretando lo que se conoce como 'facial', que es una pieza directa a la cámara que muestra expresiones faciales cambiantes. La capacidad de acercarse a la estrella fue una gran ventaja que la película tenía sobre el escenario y los primeros cineastas estaban ansiosos por explotarla ".

Ficha técnica
Título original: Old Man Drinking a Glass of Beer
Año: 1897
Duración: 35 seg.
País: Reino Unido
Director: George Albert Smith
Guion: 
Música: Muda
Fotografía: George Albert Smith
Reparto: Tom Green
Calificación: 7/10

En mi crítica de esta semana comento 'La lavandería', película de Netflix dirigida por Steven Soderbergh.




Hay algo que me causa cierta impresión en la nueva película de Steven Soderbergh estrenada en la plataforma de Netflix titulada The Laundromat. Comienza como un falso documental. Dos hombres bien vestidos rompen la cuarta pared y le hablan a la cámara. Uno es de procedencia alemana con un acento inglés, el otro es latino. Lo que tienen en común es que son abogados que narran, con mucho cinismo, los problemas del engranaje del sistema financiero. Yo observo cuidadosamente lo que dicen y me doy cuenta de que, a pesar de que se burlan del asunto, resulta que es una de las cosas más serias que siempre he pensado: los negocios escabrosos, la avaricia desmedida propiciada por el poder y el dinero sucio del lavado de activos están incrustados en la genética del homo sapiens desde tiempos inmemoriales. Ahora solo vemos las secuelas. Son los supuestos lobos que escalan la estratósfera de la competitividad capitalista caminando sobre las ovejas mansas que toleran la corrupción en todos los niveles de la sociedad.

Basada en hechos reales, concretamente con el escándalo de los famosos Papeles de Panamá,  La lavandería, como se titula la película en español, recurre ese dúo de legistas engañosos llamados Jürgen Mossack y Ramón Fonseca para concebir una antología de cuentos que tiene como propósito único destapar un comentario sobre la podredumbre socioeconómica de los órganos financieros y de las personas corrientes que sufren los efectos colaterales, abordando entre la ironía y la crítica social la descompostura con la que las figuras adineradas se valen de la artimañas financieras para escapar de las compromisos fiscales y burlarse de las vulnerabilidades de la estructura hacendística. Se narra repartiendo momentos entre la comedia y el drama biográfico, con un amplio collage de personajes, con diálogos locuaces, preservando el estilo particular de Soderbergh que he atestiguado en películas como Erin Brockovich, Traffic o Contagion, aunque llega a perder el ritmo en algunas anécdotas inconsistentes.

Meryl Streep en un fotograma de la película. Foto cortesía de Netflix.

El guion de la película está firmado por Scott Z. Burns (usual colaborador de Soderbergh) y describe, bajo una narrativa episódica, una serie de ocurrencias de personajes que están ligados a los fraudes de seguros. El primero es el de Ellen Martin (Meryl Streep), una viuda que pierde a su esposo Joe (James Cromwell) en el súbito naufragio de un bote en las cercanías del lago George en Nueva York y que, con mucha impotencia, intenta investigar la compañía de seguros dirigida por un tal Malchus Boncamper (Jeffrey Wright) que le niega la compensación porque, aparentemente, está siendo investigada por fraude. En el segundo un multimillonario africano soborna a su hija con la adquisición de una empresa tras descubrirse el romance extramarital que tiene con su amiga. El tercero dramatiza parte del incidente de Wang Lijun en China, donde un ejecutivo de negocios que lava dinero en el extranjero para unos chinos adinerados que laboran en el gobierno, es envenenado en una habitación del hotel de Chongqing, luego de exigir un precio bastante elevado por el blanqueo de dinero a través de una de las compañías imaginarias de Mossack.

Meryl Streep como Ellen Martin y Jeffrey Wright como Malchus Boncamper. Imagen de Netflix.

