Duelo silencioso (1949)

Sinopsis: Kyoji Fujisaki (Mifune), un joven cirujano militar, contrae la sífilis mientras cura a un herido durante la guerra. Acabada la contienda, la enfermedad será motivo de discusión entre el médico y su prometida. Finalmente, él no tendrá más remedio que enfrentarse a un grave dilema: aceptar, en su estado, las responsabilidades de la vida familiar o dedicarse en cuerpo y alma a la medicina.

Ficha técnica
Título original: The Quiet Duel (Shizukanaru Kettô)
Año: 1949
Duración: 1 hr 35 min
País: Japón
Director: Akira Kurosawa
Guion: Akira Kurosawa
Música: Akira Ifukube
Fotografía: Soichi Aisaka
Reparto: Toshirô Mifune, Takashi Shimura, Miki Sanjô, Noriko Senguko
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Esta película menor en la filmografía de Kurosawa me conmueve en todo su trayecto con la historia del cirujano que sufre en silencio cuando contrae sífilis de uno de sus pacientes durante una cirugía. En su relato veo tragedia, sufrimiento, melodrama. Tiene una actuación sumamente orgánica del siempre histriónico Toshiro Mifune (su segunda colaboración con el director). Mifune consigue otorgarle agudeza a las escenas de mayor carácter dramático. Su fuerza interpretativa sale de la pantalla y llega hasta donde estoy. Es el hombre aparentemente rígido que se lamenta por dentro, que contamina su conciencia al suprimir sus deseos y rechazar a la mujer que ama. Representa el duelo silencioso de alguien que no le teme a la honestidad ni al sentido del deber ni a la muerte. Ese argumento funciona como una recóndita metáfora moral sobre los sacrificios de la sociedad japonesa posguerra. Destaco también las actuaciones de Takashi Shimura como el padre del doctor y, sorpresivamente, Noriko Senguko como la enfermera que pasa por un momento difícil. La película es de una narración sencilla, pero lleva impreso el sello estético de Kurosawa con los sutiles raccords, los travellings diversos, la elipsis simbólica laminada en la lluvia y las flores, el sonido diegético y la música empática de Akira Ifukube. Es interesa y muy emotiva.

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