Ni uno menos (1999)

Sinopsis: Una niña de 13 años, Wei Minzhi, que vive en un pueblo de las montañas, se ve obligada, por orden del alcalde, a sustituir durante un mes a su maestro. Éste le deja cada día un trozo de tiza y promete darle 10 yuan si consigue que ningún estudiante abandone la escuela. Sin embargo, el revoltoso Zhang Huike abandona la clase para ir a la ciudad en busca de trabajo, y la abnegada Minzhi tendrá que ingeniárselas para que regrese a la escuela.

Ficha técnica
Título original: Not One Less (Yi ge dou bu neng shao)
Año: 1999
Duración: 1 hr 43 min
País: China
Director: Zhang Yimou
Guion: Shi Xiangsheng
Música: San Bao
Fotografía: Hou Yong
Reparto: Wei Minzhi, Zhang Huike, Tian Zhenda, Gao Enman, Sun Zhimei
Calificación: 8/10


Crítica breve de la película 

Como si estuviera poseído por el cine de De Sica y de Kiarostami, Zhang Yimou dirige esta excelente película con un estilo muy cercano al neorrealismo y la docuficción. Forma un híbrido muy inteligible entre el documental y la ficción narrativa más sutil. Su cámara es una intermediaria entre la realidad y el verdadero problema. Y lo que veo me deja con un nudo en la garganta, la sensación de que la desigualdad, a veces, suprime cualquier derecho a la educación más adecuada. Con la historia de la joven profesora, Wei Minzhi, que debe encargarse de una clase de niños en una campo baldío alejado de la ciudad, construye un poderoso material de denuncia social sobre el sistema educacional en China, el analfabetismo, los sacrificios morales del profesorado, la explotación infantil, la pobreza que aqueja a las personas alojadas en las montañas más aisladas y la aberrante diferencia socioeconómica (simbolizado usualmente por el vestuario) entre la población rural y la urbana. Quedo conmovido con la heroína cuando recurre a la perseverancia para enfrentarse con valentía a la burocracia y la autoridad mediática, porque, aparentemente, es el único medio que funciona para crear conciencia colectiva. La música empática de Sao Bao penetra mi tejido emocional. El montaje es muy preciso. Siento muy orgánica la actuación de la desconocida Wei Minzhi. Es una película emotiva, sobria y, sobre todo, muy humana. No podía esperar menos de uno de los grandes autores del cine mundial.

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