To The Wonder (2012)


Después de visitar el Mont Saint-Michel, Marina y Neil llegan a Oklahoma, donde surgen los problemas. Marina se encuentra con un sacerdote y compañero de exilio que está luchando con su vocación, mientras que Neil renueva sus lazos con una amiga de la infancia, Jane.


Duración: 1 hr. 52 min.
País: Estados Unidos
Director: Terrence Malick
Guion: Terrence Malick
Reparto: Ben Affleck, Olga Kurylenko, Rachel McAdams, Javier Bardem

Reseña
Por Yasser Medina

Observar To The Wonder de Terrence Malick es como ir a una iglesia católica un domingo por la mañana acompañado de mi fiel compañero, el sueño; estas ahí, pero sólo para darte cuenta de que estabas soñando cuando despiertas. Claramente un filme que no sabe cómo tratar su historia, aunque carezca de la misma y nos atrape con los paisajes visuales. "Ya desperté, era un sueño", pensé.

Es innegable decir que To The Wonder hubiese sido un excelente film mudo, pero como no lo es, el problema aquí es su narrativa, los personajes antipáticos y, evidentemente, la sequía de los diálogos. Se podría decir que Malick aplica su estilo característico pero se excede terriblemente. No deja que sus personajes se expresen de otra forma que no sea a través de sus emociones, la mayor parte del tiempo no hablan; así que las expresiones hablan por encima de las vocales, los monólogos internos se escuchan en voice-over y, en el transcurso, al no contar con una estructura narrativa viable, desacelera su presentación, a pesar de su extravagante fotografía. 

Ésta no es la típica película romántica que termina con un beso y un final feliz. Es una película filosófica y quiere dar una mirada del amor como concepto filosófico. Malick quiere explicar a través del vínculo de los personajes cómo el poderío del amor nubla inexplicablemente la razón y domina todas las emociones humanas. Pero lo que se gastó tratando de explicar esas ideas, se lo hubiera ahorrado para otra película. 

Esto queda demostrado en la relación de Neil (Ben Affleck) y Marina (Olga Kurylenko), una pareja que experimenta altibajos durante su relaciona sentimental. Los "alti" son los momentos de libertad, pasión incondicional, reflexión y compresión mutua; mientras que los "bajos" se refiere a la inevitable histeria y como dicen por ahí "la incompatibilidad de caracteres" en la pareja. 

Esos dos no son los únicos puesto que en una determinada parte aparece Rachel McAdams como un amor pasado de Ben Affleck y Javier Bardem como el padre Quintana, un sacerdote enamorado de su vocación que comienza a cuestionarse su propia existencia. Estos personajes, en mi opinión, están pintados en un muro irrelevante de color negro; verlos y ver nada es lo mismo, aunque se podría decir que ayudan a dividir la película en distintos puntos de vista. 

Digo esto porque la narradora principal es Kurylenko, que calmada y pasiva como se muestra, narra sus vivencias desde lo profundo de la consciencia. Entonces en otro determinado arco, nos topamos con Bardem, que sería nuestro segundo narrador, mientras narra el vacío de su existencia. McAdams también narra pero su presencia escénica es corta. Así que serían dos perspectivas. No menciono a Affleck porque se quedó mudo en esta película. 

Encuentro poco convencional el desarrollo de To The Wonder; y es porque Terrence Malick tiene las ideas, tiene la filosofía, tiene los significados en sus venas; pero a diferencia de la pasada "The Tree of Life" minimiza esos elementos con este film para llegar a otra aproximación profunda de la esencia humana, restándole vida su propia película. Sus personajes buscan determinadas respuestas a preguntas sobre las cuestiones humanas que los impulsa a relacionarse amorosamente y no terminan por encontrarlas. 

To The Wonder "me dejó en la maravilla" con la belleza visual de sus imágenes, pero si sólo menciono eso estaría mintiéndole a la verdad. Es un film que siendo pretencioso en el aspecto visual y extenuado en la historia, sabe cómo adormecer fácilmente a un espectador. Es un filme tan malo como ridículo y es quizá la peor película del director. Lo único que se puede extraer o mencionar sin gran apuro son los exuberantes paisajes que arrastra la cámara de Lubezki.


5/10