Esta secuela de "Un lugar en silencio" coloca nuevamente a la familia Abbott en la mira de criaturas gruñonas adictas al ruido.


Un lugar en silencio: parte II


Todavía permanece fresco en mi memoria el estreno de Un lugar en silencio cuando fui a verla en aquel verano de 2018. No tenía muchas expectativas porque pensaba que se trataría de otra de esas películas de género que tanto abundan en el supermercado de estrenos para el consumo masivo. Pero la propuesta de John Krasinski, su segunda como director, por alguna razón que se me escapa me mantuvo al vilo del asiento con su apuesta de terror y ciencia ficción protagonizada por él mismo y su esposa, Emily Blunt. Trata de una familia que intenta sobrevivir en un mundo postapocalíptico habitado por unos alienígenas ciegos que poseen un punzante sentido del oído y tienen la extraña manía de descuartizar personas. La premisa era tan tensa como ingeniosa, cercana a eso que llaman originalidad. Y dejaba muchas incógnitas abiertas sobre la naturaleza de esos endriagos grotescos y el destino de esa familia aferrada al mundo del silencio para poder subsistir. El éxito con la que fue recibida, me hizo pensar de que una secuela sería producida por el estudio.

Esta secuela se ha estrenado recientemente como parte de los blockbusters de verano en la plataforma de streaming de Paramount+ y también en las salas de cine. Su estreno estaba pautado para el marzo de 2020, pero por los efectos arrolladores de la peste los señores de la Paramount la pospusieron hasta este año. Lleva como título Un lugar en silencio: parte II y Krasinski regresa como director. Y me parece una decisión acertada. Krasinski la dirige con un pulso que engancha tanto como la predecesora, manteniendo un uso eficaz de los sonidos para crear sustos y ampliar el espectro de suspenso durante una hora y media que avanza con un ritmo trepidante. La simplicidad con la que inicia consigue un equilibrio solvente entre la ciencia ficción y el terror sin olvidarse del desarrollo de los personajes conformados por esa familia que, en medio del peligro más inminente, sobrevive como puede en un completo estado de mutismo.


Noah Jupe, Millicent Simmonds y Emily Blunt. Fotograma de Paramount Pictures.

 

La trama de la película comienza, primero, en una pequeña escena retrospectiva situada un año antes de los acontecimientos de la primera entrega, donde Lee (John Krasinski) y Evelyn Abbott (Emily Blunt) asisten con su hija muda, Regan (Millicent Simmonds), a ver el partido de béisbol su hijo Marcus (Noah Jupe). Todo transcurre con cierta normalidad. Pero a mitad del juego, la gente observa en el cielo un objeto en llamas que se precipita hacia la Tierra como el asteroide que acabó con los dinosaurios. Un detonante da por iniciada la hecatombe cuando los pobladores, entre los que se hallan cada uno de los integrantes de la familia Abbott, son atacados por unos alienígenas hostiles que tienen una fuerza descomunal y se mueven a una velocidad considerable. El miedo absoluto se apodera de las calles, mientras Lee, Evelyn y sus hijos huyen despavoridos para sobrevivir de las bestias ciegas que usan el sentido del oído hipersensible para rastrear y matar a las víctimas con gran violencia. El episodio funciona casi como un preámbulo que revela pequeñas pistas sobre el horrendo encuentro cercano del tercer tipo.

Tras el incidente, un fundido a negro, seguido de un intertítulo que marca el “día 474”, el argumento da por comenzada la línea del presente, en la que Evelyn, cargando a su bebé con la mano izquierda y su escopeta con la derecha, transita descalza junto con sus dos otros hijos, Regan y Marcus, por un terreno abandonado en el que solo quedan rastros de destrucción y muerte. Sin hablar o sin hacer ruido, reposan en lo que queda de su viejo hogar y recogen las provisiones que necesitan, incluyendo el dispositivo de audio de alta frecuencia descubierto por Regan que puede incapacitar a las criaturas cuando transmite el zumbido de su audífono de implante coclear a través de una bocina y un micrófono, lo que ayuda matarlas de un disparo en la cabeza cuando se muestran vulnerables. Como su vivienda está en ruinas, ellos parten hacia otro lugar en busca de supervivientes y suministros.


Millicent Simmonds como Regan. Fotograma de Paramount+.



A través de un ligero golpe de efecto, la narrativa impulsa el detonante cuando en la travesía Marcus pisa una trampa para osos en el territorio de Emmett (Cillian Murphy), un hombre solitario y viejo amigo de su padre, y el griterío de este atrae a un monstruo que es eliminado de inmediato por el equipo de Regan y la escopeta de Evelyn. Debido a las circunstancias, los personajes se ven obligados refugiarse en el interior de una fundición de acero abandonada para protegerse de otro engendro. Emmett les permite quedarse porque, en el fondo, comparte el duro lamento de perder a sus seres queridos 28 días después y la impotencia de no poder hacer nada para impedirlo, además de que conoce el riesgo de contactar a otros habitantes de las zonas que han renunciado a la moralidad para ceder el paso a la barbarie. Todos descansan durante un tiempo, mientras Marcus descubre una emisora de radio que reproduce continuamente la canción “Beyond the Sea”, de Jack Lawrence. Sin embargo, además de la pierna herida de Marcus, paralelamente surge otro problema cuando Evelyn le pide ayuda a Emmett para que vaya a buscar a Regan, la cual se va por su cuenta pensando que la canción repetida que ellos escuchan es una mensaje críptico de supervivientes al otro lado del mar.


Cillian Murphy como Emmett. Imagen de Paramount+.