El extenso mosaico de personajes me parece adecuado para lo que delinea el argumento de coral y me coloca en estado de gracia cuando veo a la vulnerable Ellen Martin de la siempre fenomenal Meryl Streep enfrentarse a los zorros de saco y corbata que se han robado el derecho que le pertenece para proteger intereses oscuros. También la dupla interpretada por Gary Oldman y Antonio Banderas, quienes interpretan a los carismáticos Jürgen Mossack y Ramón Fonseca con una gallardía que se sale de la pantalla cuando elaboran los monólogos enriquecedores rompiendo la cuarta pared, defendiendo su posición amoral frente a sus víctimas y declarando, con un sentido de ironía sin precedentes, las precariedades del sistema económico asumida por la gente rica que conoce las reglas del juego de los impuestos y que usa el dinero como un producto en abundancia sin fecha de caducidad para su propio beneficio. La intervención de ambos es intermitente y muy necesaria. Sin embargo, cuando Mossack y Fonseca desaparecen fuera de campo para seguir administrando sus empresas fantasmas, me aburro al instante viendo chacharear a unos personajes secundarios que son innecesarios y que llegan a causarme una ligera distracción con los relatos salvajes del capitalismo narrados por los protagonistas.

Gary Oldman como Jürgen Mossack y Antonio Banderas como Ramón Fonseca. Imagen cortesía de Netflix.

Soderbergh, apoyado de la pluma de Burns y del libro de Jake Bernstein, entreteje la urdimbre del enredo financiero conectando la narración de todos esos personajes para formar un círculo de prontitudes fraudulentas, como si los vicios del dinero impúdico fuera una especie de broma infinita que se repite a escala internacional en cualquier país del mundo. Es el dinero que hace que el poseedor se vuelva loco y se olvide de esa palabra tan delicada que llaman moral. La sátira evocada por su discurso político puede lucir algo divertida (el crimen se glorifica de alguna manera), pero los delitos que relata me ponen a reflexionar seriamente porque le puede pasar a cualquiera, a los pobres infelices que se ganan el dinero honradamente sentados en una oficina y son manipulados vilmente hasta el día en que mueran por profesionales del engaño bancario. En el peor de los escenarios, dictamina que el dinero es el culpable de controlar nuestras vidas y de amplificar gran parte de los dilemas económicos existentes en la sociedad contemporánea.

Mi problema con esta película que se rodó en tan solo trece días no está de ninguna forma vinculado al texto político que, admito, es muy ecuánime retratando la crónica periodística de una farsa legal, sino por la falta de brío que percibo con la multitud de subtramas poco satisfactorias que solo buscan ampliar el panorama turístico cosmopolita sobre los actos ilícitos con personajes de relleno. La demasía de exposición luce trivial. Tengo la sensación de que la diatriba extravagante que veo ya me la han contado anteriormente. El mismo Soderbergh es un experto en relatar acciones escandalosas y estafas maestras, pero aquí la ligereza y la comicidad absurda apunta para otro lado cuando su dispersión metaficcional termina diciéndome que solo los individuos más íntegros tienen la capacidad de preservar la democracia ante los sucesos más impunes, cosa que noto de inmediato al ver un meticuloso plano secuencia que encuadra a Streep desplazándose hasta el plató para transformarse, simbólicamente, en la Estatua de la Libertad. Quizá la idea que comunica en su colección de historias de lavandería no está muy lejos de la realidad. Al final el encanto se esfuma.


Ficha técnica
Título original: The Laundromat
Año: 2019
Duración: 1 hr 35 min
País: Estados Unidos
Director: Steven Soderbergh
Guion: Scott Z. Burns
Música: David Holmes
Fotografía: Steven Soderbergh
Reparto: Meryl Streep, Gary Oldman, Antonio Banderas, Jeffrey Wright,
Calificación: 6/10


Tráiler de la película 



Sinopsis: La marioneta de un esqueleto baila alocadamente durante un minuto.

