Prisoners (2013)



Un hombre secuestra en Boston a la persona que sospecha que está detrás de la desaparición de su hija y su mejor amiga.





Duración: 2 hr. 33 min.

País: Estados Unidos
Director: Denis Villeneuve
Guion: Aaron Guzikowski
Reparto: Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Viola Davis, Maria Bello, Terrence Howard, Melissa Leo, Paul Dano, 

Reseña
Por Yasser Medina

Toda la atracción de Prisoners radica en la obsesión por encontrar la pieza perdida; un tipo de llave cinematográfica que Denis Villeneuve utilizó con anterioridad para abrir su filme "Incendies", y aunque ésta es inferior en términos narrativos, la utiliza nuevamente en forma suspenso impactante con muchas interrogantes que se van respondiendo en el interior.

En un principio, solo las preguntas técnicas son respondidas, y gracias a la sombría ferocidad escénica, esto es lo más "David Fincher" que Denis Villeneuve ha hecho en su debut norteamericano y en su corta carrera como director. El estilo se asemeja. Y no quiero considerar las comparaciones un insulto, pero Prisoners es un thriller absorbente que sabe canalizar la energía emocional de sus personajes una vez que se encuentran acorralados por el desgarrador laberinto narrativo que posee la trama.

En ese sentido, el mundo que aquí se muestra no está forjado por coincidencias ni casualidades, sino, por causalidades. Y eso es lo que ve en medio de una reunión del día de acción de gracias, cuando dos familias, los Dovers y los Birch, se ven atormentados por la desaparición de sus hijas en manos desconocidas.

Cuando eso sucede, Keller Dover (Hugh Jackman), padre de una de las niñas, se ve forzado a utilizar su quisquillosa intuición paterna para encontrar a su hija, incluso si el fin justifica los medios. El caso es que, antes de hacerlo, en su camino se cruza Loki (Jake Gyllenhaal), un detective con un posible pasado turbulento que busca investigar el origen del secuestro mediante una lista de complejas posibilidades y de siniestros personajes.

Este filme se divide en dos perspectivas que toca la temática de identidad equivocada para encontrar. Los dos personajes principales, Keller y Loki, juegan su propio instinto de justicia para mostrar, pieza tras pieza, el rompecabezas de lo que está sucediendo. Y ellos no tienen la respuesta, solo buscan las preguntas. La perspectiva de Jackman como el padre-convertido-a-detective es encontrar a su hija a través de Alex Jones (Paul Dano), el hombre retardado, el cual, él cree que es el secuestrador; mientras que Gyllenhaal, como detective, debe encontrar al psicópata, descomponer el enigma y descubrir el paradero de las niñas usando la perspicacia. 

La curiosidad de este par siempre choca, y para lograrlo, Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman nos envuelven, totalmente, con unas actuaciones maestras llenas de atributos faciales, emocionales y psicológicos, junto al resto del reparto. Ambos nos hacen creer lo que vemos en pantalla. Aunque en otro plano, es Jackman que deja sentir el fervor, la pérdida, la ira y la desesperación de un padre ante una situación peligrosa. Ciertamente, es una de sus mejores interpretaciones.

De hecho, el estado de ánimo de los personajes se simboliza con la sombría fotografía de Roger Deakins, la cual, en cada plano genera una atmósfera de ansiedad en el espectador. Para ello la mayoría de las escenas tienen una paleta de color grisáceo o siempre está lloviendo.

Así como los personajes, Prisoners está dispuesta a tomar riesgos intuitivos para lograr la revelación final. Como thriller de misterio utiliza lo que yo llamo: el punto oculto; una narrativa taimada que se apoya en ocultar los objetos de la trama para ir destapándolos a medida que avanza, y aunque en algunos casos el twist siempre revela el enigma en su clímax, esta lo aplica, pero en el transcurso narrativo para asombrar.

Es por eso que esta película resulta original, porque es difícil predecir el hilo de la narrativa y de las descomunales escenas de violencia, junto a la gran cantidad de personajes que son prisioneros de las circunstancias. Aquí todos son víctimas de la desesperación, de la paranoia de la disparidad y de las aberraciones perturbadoras, pero necesitan estar seguros para proseguir. 

Hasta ese punto, es un drama policíaco psicológicamente brutal, en el que mientras más se observa su oscuro mundo, más se sentirá absorbido por la complejidad de la historia. En realidad funciona de manera excepcional, y nos dice, una y otra vez: ¿Qué tan lejos llegarías para encontrar a tu hija desaparecida? Si ya piensas la respuesta, sabrás que, en las películas, lo imperdonable… No se perdona.



7/10