El paralelismo establecido muestra, por una parte, la desesperación de una madre preocupada por sus hijos y, por la otra, la odisea de dos niños que atraviesan la pubertad en medio del pánico. La separación los hace más fuertes ante la adversidad. Y son puestos a prueba por las criaturas con el oído agudo que escuchan cada uno de sus pasos a una distancia amplia. Evelyn, como madre responsable, se ve obligada a dejar al accidentado Marcus para ir a una farmacia y encontrar los medicamentos necesarios para sanar su pierna ensangrentada. En cambio, el timorato Marcus, en ausencia de su madre, custodia a su hermanito y, tras asustarse al ver el cadáver de la esposa de Emmett, alerta a un alienígena que se aproxima para devorarlo, enfrentándose no solo a su peor pesadilla, sino además al contratiempo de morir asfixiado junto al bebé porque por accidente cierra la escotilla del búnker y se queda encerrado. Y Regan, como si estuviera motivada por el deber que le recuerda a su fenecido padre, persuade a Emmett para que la ayude a completar su misión, batallando contra un entorno hostil poblado de personas asilvestradas que preparan emboscadas y alienígenas sanguinolentos que no saben nadar, con el fin, supongo, de llegar a la ansiada estación de radio cruzando el mar y utilizar la sonoridad de la alta frecuencia como arma letal en contra de los bichos.


Millicent Simmonds y Cillian Murphy. Foto de Paramount Pictures.



Si bien en la antecesora se presenta de una manera intimista metáforas sobre la composición del núcleo familiar, la reconciliación y el sacrificio paternofilial, en esta ocasión las acciones de los personajes le sirven a Krasinski para modelar los miedos intrínsecos de una familia desesperada que no tiene lugar adónde ir y se enfrenta a la incertidumbre de encontrarse a una aberración en cualquier sitio, pero también la completa perdida de la inocencia de dos chiquillos que entran en la pubertad y que se endurecen como una piedra para conquistar el dolor y las heridas psicológicas. Ilustra un cuento de terror de mayoría de edad. Los niños, en cierta medida, tienen mayor protagonismo que los adultos y, aparentemente, están encadenados por la cacofonía que simboliza la catarsis. Esto visible en la secuencia del clímax en la que Regan lucha en la torre de radio contra un extraterrestre que ha invadido la colonia de refugiados y lo mata con un tubo de metal tras debilitarlo con el sonido de la radio, mientras del otro lado del río, Marcus, quien también lo escucha por otra radio, se arma de coraje para tomar el revólver y dispararle fuera de campo al monstruo que lo atormenta para salvar a su madre y su hermanito.


Noah Jupe, Millicent Simmonds y Emily Blunt. Fotograma de Paramount.

 
Aunque en ocasiones el viaje me resulta algo previsible, como secuela me parece estimulante y muy aterradora por la manera en que Krasinski preserva los diálogos minimalistas para responder interrogantes sobre el pasado de los personajes y el mundo distópico que habitan, además emplear en la puesta en escena el silencio, los ruidos y los efectos de sonido para causar miedo y suspense cuando uno menos los espera, sin perder de vista la fibra emocional de sus personajes, todo estructurado con una banda sonora estridente de Marco beltrami y un montaje palpitante de Michael P. Shawver que me mantiene en todo momento adherido a mi asiento y con el corazón acelerado como una locomotora. Sus secuencias de terror se despliegan a plena luz del día o a mitad de la noche más oscura cuando los aliens generados por ordenador gritan para saciar su apetito. Ofrece también sólidas actuaciones de Emily Blunt y de Cillian Murphy, quienes proyectan credibilidad con el rostro adolorido y preocupado. Pero la verdadera revelación que presenta es la de Millicent Simmonds como la joven valiente y perspicaz que se independiza de sus temores y empodera su sordera como acto de esperanza. Cuando ella está en pantalla, el sonido del horror adquiere otra dimensión y te deja con todas las ganas de ver el siguiente capítulo de este peculiar universo de terror y ciencia ficción.


Ficha técnica
Título original: A Quiet Place: Part II
Año: 2021
Duración: 2 hr 13 min
País: Estados Unidos
Director: John Krasinski
Guión: John Krasinski
Música:  Marco Beltrami
Fotografía: Polly Morgan
Reparto: Emily Blunt, Cillian Murphy, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Djimon Hounsou
Calificación: 7/10




Tráiler de la película



Crítica de la película 'Un lugar en silencio: parte 2', dirigida por John Krasinski y protagonizada por Emily Blunt y Cillian Murphy.




Mala educación
El sábado por la noche, examinando el catálogo de HBO Max, no consigo otra cosa más que un aburrimiento insoportable al ver Mala educación, la segunda película de Cory Finley tras la intensa y estilizada ópera prima que supuso Purasangre. Aquí es todo lo opuesto. Es una película en la que Finley dialoga con tópicos sobre la hipocresía y la corrupción en la esfera educacional norteamericana, pero ni siquiera con las interpretaciones decentes de Jackman y Janney pueden reanimar una narrativa plana que avanza a tropezones. Se basa en hechos reales y relata la historia de Frank Tassone, el superintendente ejemplar y carismático de una escuela pública en Roslyn que se preocupa día y noche por que el alumnado del instituto reciba la mejor calidad educacional posible. La trama la da un giro al asunto cuando el trabajo de investigación de una adolescente del colegio revela que, detrás del traje caro y la sonrisa millonaria, el protagonista, junto con su asistente, se ha lucrado en secreto con los fondos públicos de la institución durante años para vivir la vida de lujos que usualmente se vende en los escaparates del sueño americano. Finley la dirige en un estiloso 35mm que presta una atención a la reproducción de la época, con un tono algo cínico que se asemeja a muchas de esas películas de estafa y de periodismo de investigación que se vienen produciendo desde hace unos años en Hollywood. Sin embargo, la duplicidad del profesorado fraudulento no supone para mí nada emocionante y rara vez, por no decir nunca, tiene una escena o un diálogo irónico que se escape de la superficie y me enganche. Tengo la sensación constante de que los personajes, además de carecer de esa cosa que llaman sustancia, son tremendamente baladíes, donde todos responden a un estereotipo colocado para que el texto tenga coherencia más allá de cualquier intención de desarrollo. No funciona ni como drama ni como comedia, a pesar de las actuaciones protagónicas de Hugh Jackman y de Allison Janney. Jackman luce creíble como el vividor que tiene doble vida como homosexual del closet y administrador del fraude, pero su carisma nunca me alcanza y a veces algo dúctil. Prefiero mil veces la de Janney como la estafadora cínica adicta a la codicia desenfrenada. Solo cuando Janney aparece en escena es que la cosa parece alcanzar otra dimensión. Todo lo demás me parece tan prescindible como aburrido.

