Crítica de la película 'My Week With Marilyn'


La joven actriz Marilyn Monroe (Michelle Williams) llega a Inglaterra para protagonizar con Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh) la película "El príncipe y la corista". Colin Clark (Eddie Redmayne), un joven de 23 años con buenos contactos, consigue un trabajo como ayudante de producción y es testigo del choque de egos y la tensa relación entre Olivier y Marilyn durante el rodaje. 


Duración: 1 hr. 38 min.
País: Reino Unido
Director: Simon Curtis
Guion: Adrian Hodges
Reparto: Michelle Williams, Eddie Redmayne, Kenneth Branagh, Emma Watson, Judi Dench



Crítica de la película 

Cuando vi la primera imagen de Michelle Williams como Marilyn Monroe solamente pensé dos cosas. La primera, ¡"esta película irá directamente a los Oscars"! Y la segunda, "esa interpretación de Williams será alabada (sin ni siquiera ver el filme)". Todas esas afirmaciones se hicieron realidad una vez que vi la película y leí las noticias. Pues el film funciona como biopic la mayor parte del tiempo presentando la magnética personalidad de Marilyn Monroe como actriz y como símbolo sexual mientras generaba el ascenso a la fama. 

Por esa razón My Week With Marilyn se beneficia en gran parte de una carismática interpretación de Michelle Williams, quien encarna fielmente a Marilyn con todos los aspectos que caracterizaban la personalidad de esta diosa de Hollywood. Incluso algunas veces nos damos cuenta de que detrás de toda la fama, de toda la sonrisa y de toda la alegría, se hallaba el enigma de una mujer con serios traumas depresivos. 

La historia está basada en un hecho real. Es contada por Colin Clark (Eddie Redmayne), joven amante del cine, quien antes de encontrarse a la mujer más sensual del planeta, decide por su cuenta infiltrarse en la productora del majestuoso Laurence Olivier (Kenneth Branagh) para tratar de conseguir un puesto en la filmación de 'The Prince and The Showgirl'. Al final termina siendo asistente de Olivier durante el rodaje (a eso le llamo sentido de perseverancia). Sin embargo, para comenzar completamente con la filmación esperan la llegada de la "gran actriz"

Cuando Marilyn llega a la escena con su esposo Arthur Miller (Dougray Scott), vemos la típica actriz de la era dorada de Hollywood, con los periodistas encima de ella, con los flashes de las cámaras bronceando su rostro y de ahí en adelante el resto es historia: conflictos internos con Laurence Olivier en la filmación de la película. Monroe, quien utilizaba el 'método' para actuar, prefería hacer las escenas a su modo y no como Olivier le dictaba, lo que generaba mucha ira en el director. 

Monroe, al sentirse ofendida por la volcánica persona de Olivier, decide reflexionar lejos del set. Es ahí en un momento determinado cuando le toma afecto y simpatía a Colin Clark (que era un don nadie). Ese es el punto vital de este film: explorar o dejarnos con la duda de que en realidad este par pudo haber tenido un affair en los momentos que estuvieron juntos, y ciertamente nos damos cuenta de que pudo haber pasado por la manera con que se cuenta la historia. 

Pasan algunas escenas hasta que finalmente podemos ver a la atractiva "Marilyn Monroe" en acción, la cual con su presencia genera atracción hacia todos los que la rodean. Yo que he visto varias películas de Marilyn, puedo decir que me sentí atraído por la presencia escénica de Michelle Williams. Ella le inyecta carisma a la interpretación de Monroe, encerrándonos en la forma de actuar de una mujer que era tierna e insegura, pero que no temía en conseguir lo que quería. 

La puesta en escena de Simon Curtis, director debutante en una película mayor, es excelente en todos los ángulos que capta el rostro de Williams. Incluso con la sonrisa, con el autentico pintalabios rojo, con el radiante cabello rubio y con el cuerpo espectacular sentimos que estamos viendo a la Marilyn real gracias al trabajo hecho detrás de cámaras que recrea los momentos turbulentos del set en la filmación del 'The Prince and The Showgirl'. Digo turbulento por las enérgicas discusiones que se genera entre Laurence Olivier y Marilyn Monroe durante el rodaje (dentro de esta película). 

Gran parte de esta película es "la película dentro de la película", porque recrea con autenticidad algunas de las escenas claves de The Prince and The Showgirl. El reparto se encarga del resto; que además de los personajes ya mencionados tenemos otras figuras famosas, como la mítica Vivien Leigh (Julia Ormond), esposa de Olivier; Arthur Miller, el esposo de Marilyn en ese tiempo y, por último, Paula Strasberg (Zoe Wannamaker), la esposa del maestro del 'método' encargada de velar por la actuación de Marilyn. 

Todos estuvieron bien (gracias por participar), aunque el atractivo de este film no sería posible sin la maravillosa interpretación de Williams y la explosiva contraparte de Branagh. Ambos al pie de la letra, interpretan a estos dos íconos de la era dorada con mucha fidelidad. Por supuesto, lo cautivador de Michelle Williams es otra cosa, puesto que sale victoriosa escenificando física y espiritualmente a una de las mujeres más encantadoras de la historia del cine. Te hechiza de tal forma que tú sientes que ella es Marilyn Monroe.

  7/10

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