Crítica de la película 'Men In Black III'


Cuando el MIB recibe la información de que el Agente K podría morir a manos de un alienígena, lo que cambiaría la historia para siempre, el Agente J es enviado a los los años 60 para evitarlo. 


Duración: 1 hr. 45 min. 
País: Estados Unidos 
Director: Barry Sonnenfeld
Guion: Lowell Cunningham 
Reparto: Will Smith, Tommy Lee Jones, Josh Brolin, Emma Thompson 



Crítica de la película 

Viajar en el tiempo es una idea que ha sido incrustada en la ciencia-ficción una y otra vez; algunas veces resulta ingeniosa, otras veces no. En Men In Black 3, una franquicia que se encontraba casi extinta, funciona gradualmente pero no por la temática de los viajes en el tiempo, sino por la carismática interpretación de Josh Brolin como Tommy-Lee-Jones-siendo-el-agente-K. Aunque viéndolo de otra forma es solo otro blockbuster destinado principalmente a entretener.

Ese tema principal de los viajes en el tiempo me hizo olvidar rápidamente el aburrido y tedioso pasado que dejó 'Men In Black II' diez años atrás. Lo interesante es que tiene a la pandilla de vuelta, unos más viejos que otros y así sucesivamente. Will Smith está intacto como el Agente J, Tommy Lee Jones está intacto como el agente K, aunque con muchas arrugas (seamos honestos, está viejo y se nota el exceso de maquillaje); y, también, la nueva entrada de personajes como La Agente O, interpretada por Emma Thompson, hacen un buen trabajo.

Esta secuela comienza de forma rápida. En el espacio, en una prisión lunar, se fuga un alíen criminal conocido como Boris "El Animal" (Jemaine Clement), con una misión específica "matar al Agente K". Pero, ¿Por qué? Este tipo es un villano pretencioso, se nota claramente que finge ser más malo de la cuenta. Le falta un brazo, y con todos los atributos horripilantes que esta criatura pueda tener, no llama la atención. Como sea, este alíen feo quiere borrar a K por un conflicto que hubo en el pasado entre ambos (por eso el rencor). También es el último sobreviviente de su raza, los Bogloditas.

De vuelta en la agencia, parece que las cosas no cambian, pues todavía vemos alienígenas extraños, las famosas armas "plateadas", laboratorios, hombres de negro, nuevos hombres de negro y, bueno, J (Will Smith) y K (Tommy Lee Jones). La relación de este par como compañeros se ha endurecido con el paso de los años, por eso J quiere saber más sobre el pasado de su amigo. Por encima de la acción, las frenéticas persecuciones y los aliens éste es uno de los focos principales de la trama: el compañerismo que se simboliza con una escena un tanto emocional al final.

Boris desata una invasión, trayendo a su raza, los Bogloditas, a que invadan el planeta tierra. Las cosas se ponen feas una vez que K desaparece del presente, lo que implica que J viaje en el tiempo hasta 1969 para evitar la muerte de K joven, y así salvar la tierra de una destrucción inminente en el futuro (el presente). Aquí es donde me agrada. En el pasado el Agente K joven no es otro que Josh Brolin, el cual, definitivamente, se roba el show interpretando a K con las propias venas de Tommy Lee Jones. Le aplica cada una de las características que definen a este personaje con rostro de piedra y se expresa como él, actúa como él y hasta suena como él; básicamente es una imitación perfecta.

Viajar al pasado crearía una paradoja en el tiempo, por eso una vez que el K viejo desaparece del presente, se modifica la línea de ese tiempo y nadie recuerda quien es en el presente, solo el Agente J. Me llamó mucho la atención la forma en que Sonnenfeld deja que el Agente J se encuentre con su compañero K joven. Cuando se encuentran, los papeles se invierten. Ahí J es el agente viejo-experimentado y K es el joven sin mucha experiencia, aunque da la impresión de que K siendo joven, sabe más que J siendo viejo (en cuanto a la experiencia). Es decir, K sigue siendo K, sin importar la edad.

Esta película tiene escenas cómicas que dan mucha risa solamente con los diálogos o con las situaciones que se dan. Puedo decir que esta película utiliza al villano y un momento histórico como una excusa para aclarar las cosas del pasado del Agente K, así como también para fortalecer la relación entre K y J. Ese es un punto muy bueno, ya que crea un trasfondo emocional entre los personajes principales casi en su clímax.

Con palomitas de maíz y sin refresco, disfruté Men In Black III por sus secuencias rápidas, por su trama entretenida y por la brillante interpretación de Josh Brolin, el cual, en mi opinión, es el que le da vida a una franquicia que estaba en vía de extinción. No es mejor que "Men In Black (1997)", pero digamos que supera por millas a la espantosa secuela del 2002.

 7/10

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