Ficha técnica
Título original: Bad Education
Año: 2019
Duración: 1 hr 43 min
País: Estados Unidos
Director: Cory Finley
Guion: Mike Makowsky
Música: Michael Abels
Fotografía: Lyle Vincent
Reparto: Hugh Jackman, Allison Janney, Geraldine Viswanathan, Alex Wolff,
Calificación: 5/10




Crítica breve de la película 'Mala educación', dirigida por Cory Finley y protagonizada por Hugh Jackman y Allison Janney.
Con la vida en un hilo
Con la vida en un hilo es una película que refleja con bastante solvencia las inquietudes estéticas tempranas de Sydney Pollack como director. Se trata de su ópera prima, rodada luego de una larga trayectoria dirigiendo series para la televisión. La trama, firmada con un guion de Stirling Silliphant que a la vez se basa en un artículo publicado en la revista Life, relata un fragmento de la vida de un estudiante universitario de psicología que trabaja prestando sus servicios de voluntario en la línea de prevención de suicidios de un centro de emergencias y que una noche cualquiera, solo en la oficina, recibe la llamada de una mujer desilusionada que asegura haber ingerido una cantidad considerable de pastillas de barbitúrico con el fin de suicidarse. Todo el conflicto se desarrolla alrededor de la conversación que sostiene ese hombre honesto y solidario que intenta salvarle la vida por teléfono a una mujer desesperanzada que anhela desahogarse por las tragedias personales del pasado y un matrimonio en crisis, mientras de paso los agentes de la ley intentan rastrear la llamada para dar con el paradero de ella. Con una narrativa que avanza como una carrera a contrarreloj, el drama no solo muestra la dura tarea de los auxiliares de las líneas de emergencia que desde el teléfono salvan la vida de esa gente con tendencias suicidas que llama para pedir ayuda y buscar un poco de afecto, sino además la ardua labor de los oficiales de la policía para rastrear las llamadas telefónicas. Pollack la dirige con un pulso tenso y emocionante, en una puesta en escena que emplea mayormente una sola locación para mostrar las acciones de los personajes, aunque alejada diametralmente de cualquier intención de teatralidad, aprovechando el espacio y el primer plano para ampliar el espectro emocional del asunto, ejecutando varias veces la analepsis para rememorar las decisiones desesperadas de la mujer y el sonido diegético de la voz melancólica que el psicólogo escucha por teléfono para conocer los motivos por los cuales ella se quiere suicidar. La banda sonora de Quincy Jones también es muy acertada con la selección de jazz que captura la vibra sesentera. Y puede que pierda el ritmo en algunas escenas, pero el resultado me parece bastante conmovedor por las soberbias actuaciones que ilustran Sidney Poitier y Anne Bancroft al otro lado del teléfono. Cuando ellos conversan, siento que escucho algo verdaderamente relevante.

Ficha técnica
Título original: The Slender Thread
Año: 1965
Duración: 1 hr 33 min
País: Estados Unidos
Director: Sydney Pollack
Guion: Stirling Silliphant
Música: Quincy Jones
Fotografía: Loyal Griggs
Reparto: Sidney Poitier, Anne Bancroft, Telly Savalas, 
Calificación: 7/10




Crítica breve de la película 'Con la vida en un hilo', dirigida por Sydney Pollack y protagonizada por Sidney Poitier y Anne Bancroft.
Vera Cruz
Tenía unos cuantos meses sin ver un western tan entretenido como Vera Cruz, de Robert Aldrich. Aldrich lo dirige con la solidez de un revólver y un toque de ironía que se enciende como la dinamita con la presencia explosiva de Gary Cooper y Burt Lancaster con el fin de ilustrar, en cierta medida, el mito del vaquero honrado atrapado por la amoralidad, la traición y la lucha de clases. En la trama, Cooper y Lancaster interpretan a dos vaqueros en el espectro opuesto de la ley que, en medio de la rebelión mexicana de 1866, son contratados por la guardia del emperador Maximiliano para escoltar a una condesa que lleva consigo un cargamento de oro con destino a Veracruz. Uno es un cowboy serio, honesto, solitario, que intenta escapar a su pasado como coronel sureño de la Guerra Civil. El otro es el líder desconfiado, codicioso y rudo de una banda de forajidos que busca el beneficio personal. Aunque sus acciones responden a los estereotipos habituales del oeste, el conflicto se desarrolla, a mi parecer, de una manera trepidante cuando en medio de la misión ellos desenfundan sus pistolas para custodiar la carrosa de unos revolucionarios juaristas que se oponen al régimen y de paso se ven atraídos por dos damas exóticas de distintas procedencias sociales. Además de ellos, hay un rol secundario pintoresco de Sara Montiel como la bella carterista. La aventura preserva un ritmo placentero durante la hora y media en que los cazarrecompensas montan a caballo por las praderas, pelean en las cantinas, disparan a los rebeldes, cambian de bando, traicionan a otros para enriquecerse. El fondo de la rebelión mexicana, le sirve a Aldrich para presentar un viejo oeste desvalorizado y violento, donde las dos caras del vaquero norteamericano son revisadas, mostrándolos como unas figuras cínicas que, por causa de las tragedias personales, han perdido la moralidad y no le importa ensuciarse las manos de sangre a la hora de ofrecer sus servicios como mercenarios a cualquier bando. Los diálogos poseen una ironía contagiosa. Las secuencias de acción me parecen ejecutadas con un montaje solvente. Y es bastante acertada la forma en la que Aldrich, asistido por la lente de Laszlo, captura con el encuadre móvil ciertas acciones de los personajes, incluyendo las ricas panorámicas que magnifican el paisaje de la época. Es un western cuyo tono violento, así como algunos momentos de humor y de acción, pocas veces pierde el sentido de asombro.

