El cuervo (1943)

Sinopsis: En St. Robin, Francia, la paz del pueblo comienza a perturbarse cuando, el Dr. Rémy Germain (Pierre Fresnay), comienza a recibir anónimos firmados como El Cuervo, en los que se le exige que rompa su relación con Laura Vorzet (Micheline Francey), esposa del psiquiatra (Pierre Larquey) de la misma institución. Pronto, las misivas comienzan a señalar las faltas de muchos otros personajes del pueblo y se vuelve urgente descubrir quien está detrás de esta conspiración.

Ficha técnica
Título original: Le corbeau
Año: 1943
Duración: 1 hr 32 min
País:  Francia
Director: Henri-Georges Clouzot
Guion: Louis Chavance, H.G. Clouzot
Música: Tony Aubin
Fotografía: Nicolas Hayer
Reparto: Pierre Fresnay,  Ginette LeClerc,  Micheline Francey,  Pierre Larquey
Calificación: 7/10


Crítica breve de la película

No creo que esta película de Henri-Georges Clouzot (con la que fue expulsado de Francia hasta 1947) esté a la altura de obras cumbres de su filmografía como 'La verdad', 'El salario del miedo' y la extraordinaria 'Las diabólicas', pero me intriga fuertemente durante hora y media con la trama de la figura anónima, apodada como El cuervo, que envía cartas muy malévolas con la intención de atormentar a un pequeño pueblo francés en el que la moral se ha corrompido por los tiempos de la guerra. El pueblo es presentado a través del doctor Germain, un médico con un pasado escabroso (antes practicaba abortos ilegales) actualmente llega al pueblo a trabajar y a mantener una relación con Laura Vorzet, la esposa de un reputado psiquiatra, y, con la neurótica Denise. Hay planos interesantes, travellings sutiles y elipsis simbólicas que anuncian la tragedia. Con un pulso estupendo para el suspense y el misterio al mejor estilo de Agatha Christie, en cada escena me siento inmerso en la paranoia local y en el pánico desatado por las cartas que envía El cuervo y por el amplio catálogo de sospechosos que me mantienen pensando en el posible culpable. Clouzot construye un argumento afilado como una navaja, oscuro, tenso, propenso a enunciar temas como el adulterio, los prejuicios y las calumnias, en un poblado en el que todos los habitantes parecen ocultar algo. Cuenta con sólidas actuaciones de Pierre Fresnay (qué presencia tan magnética) y, Ginette Leclerc y Micheline Francey y un trabajo de montaje que pocas veces pierde el ritmo y la cohesión narrativa. La secuencia final me asombra y toma por sorpresa. Es una buena película del director catalogado como el "Hitchcock francés".

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