Este cortometraje esta considerado, junto a La mansión del diablo, de Georges Méliès, como una de las primeras incursiones en el género del terror.  Es un corto francés en blanco y negro producido y dirigido por Louis Lumière. Como todas las primeras películas de Lumière, esta película fue realizada en un formato de 35 mm con una relación de aspecto de 1.33:1. Fue filmada por medio del cinématographe.

Ficha técnica
Título original: The Merry Skeleton (Le squelette joyeux)
Año: 1898
Duración: 01 min
País: Francia
Director: Louis Lumière
Guion: Louis Lumière
Música: 
Fotografía: B&W
Reparto: 
Calificación: 7/10

Sinopsis: Asako es una joven de 21 años que vive en Osaka. Se enamora de Baku, que es un espíritu libre, pero éste desaparece de repente. Dos años más tarde, Asako vive en Tokio y conoce a Ryohei, que se parece extraordinariamente a Baku, aunque tiene una personalidad totalmente diferente. Asako acaba enamorándose de Ryohei.

Ficha técnica
Título original: Netemo sametemo
Año: 2018
Duración: 1 hr 59 min
País:  Japón
Director: Ryûsuke Hamaguchi
Guion: Sachiko Tanaka, Ryûsuke Hamaguchi
Música: Tofubeats
Fotografía: Tofubeats
Reparto: Masahiro Higashide, Erika Karata, Sairi Itô, Kôji Nakamoto
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


Desconocía en su totalidad la obra del joven director japonés Ryûsuke Hamaguchi, pero después de ver esta película titulada Asako I & II estoy más interesado que nunca por conocer su corta filmografía. Basada en la novela de Tomoka Shibasaki, la película me resulta sorpresiva, contagiosa y entretenida al tratar a fondo la filosofía de las relaciones de pareja con la historia de la muchacha gentil y tímida llamada Asako que, en medio de una exhibición fotográfica, se enamora de un joven llamado Baku, el cual es impasible, introspectivo y de aspecto muy descuidado. Ambos viven un amor genuino y disfrutan la cotidianidad como si estuvieran viviendo  de la canción "Romance te puedo dar". Pero como nada dura para siempre, se separan. Dos años después, Asako se encuentra con Ryohei, un muchacho que, insólitamente, se parece muchísimo a Baku, aunque su personalidad es totalmente la opuesta.  Con esa trama puesta en marcha, Hamaguchi elabora un texto enriquecedor sobre la política de género y las trampas del afecto asociadas a la identidad socioeconómica de los individuos. Crea ambigüedad en el relato, intercambiando el rol de la mujer y del hombre constantemente para lograr una poética igualdad de condiciones a medida que el romance florece, poniendo a sus personajes a sufrir, de igual modo, con las consecuencias del engaño, la decepción, el enojo y la tristeza. Las actuaciones son estupendas y gozan de una química maravillosa de Masahiro Higashide y Erika Karata. Encuentro bello el atmosférico estilo visual creado por la lente de Yasuyuki Sasaki, normalmente con una multitud de planos que describen los estados de ánimo más recónditos. Y la banda sonora de tofubeats (que generosamente ha subido a YouTube) perfora mis oídos frecuentemente con un leitmotiv electrónico que me transporta a otra dimensión. Es un drama romántico muy singular, lo he disfrutado bastante.
Sinopsis: Un hombre elegantemente vestido hace sentarse en una silla a una mujer, con la intención de hacerla desaparecer.

Méliès mismo es el mago en la película; su asistente es Jehanne d'Alcy. La película está basada en un acto mágico desarrollado por el mago francés Buatier de Kolta. Cuando la ilusión se produjo en el escenario, se utilizó una trampilla para crear las apariencias y desapariciones; sin embargo, para la película, Méliès no necesitaba una trampilla, sino que utilizaba una técnica de edición llamada empalme de sustitución o truco de parar (stop-trick). The Vanishing Lady marca el primer uso conocido de Méliès del efecto.