Ficha técnica
Título original: Vera Cruz
Año: 1954
Duración: 1 hr 33 min
País: Estados Unidos
Director: Robert Aldrich
Guion: Roland Kibbee, James R. Webb
Música: Hugo Friedhofer
Fotografía: Ernest Laszlo
Reparto: Gary Cooper, Burt Lancaster, Denise Darcel, Sara Montiel, Cesar Romero, Ernest Borgnine, Charles Bronson,
Calificación: 7/10



Crítica breve de la película 'Vera Cruz', dirigida por Robert Aldrich y protagonizada por  Gary Cooper y Burt Lancaster.
Space Jam: una nueva era
No sé si Space Jam: una nueva era es desde ya una de las peores películas del catálogo de la Warner Brothers, pero lo cierto es que a mi parecer es una de las peores que cosas que he visto jamás. Durante las dos horas que dura este bodrio, me veo sometido a una especie de masoquismo. No me causa ningún tipo de diversión la aventura del escuadrón animado de baloncesto liderado por LeBron James y los Looney Tunes, además del abusivo bombardeo publicitario de productos de Warner Bros. colocado específicamente para que se suscriban a HBO Max y aprovechen el 50 % de descuento. En esta ocasión, el puesto de Jordan es ocupado por LeBron James, quien interpreta a una versión ficticia de sí mismo y, tras una visita de negocios a los estudios de la Warner, decide buscar la ayuda de Bugs Bunny y los Looney Tunes para derrotar en un partido de baloncesto a un megalómano virtual que ha secuestrado a su hijo Dominique en el ciberespacio de los servidores de la Warner. Como es una fantasía animada, no me tomo muy en serio nada de lo que veo y me quedo hasta el final para saber quién gana el partido (algo tan obvio como predecible), esperando de paso que suceda alguna sorpresa o algún momento gracioso. Pero no encuentro otra cosa que una trama tediosa, cutre, aburrida, desencadenada por la obsesión de un villano hueco que desea dejar la vida de algoritmo informático y por la motivación de un protagonista que anhela redimirse como padre para reconciliarse con su hijo prodigioso por medio de eso que llaman autoaceptación. James, como actor, demuestra que no sirve para nada interpretando al jugador de baloncesto que desea ser un padre mejor, sin ningún tipo de carisma dentro y fuera de la cancha animada, a pesar de interpretarse a sí mismo. Solo puedo contar con los dedos los minúsculos instantes que me hacen reír con algunas de las ocurrencias del Pato Lucas y Bugs Bunny. También la mezcla de animación entre el dibujo animado tradicional y el diseño en 3D de los personajes. Lo demás parece la alerta de spoiler de un anuncio comercial bastante rancio de propiedades intelectuales de la Warner Bros. Una secuela sosa que, lejos del tema paternofilial, no ofrece nada nuevo en comparación a aquella primera entrega que vi en 1996 en VHS cuando Michael Jordan estaba de moda en el pico de su carrera.

Ficha técnica
Título original: Space Jam: A New Legacy
Año: 2021
Duración: 1 hr 55 min
País: Estados Unidos
Director: Malcolm D. Lee
Guion: Sev Ohanian, Ryan Coogler
Música: Kris Bowers
Fotografía: Salvatore Totino
Reparto: LeBron James, Sonequa Martin-Green, Don Cheadle,
Calificación: 2/10

Crítica breve de la película 'Space Jam: una nueva era'', dirigida por Malcolm D. Lee y protagonizada por LeBron James y Don Cheadle.
Historia de una noche
Gracias a la labor de conservación de la Filmoteca de Buenos Aires y del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, en los baúles de la Internet he dado con el paradero de Historia de una noche, una película del director argentino Luis Saslavsky. Saslavsky adapta el guion junto a Carlos Adén, basándose en la obra teatral "Mañana es feriado", del dramaturgo austrohúngaro Leo Perutz. Y no sé si pueda decir que es una buena película. Como melodrama me parece decente que contenga apuntes sobre la ética y los prejuicios sociales de la vida provinciana, así como una actuación seductora de Pedro López Lagar, pero su narrativa avanza a tropezones y se patentiza de una manera baladí que me remueve todo el interés a la media hora, aunque me quedo hasta el final para saber cómo termina el asunto. La trama, ambientada en un pequeño pueblo argentino, trata sobre un hombre que regresa a la aldea tras una una larga ausencia por el amor que todavía siente por su antigua novia, a pesar de que ella se encuentra casada con un señor que atraviesa dificultades económicas. Aunque tarda un tiempo en arrancar colocando a los personajes en su lugar, en el sentido de la rivalidad entre dos hombres que aman a la misma mujer, todas las escenas se reducen a festividades costumbristas, bailes de tango, discusiones de pareja y juegos de cartas, mientras de paso el desarrollo de los personajes se mantiene en una superficie que revela poca cosa con los diálogos insulsos y rara vez tiene un momento de fuerza con las acciones que los ponen a caminar en círculos durante una sola noche. La rutina es evidente. El ritmo tropieza demasiado cohesionando el argumento alrededor de la crisis del personaje sin matices de Santiago Arrieta. Solo me resulta interesante el estilo visual de Etchebehere que aprovecha los espacios cerrados del encuadre para emplear una iluminación expresiva que revela las emociones intrínsecas de los personajes. Y, sobre todo, ese donjuán cínico, solitario y de carácter cosmopolita que recurre al vicio de los naipes como un resorte moral para solventar, en silencio, los problemas financieros del rival y esposo de su ex novia (un sacrificio por la mujer que todavía ama). López Lagar lo interpreta con elegancia y mucha solvencia en todas las escenas, y es solo cuando él está en pantalla que el melodrama se vuelve menos blando.

