Before Midnight (2013)


Nos encontramos con Jesse y Celine despues de nueve años en Grecia. Casi dos décadas han pasado desde su primer encuentro en el tren con destino a Viena.


Duración: 1 hr. 48 min.
País: Estados Unidos
Director: Richard Linklater
Guion: Richard Linklater
Reparto: Julie Delpy, Ethan Hawke

Reseña
Por Yasser Medina

Lo interesante de la crónica inusual de amor de Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) reside en que hemos crecido con estos personajes, y nos sentimos atraídos hacia su peculiar manera de ver la vida. Desde las andanzas de su destino en Before Sunrise, hasta la pretensión de la coincidencia en Before Sunset, Richard Linklater cierra una de las mejores trilogías románticas en la historia del cine moderno con Before Midnight.

Pero digamos que este es un romance diferente, fuera del estereotipo. De hecho, siempre lo ha sido. La pasión, las emociones y la química natural que desprenden Ethan Hawke y Julie Delpy en la pantalla, se debe a la facilidad con la que se expresan en las escenas. Y creo que lo hacen así, porque han interpretado a estos personajes tres veces en los últimos 18 años.

De esa manera la película rompe el dogma convencional del género del romance. Por eso la relación de Jesse y Celine es formidable gracias a la combinación de todos los diálogos taimados que tiene su guion, en mi opinión, un guion excepcional sin errores de continuidad. Todas las escenas están organizadas fluidamente con los típicos "habla-camina" de los protagonistas, mientras la cámara de Linklater hace el resto con los exteriores-interiores y los plano-secuencias.

Esta vez nos encontramos con Jesse y Celine de vacaciones en Grecia, justamente, después de nueve años de su encuentro en Francia y casi dos décadas después de su primer encuentro en el tren con destino a Viena. Como pareja han madurado y se han convertido, literalmente, en todo lo que habían dicho que evitarían si estuviesen juntos; como las discusiones, la forzada compresión mutua y las conversaciones racionales e irracionales. Pero lo que ellos no saben, es que su modo filosofal de ver la vida hace posible superar cualquier obstáculo sentimental por la intensa conexión que poseen. Así, Linklater quiere mostrar a qué nivel ha llegado el estado de maduración de la relación.

Linklater deja claro que, algunas veces, las mejores relaciones estables son las distanciadas, siempre y cuando, haya una intensa mezcla emocional por encima de un compromiso no monógamo que marque sus vidas para siempre. Irónicamente, es un caso ambiguo por secciones, puesto que en el proceso la pareja se cansa de los hábitos mutuos del día a día si no hay compatibilidad. Y es naturaleza humana. Sin embargo, la metáfora dice que sí se puede, y la relación de Jesse y Celine es una prueba exacta que funciona como evidencia desde el primer momento en que se conocieron.

Lo que hace tan especial estos personajes es que sus pensamientos internos están conectados a base de la tolerancia, por eso se han llevado tan bien a lo largo de los años; ambos carecen de proyecciones e ilusiones románticas. Ellos no idealizan el amor perfecto, por el contrario, conocen los desperfectos de este y es ahí donde triunfan. Como si fueran buscadores de una ilusión de libertad.

Pero eso no es todo, la historia aquí es verdaderamente poderosa; la más poderosa de la trilogía completa. Podríamos decir que es un romance, pero que a la larga funciona como drama familiar. Ambos tienen una crisis existencial que marcha dentro de una crisis paternal sobre el cuidado de la familia. Además de que mezcla los antiguos pensamientos de los personajes con los nuevos pensamientos. Un ejemplo de esto, es la escena melancólica donde Jesse y Celine intercambian una discusión por la angustia de pensar en qué pasaría si se aman hasta la vejez. Y lo resumen en una pregunta: ¿Estarán separados antes de que la muerte los "separe" o podrán superar sus diferencias mínimas para unirse, eternamente, antes del anochecer? Básicamente, una metáfora de la complejidad del amor, donde lo agridulce -la muerte- desprende cualquier esperanza que el destino les depare (juntos).

Con esos momentos dramáticos resulta innegable decir que, Before Midnight, es un retrato afectivo, arriesgado y profundo sobre la unión marital a mediana edad. Richard Linklater está en total control aquí, y mantiene los momentos emotivos por encima de los estándares con las actuaciones de Ethan Hawke y Julie Delpy, los cuales, ciertamente, revelan cómo debe moverse la naturaleza humana para llegar a una compresión benévola del amor en el largo plazo. 

8/10