Pokémon: Detective Pikachu (2019)


Me aburre enormemente esta película de Rob Letterman sobre Pokémon que adapta el videojuego Detective Pikachu de Nintendo 3DS, y no me afecta para nada que durante varios años haya sido seguidor de esos bichos extraños de Nintendo. Confesando mi gusto predilecto hacia algunos de esos famosos monstruos, no me asombra tanto el mundo que se crea en esta película y la historia del detective privado, Harry Goodman, que desaparece misteriosamente en lo que aparenta ser un ataque desmedido del incontrolable Mewtwo y su hijo, Tim, conoce a su compañero de equipo, Pikachu, con el fin de investigar lo que sucede. En esos instantes mis retinas tienen la paciencia de admirar un poco los efectos visuales que conciben a unos Pokemons increíblemente detallados e hiperrealistas (como Cubone, Charizard, Squirtle, Bulbasaur y hasta Mr. Mime), incluyendo el Pikachu parlante que interpreta la voz de Ryan Reynolds. Pero desgraciadamente no reconozco otra cosa que me importe. Me sorprende mi gigantesca capacidad para identificar la mediocridad que está presente en su argumento. Los personajes que recorren el guion son de plástico desechable, los supuestos diálogos del Pikachu de Reynolds me resultan pretenciosos, los giros no suponen ninguna sorpresa, las secuencias de acción son excesivamente cutres y la trama me parece muy previsible cuando ellos, Tim y el detective Pikachu, caminan por la lóbrega metrópolis de Ryme City para seguir unas pistas que están bien atadas a la desaparición de Harry y a los recovecos de las fórmulas triviales de los blockbusters. Se siente como estar atrapado en una pokébola de piedra durante una hora y media.

Calificación: 4/10

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