Ficha técnica
Título original: Historia de una noche
Año: 1941
Duración: 1 hr 27 min
País: Argentina
Director: Luis Saslavsky
Guion: Luis Saslavsky, Carlos Aden
Música: Mario Maurano
Fotografía: Alberto Etchebehere
Reparto: Pedro López Lagar, Santiago Arrieta, Sabina Olmos, Felisa Mary
Calificación: 5/10

Crítica breve de la película 'Historia de una noche'', dirigida por Luis Saslavsky y protagonizada por Pedro López Lagar y Santiago Arrieta.
Un héroe nunca muere
Tras unos cuantos años sin revisar el catálogo del cine de Johnnie To, regreso a este buscando ese tipo de relato gansteril que lo colocó durante un tiempo en la cima del cine de acción de Hong Kong como el sucesor de John Woo. El título que encuentro es Un héroe nunca muere, una película en la que To conjunta el crimen con la acción estilizada que se ve en la matanza heroica, pero que de alguna manera no me resulta tan emocionante y rara vez tiene un momento de tensión con las secuencias que involucran tiroteos y baladas de pistolas. Por así decirlo, inaugura a To en el subgénero de matanza heroica. La trama trata sobre Jack y Martin, dos gánsteres y viejos amigos que trabajan para tríadas chinas rivales y tienen la tarea de proteger a sus respectivos jefes en medio de una guerra de pandillas que se desata cuando visitan a un adivino en Tailandia. El conflicto central se desarrolla alrededor de los enfrentamientos a tiro limpio que ellos tienen con tal de proteger a los jefes, pero un giro de tuerca coloca a los protagonistas en el camino de la venganza cuando terminan siendo traicionados por los jefes. Los personajes, en cierta medida, carecen de matices y To construye su personalidad de una manera muy blanda para cumplir, supongo, con los parámetros habituales de la matanza heroica para hablar sobre la lealtad, la traición, el honor y la amistad, con la típica narrativa del gánster traicionado que anhela redimirse por el camino de la violencia gratuita. En ese sentido me parece convencional y bastante previsible, sobre todo porque de inmediato me doy cuenta de que las acciones de los personajes están alineadas por la lógica textual que sella su destino. Tampoco creo que los protagonistas de Leon Lai y Lau Ching-Wan sean interesantes o tengan una línea de diálogo que me cautive, aunque demuestran cierta pericia física para las escenas de riesgo. El clímax es un poco precipitado. Quizá solo me llama la atención la manera en que To ejecuta las secuencias de acción, empleando usualmente el encuadre móvil, el ralentí, el color y un montaje trepidante que añade dinamismo a la puesta en escena y a las coreografías de tiroteos sangrientos, asistido de paso con una solvente banda sonora de Raymond Wong que alcanza mi sentido del oído a la velocidad de una bala. Solo eso impide que la película sea menos aburrida.

Ficha técnica
Título original: A Hero Never Dies (Chan sam ying hung)
Año: 1998
Duración: 1 hr 37 min
País: Hong Kong
Director: Johnnie To
Guion: Yau Nai-Hoi, Szeto Kam-Yuen
Música: Raymond Wong Ying-Wah
Fotografía: Cheng Siu-Keung
Reparto: Leon Lai, Lau Ching-Wan, Fiona Leung, Yoyo Mung,
Calificación: 6/10




Crítica breve de la película 'Un héroe nunca muere'', dirigida por Johnnie To y protagonizada por Leon Lai y Lau Ching-Wan.

 La película sobre los orígenes de Viuda Negra me parece uno de los peores episodios del Universo Cinematográfico de Marvel en la gran pantalla.


Viuda negra


Natasha Romanoff, conocida como Viuda Negra, es una de las superheroínas de cabecera del catálogo de cómics de Marvel. Fue creada en los años 60 por Stan Lee junto al guionista Don Rico y el ilustrador Don Heck. Desde su comienzo es presentada como una espía rusa que, por la atracción que siente por Hawkeye, deserta de la Unión Soviética hacia los Estados Unidos para operar como una agente de la organización ficticia S.H.I.E.L.D. y también como miembro Los Vengadores. Aunque antes no era tan famosa fuera de las historietas de Marvel, en los últimos años ha alcanzado un impacto significativo en la cultura popular gracias a la manera en que Scarlett Johansson la interpreta en algunas de las películas del Universo Cinematográfico de Marvel como “Los Vengadores”. Una película sobre el personaje estaba en desarrollo durante muchos años, pero desafortunadamente nunca se pudo concretizar. No fue sino hasta nuestros días, luego de recuperar los derechos del personaje, que Marvel llegó a un acuerdo con Johansson para finalmente rodar una película sobre los orígenes de Viuda Negra.