Ficha técnica
Título original: The Vanishing Lady (Escamotage d'une dame au théâtre Robert Houdin)
Año: 1896
Duración: 01 min
País: Francia
Director: Georges Méliès
Guion: Georges Méliès
Música: 
Fotografía: B&W
Reparto: Jeanne d'Alcy, Georges Méliès
Calificación: 7/10


Mira la película completa 

Sinopsis: Una pareja, conformada por John C. Rice y May Irwin, se besa en la boca durante unos segundos.

El beso es la primera película en retratar un beso entre dos personas. Fue una de las primeras películas que se mostraron comercialmente al público. Con una duración de 18 segundos, representa una recreación del beso entre May Irwin y John Rice de la escena final del musical The Widow Jones. El cortometraje fue dirigido por William Heise para Thomas Edison. Fue producido en abril de 1896 en los Estudios Edison de Edison, el primer estudio de cine en los Estados Unidos.


Ficha técnica
Título original: The Kiss
Año: 1896
Duración: 18 seg
País: Estados Unidos
Director: William Heise
Guion: John J. McNally
Música: 
Fotografía: William Heise
Reparto: John C. Rice, May Irwin
Calificación: 7/10


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Sinopsis: En 2001, la joven Qiao está enamorada de Bin, cabecilla de la mafia local de Datong. Cuando Bin es atacado por una pandilla rival, Qiao se defiende y dispara varias veces. Es condenada a cinco años de cárcel. Tras cumplir su pena, Qiao busca a Bin e intenta volver con él. Pero él no quiere seguirla. Diez años más tarde, en Datong, Qiao sigue soltera y ha salido adelante manteniéndose fiel a los valores de la mafia. Pero Bin, cansado de la vida, regresa buscándola, a la única persona a la que ha amado...

Ficha técnica
Título original: Ash is Purest White (Jiang hu er nv)
Año: 2018
Duración: 2 hr 16 min
País:  China
Director: Jia Zhangke
Guion: Jia Zhangke
Música: Lim Giong
Fotografía: Eric Gautier
Reparto: Zhao Tao, Liao Fan, Xu Zheng, Casper Liang, Feng Xiaogang,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


A mi juicio, La ceniza es el blanco más puro constituye otra película del director chino Jia Zhangke sobre gente que transita por provincias chinas para subrayar los efectos terrenales de la globalización en la contemporaneidad del país, algo que ha contado durante casi toda su filmografía en películas como El mundo, Ciudad 24, Un toque de pecado y la excelente Naturaleza muerta, y que en esta ocasión sirve de punto de referencia para erigir metáforas sobre la realidad política alrededor de unos protagonistas muy bien interpretados por su actriz recurrente, Zhao Tao, y también el estupendo Liao Fan. Con esos intérpretes, narra la historia de la joven Qiao, una muchacha que está enamorada y termina junto a Bin, el jefe de una mafia local de la región de Datong. Como pareja, gozan de una posición privilegiada, de mucho poder, respetada por otros criminales de las Tríadas y se pasan los días en disfrutando en fiestas o jugando mahjong. Pero todo esto llega a su fin cuando Qiao se sacrifica para salvarle el pellejo a Bin y es sometida a la justicia por la posesión de un arma ilegal. A partir de ese momento la cinta toma un rumbo imprevisto describiendo la travesía de Qiao y Bin a lo largo de diecisiete años, recurriendo a la elipsis, para describir, con un meticuloso control compositivo, la existencia fuera de campo del crimen organizado en determinadas localidades (incluso en segundo plano se menciona implícitamente su presencia en las plantas de carbón del gobierno), los cambios socioeconómicos y los dilemas de las relaciones humanas. Reflexiono cuando su proeza formal se vale de colores para simbolizar cosas como la traición, el crecimiento, la esperanza y el entendimiento. Tiene atmósferas bellísimas y una banda sonora atrayente de Lim Giong. Es un melodrama contenido, melancólico y muy intimista.