Sangre en la nieve (1949)

Esta película bélica de Wellman (que ha servido de modelo para obras de guerra de Spielberg, Tarantino y Stone) está ejecutada con una gandulería que hace que me olvide inmediatamente de los personajes, en su mayoría soldados de infantería norteamericanos, cuando son víctimas del frío más infernal y de una desesperación invisible durante el asedio de Bastoña en la Segunda Guerra Mundial. Los apodados bastardos de Bastoña que dirige Wellman parecen soldados de plástico al servicio de una manipulación expositiva de la que se destacan Van Johnson, John Hodiak y Ricardo Montalbán como personajes sin ningún tipo de credibilidad a la hora de retratar la supuesta condición humana de los personajes que interpretan, en una misión en la que no pasa nada sustancial y la tensión que supone la contienda se halla ausente. Es cierto que no idealiza la imagen patriótica del soldado estadounidense, pero no siento empatía por sus acciones ni por los diálogos que escupen. Su desarrollo es demasiado hueco. Tarda mucho en arrancar el problema. El ritmo avanza a paso de tortuga. Lo que más se destaca allí es esa atmósfera en la nieve que transforma el conflicto en un paisaje atiborrado de belleza. También la secuencia del enfrentamiento con los alemanes que están escondidos usando el camuflaje, en la que Wellman recurre al punto de vista para compensar la emboscada de los soldados estadounidenses desde la retaguardia en las profundidades de un bosque teñido de blanco. Si no fuese por sus debilidades narrativas, hubiera sido una gran película bélica. Es un filme plano, baladí y muy aburrido.

Calificación: 4/10

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