Esta película, estrenada recientemente en las salas de cine y en la plataforma de streaming de Disney+, tiene como título Viuda negra y trata, en efecto, de los inicios de Natasha Romanoff como la espía pelirroja del acento ruso con el carnet de vengadora. Es la cuarta película de la directora australiana Cate Shortland. No tenía muchas intenciones de verla porque Viuda Negra siempre me ha parecido una superheroína sin matices, pero de casualidad aprovecho su disponibilidad para sumarme a la tendencia de la actualidad. Y a decir verdad está más allá de mi compresión que tenga semejante aclamación, sobre todo porque es una historia de origen aburrida y carente de ritmo que me arrebata dos largas horas de mi vida con los insulsos set-piece de acción y una trama rutinaria que coloca, a través de unos personajes bastante anodinos, el típico discurso sobre el núcleo familiar y el empoderamiento femenino que anda de moda por todo Hollywood. Ni siquiera la química de ese par conformado por las fabulosas Scarlett Johansson y Florence Pugh consigue disipar mi indiferencia ante lo que veo, pero dispongo a quedarme hasta el final para ver cómo termina el barullo.


Scarlett Johansson y Florence Pugh. Fotograma de Disney+.


La trama presenta, primero, la infancia de Natasha Romanoff (Ever Anderson) junto a su familia en la ciudad de Ohio en 1995. Allí ella comparte el hogar con su hermana pequeña, Yelena Belova (Violet McGraw) y sus padres, Alexei Shostakov (David Harbour) y Melina Vostokoff (Rachel Weisz). Se ven como una familia feliz, pero su cotidianidad rápidamente se ve afectada por agentes del gobierno que los persiguen y, en medio de sospechas y persecuciones, escapan del país hacia una base rusa en Cuba, donde se revela que sus padres son en realidad unos agentes rusos infiltrados en suelo norteamericano y tanto Natasha como Yelena son parte de un programa secreto que entrena a niñas huérfanas conocido como la Sala Roja, en donde las más fuertes alcanzan el estatus de Viuda Negra. Unos años más tarde, en pleno 2016, tras la batalla entre Los Vengadores en el aeropuerto, Romanoff (Scarlett Johansson), ahora adulta y separada de su familia disfuncional, se convierte en una fugitiva del gobierno estadounidense y Thaddeus Ross (William Hurt), buscada por la violación al tratado de Sokovia. Su misión, durante las situación difícil en la que se encuentra, es recopilar información que le permita dar con el paradero de Dreykov (Ray Winstone), el líder de la Sala Roja que aparentemente sigue vivo luego de haber sido dado por muerto y que la controla desde las sombras junto con las otras viudas de traje negro.

A partir de ese detonante, el argumento de la película me parece bastante mecánico porque, en cierta medida, desarrolla de una manera previsible y muy artificiosa los tropos habituales de la narrativa de espionaje internacional, con las secuencias aparatosas de acción que de forma episódica terminan en tiroteos y persecuciones por las calles de una ciudad famosa o instalaciones militares ultra secretas. Sin embargo, la acción se ejecuta de una manera muy blanda que no supone para mí nada emocionante. Me da la impresión de haberla visto varias veces en las misiones imposibles de Ethan Hunt y de James Bond. El pastiche es axiomático, pero a diferencia de esas, se despliega a través de la mirada de una espía que habita un mundo de superhéroes.


Scarlett Johansson como Viuda Negra. Foto de Disney+.

 
De esa forma no me sorprende que Romanoff investigue en varios países la ubicación de sus antiguos padres y su hermana Belova (Florence Pugh) para obtener datos que la lleve hasta el villano megalómano, mientras de paso muestra sus habilidades de asesina enfrentándose a una caterva de soldados y al misterioso Taskmaster, un supersoldado que anda detrás de una sustancia conocida como Polvo Rojo. Ni siquiera percibo tensión en la secuencia en que Romanoff y Belova pilotean un helicóptero para sacar de la cárcel al fuerte y tonto de Shostakov, que resulta ser el Capitán América de Rusia conocido como el Guardián Rojo. Tampoco me conmuevo en la que Romanoff, Belova y Shostakov tienen un momento como familia en la morada de Vostokoff, donde revelan que su familia era una invención de la operación encubierta de los rusos. La reagrupación de la familia falsificada, así como el elemento rojizo, funcionan como hilo conductor para justificar las acciones morales de la protagonista y, asimismo, un componente discursivo bastante soterrado.
 
Shortland establece que la razón por la que Romanoff se une a Belova se debe a que el polvillo rojo elimina el lavado de cerebro que ejerce Dreykov sobre las Viudas Negras desde la Sala Roja, por lo que eso no solo la ayudaría a ella a romper la cadena de la esclavitud impuesta por el dominio masculino hacia las mujeres y a redimirse por los errores del pasado que la atormentan (ella siente culpa al haber aceptado las órdenes de S.H.I.E.L.D. de asesinar a Dreykov y su hija Antonia), sino además a liberar a todas aquellas mujeres raptadas para los fines maquiavélicos de los rusos que siempre son los malvados de la película. Esto se refleja en la secuencia del clímax en la que Romanoff lucha contra Dreykov y en medio de su vulnerabilidad (descubre que no puede atacar porque este ha colocado en todas las viudas negras un dispositivo en las fosas nasales que bloquea las feromonas e impide acercarse a él si lo huele de cerca) choca intencionalmente su frente contra el escritorio para anular las feromonas, atacarlo y lograr su objetivo principal: borrar los registros sobre las Viudas Negras y destruir la computadora que sirve de mecanismo para el aparato global de manipulación.


David Harbour como Guardián Rojo. Foto de Disney+.


