Calvary (2014)


Después de que él se ve amenazado durante una confesión, un sacerdote bondadoso debe luchar contra las fuerzas oscuras en torno a él.


Reseña por
Yasser Medina

El foco de Calvary deja una etiqueta de celuloide muy sencilla: El padre James (Brendan Gleeson), un sacerdote bondadoso que se encuentra confesando, es amenazado de muerte por un desconocido que afirma que fue violado en su infancia por un sacerdote y que quiere poner un ejemplo con James, por lo que le otorga solo siete días de vida.


En esos siete días de metáforas, desde lunes hasta domingo, él experimenta sensaciones de inquietud mientras trata de descubrir la identidad del asesino, y una serie de personajes del pueblo destruyen su mundo gradualmente.

Así de simple, en su segunda colaboración con John Michael McDonagh (The Guard), Brendan Gleeson nos da la mejor actuación de toda su carrera en el momento que transmite las expresiones de su personaje frente a una playa.

Más aun cuando se da cuenta de que las idiosincrasias y las aberraciones monstruosas son el producto de una pared mental que la iglesia, con todo su dogmatismo, inserta en la mente del hombre adoctrinado. El padre James piensa en la naturaleza de los prejuicios religiosos, como los abusos sexuales y la represión de emociones, y se hace preguntas como: ¿Estoy en el lugar correcto?

Por eso la puerta de sus temores queda abierta y no puede salir; pero como yo sí pude entrar a ver qué tan fascinante es la puesta en escena, veo que el guion es simple y mantiene un equilibrio entre la inteligencia de los diálogos -cargados de humor negro- y las situaciones de las escenas.

Las escenas tienen un ritmo lento, pero que en el largo plazo es recompensable. Es la manera que el estilo de McDonagh opera, y sigue la misma fórmula que utilizó en "The Guard".

Quizás, lo más atrayente es la atmósfera de misterio que hace uno se sienta intrigado para saber qué es lo que va a pasar en el clímax mientras pensamos en todas las posibilidades.

Este es un mundo donde no hay misericordia ni con las acciones más bondadosas. Por eso, es una alegoría que se apoya en las cinco etapas del duelo para criticar los conflictos limítrofes y la ansiedad de las dudas que rodea la mente de un sacerdote; un hombre que se sacrifica por los pecados de la iglesia católica, y nadie lo sufre.

Probablemente hay maldad en esos hechos, sin embargo, las revelaciones de este film hacen que uno no dude en la búsqueda de redención personal, y ya que McDonagh atrapa elementos de películas de Buñuel como “Viridiana”, o hasta de Bergman como “Winter Light”, creo que he sido perdonado.


Ficha técnica:
Duración: 1 hr. 41 min.
País: Irlanda
Director: John Michael McDonagh
Guion: John Michael McDonagh
Reparto: Brendan Gleeson, Kelly Reilly, Chris O'Dowd, Aidan Gillen


7/10