No obstante, cada uno de los personajes de Shortland responden a estereotipos displicentemente colocados para hablar en la superficie sobre el significado de la familia, la hermandad y el empoderamiento producto de la ola feminista que ya es obligatoria en todas las producciones veraniegas protagonizadas por una actriz. Habla sobre el poder de la unidad familiar para solventar los problemas que se presentan en la vida cotidiana de gente que vive en la clandestinidad, pero también, de forma subterránea, comunica las consecuencias de la trata infantil, representada por el antagonista machista y misógino que toda su vida se ha dedicado a adoctrinar niñas para entrenarlas hasta que se conviertan en Viudas Negras durante la adultez. Y con sus dos heroínas enuncia que solo la mujer, independiente y sin necesidad de ayuda masculina, tiene el poder necesario para acabar con el patriarcado institucionalizado que oprime sistemáticamente a las mujeres lobotomizadas desde que son unas niñas. El color rojo [de la habitación y del componente] evoca el peligro al que se exponen las mujeres que están “subyugadas” y la rabia enterrada que manifiesta su sufrimiento. Es por esa razón que ridiculiza la imagen del héroe patriótico tradicional (Guardián Rojo) y muestra al antagonista como un ser que manipula a las mujeres para fines siniestros, mientras, a la vez, engrandece la efigie de la superheroína y sus compañeras independizadas.

Scarlett Johansson y Florence Pugh. Imagen de Disney+.


Supongo que lo único que me hace permanecer hasta el final de este ejercicio fatigoso de superhéroes a cargo de Shortland es la química que demuestran Johansson y Pugh. Es palpable en varias escenas, como si fueran hermanas en la vida real. Ellas tienen cierta pericia física para las escenas de riesgo y los combates cuerpo a cuerpo. Pero eso me importa poco porque, como acabo de decir, las secuencias de acción no sirven para nada. Ni siquiera los diálogos que recitan remueven la puerilidad. Pugh, como la dura y sarcástica hermana menor afligida por los lazos familiares, no me causa gracia con el acento ruso fingido ni con los chistes de una sola línea. Y Johansson luce algo cansada como la agente rusa entrenada para matar que siempre cae al suelo con la misma pose, como si solo deseara cobrar el cheque de Feige y sepultar el personaje para siempre. Por suerte la despedida cursi incluye una lápida en el cementerio para impedir, digamos, cualquier intento posible de revivirla para una secuela. Es una de las peores películas que he visto del UCM.


Ficha técnica
Título original: Black Widow
Año: 2021
Duración: 2 hr 13 min
País: Estados Unidos
Director: Cate Shortland
Guión: Eric Pearson
Música:  Lorne Balfe
Fotografía: Gabriel Beristain
Reparto: Scarlett Johansson, Florence Pugh, Rachel Weisz, David Harbour, William Hurt, Ray Winstone,
Calificación: 4/10

Tráiler de la película





Crítica de la película 'Viuda negra', dirigida por Cate Shortland y protagonizada por Scarlett Johansson y Florence Pugh.


Atlantique
Atlantique, ópera prima de la directora francesa Mati Diop, es una película decentemente filmada que, a mi parecer, se aventura por una mezcla de géneros para ofrecer lecturas soterradas sobre la lucha de clases, la inmigración y la condición social de la mujer senegalesa, pero su narrativa carece de emotividad y pocas veces escapa de la irregularidad con los personajes huecos que posan sobre el encuadre. La trama, ambientada en los barrios de Dakar, se construye alrededor de Ada, una adolescente que, a pesa de estar comprometida con un hombre rico por obligaciones familiares, está enamorada de Souleimane, un muchacho pobre que trabaja en la construcción de un edificio y que un día desaparece en el mar junto con sus compañeros laborales. Pero me tiene sin cuidado cuando observo que todo el barullo gira en torno a la muchacha que espera a que el amado ahogado regrese de entre los muertos para estar con ella, al insistente policía que investiga el caso y a las mujeres que son poseídas por los espíritus de los cónyuges desaparecidos que exigen una remuneración por el trato laboral injusto. El discurso, en cierta medida, me parece relevante cuando Diop dota el encuadre de algunos significados para hablar sobre la falta de oportunidad y la amplia desigualdad social que golpea la dignidad de esa gente aplastada por una élite político-económica que anhela migrar a otro país para hallar el bienestar social que los haga olvidar los barrios polvorientos y la esclavitud de cuello azul, así como también critica las tradiciones ancestrales del patriarcado musulmán que encarcela a la mujer. Lo consigue en una puesta en escena que conjunta el realismo mágico con el drama romántico y los viejos tropos del terror sobrenatural de posesión. Pero me temo que el tono poético y atmosférico con el que captura las cosas no es suficiente para justificar la ausencia de sustancia de unos personajes tan huecos como obtusos que solo responden a estereotipos para rellenar la casilla del formulario de acciones del guión. No tengo nada bueno que decir de los actores no profesionales empleados. Solo me parece acertado el estilo visual con el que ilustra la sordidez de las calles senegalesas y las panorámica del mar que, a modo de leitmotiv, evocan la cuota de ilusiones perdidas. También la música de Fatima Al Qadiri que seduce mis oídos con su selección electrónica. Es lo único que logro recordar tras el visionado.

Ficha técnica
Título original: Atlantique
Año: 2019
Duración: 1 hr 46 min
País: Senegal
Director: Mati Diop
Guion: Mati Diop, Olivier Demangel
Música: Fatima Al Qadiri
Fotografía: Claire Mathon
Reparto: Ibrahima Mbaye, Abdou Balde, Mame Bineta Sane,
Calificación: 6/10



Crítica breve de la película 'Atlantique'', dirigida por Mati Diop y protagonizada por Ibrahima Mbaye y Abdou Balde.
Campesinas de Ryazan
El viernes por la noche, gracias a los detectives culturales de la Internet, he conseguido ver una edición restaurada de Campesinas de Ryazan, película muda muy poco conocida de la directora y pionera del cine ruso Olga Preobrazhenskaya. Posiblemente sea la única película de su filmografía disponible en esta época. Preobrazhenskaya, una de las primeras directoras del cine soviético, la dirige al lado de ese otro cineasta ruso llamado Ivan Pravov. El melodrama que presenta me parece bastante emotivo cuando Pravov y Preobrazhenskaya retratan con cierta simplicidad un cuento social sobre abusos, costumbres rurales e independencia femenina, a través de dos mujeres de personalidades contrapuestas que son víctimas del patriarcado abusivo que lacera su dignidad. Se ambienta en un pueblo de Rusia durante la primavera de 1914, justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Y narra, primero, un fragmento en la vida de Anna, una joven inocente que vive con su tía en condiciones de pobreza y que se enamora de Ivan, el hijo de un granjero acomodado llamado Vasilii Shironin. Paralelamente, también relata la odisea de Vasilisa, la hija terca e independiente de Shirorin y hermana de Ivan, que luego de una discusión familiar se rebela en contra de su padre y huye de su casa para formar una familia con el hombre que ama, Nicolai, sin un matrimonio establecido. Esas dos protagonistas le sirven a Pravov y Preobrazhenskaya no solo para mostrar cómo la mujer rusa de procedencia campesina lucha contra la mano opresora del orden patriarcal, sino también para esclarecer los prejuicios que contaminan a una aldea conservadora que moralmente se mantiene en silencio para ocultar las tragedias personales y preservar las tradiciones colectivas. De manera recurrente su estética emplea el primer plano, la sobreimpresión, el plano subjetivo, el sonido inaudible, la elipsis y la iluminación expresionista para encuadrar los temores intrínsecos y los distintos estados de ánimo que golpea a los personajes cuando la tragedia toca la puerta y ensombrece la humanidad. También me resulta cautivante la forma en que ejecutan el gran plano general para capturar, a modo costumbrista, la vida cotidiana de los campesinos. Tiene además buenas actuaciones del reparto, pero particularmente encuentro bastante conmovedora la de Emma Tsesarskaya cuando utiliza su rostro y la mirada para ponerse en la piel de la fuerte y honesta Vasilisa. El plano final, en el que ella carga al bebé para llevarlo al orfanato, es una cosa tan poética como devastadora.

Ficha técnica
Título original: The Peasant Women of Ryazan (Baby ryazanskie)
Año: 1927
Duración: 1 hr 28 min
País: Rusia (Unión Soviética)
Director: Ivan Pravov, Olga Preobrazhenskaya
Guion: Boris Altshuler, Olga Preobrazhenskaya
Música: Sergey Dreznin
Fotografía: Konstantin Kuznetsov
Reparto: Kuzma Yastrebitsky, Olga Narbekova, Yelena Maksimova
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 'Campesinas de Ryazan'', dirigida por Ivan Pravov y Olga Preobrazhenskaya y protagonizada por Kuzma Yastrebitsky y Olga Narbekova.
Por el mal camino
Por el mal camino es un melodrama pre-Code que, a mi parecer, refleja de forma muy entretenida las inquietudes sociales que eran comunes en el cine de Hollywood de principios de los 30, especialmente el de la Warner Bros. La dirige Archie Mayo, ese buen artesano especializado en varios géneros. Como es de esperar, Mayo ilustra de una manera bastante didáctica un drama social sobre los reformatorios, con una estupenda interpretación de James Cagney. Tras una larga secuencia que sirve de prólogo presentando las travesuras y el perfil delictivo de unos adolescentes liderados por el rebelde Jimmy, narra la historia de Patsy Gargan, un antiguo gánster al que los políticos corruptos le devuelven un favor otorgándole el puesto de supervisor de un reformatorio. El argumento presenta, primero, el trato inhumano y autoritario del administrador del reformatorio que trata a los adolescentes que pasan por allí como si fueran unos perros y, segundo, el proceso adecuado de corrección social pautado por el gánster reformado que simpatiza por los niños que son víctimas de los abusos y maltratos recibidos por el encargado despiadado. La justificación del protagonista para ayudar a los muchachos se construye, en parte, por el hecho de que en el pasado, cuando era un delincuente juvenil, también pasó por el reformatorio y vivió en carne propia el azote de los alcaldes del infierno, por lo que ahora emplea sus relaciones para administrar el recinto y, por defecto, cambiar la manera en que se manejan las cosas allí, educándolos a su manera y orientándolos moralmente para que encajen en la sociedad como hombres de bien. Mayo no solo muestra que el criminal se puede reformar socialmente, sino que también tiene derecho a la redención moral para ir por el buen camino. Su crítica social habla sobre el funcionamiento interno de los reformatorios estadounidenses, pero también de la manera adecuada de corregir el comportamiento antisocial de los jóvenes, representada quizá con mayor efecto en la secuencia de la rebelión. La actuación de Cagney me parece muy convincente como el gánster reformado al servicio de los adolescentes desprotegidos y confundidos. También hay roles secundarios notables de Frankie Darro como el cabecilla indomable y de Madge Evans como la enfermera romanticona. Pero a fin de cuentas la presencia de Cagney ensombrece a los demás en su posición de figura patriarcal, el tipo duro con la voz de ametralladora. Cuando Cagney habla, los demás se callan y escuchan.

Ficha técnica
Título original: The Mayor of Hell
Año: 1933
Duración: 1 hr 30 min
País: Estados Unidos
Director: Archie Mayo, Michael Curtiz (sin acreditar)
Guion: Edward Chodorov
Música: Leo F. Forbstein, Bernhard Kaun
Fotografía: Barney McGill, Merrit B. Gerstad
Reparto:  James Cagney, Madge Evans, Frankie Darro,
Calificación: 7/10




Crítica breve de la película 'Por el mal camino'', dirigida por Archie Mayo y protagonizada por  James Cagney y Madge Evans.