La clase obrera va al paraíso (1971)

Sinopsis: Historia de denuncia de las condiciones laborales en las fábricas a través de la ojos de Massa, un obrero modelo que, a raíz de un accidente, se hace sindicalista.

Ficha técnica
Título original: La classe operaia va in paradiso
Año: 1971
Duración: 2 hr 05 min
País:  Italia
Director: Elio Petri
Guion: Elio Petri, Ugo Pirro
Música: Ennio Morricone
Fotografía: Luigi Kuveiller
Reparto: Gian Maria Volonté,  Mariangela Melato,  Gino Pernice,  Salvo Randone,
Calificación: 7/10


Crítica breve de la película 

Este drama político de Petri, premiado con la Palma de Oro en el festival de cine de Cannes, toca mis tejidos de reflexión y me cautiva con su material de denuncia sobre las condiciones laborales en una fábrica que parece un infierno terrenal en el que los obreros de cuello azul son tratados como simples herramientas de explotación en el proceso de productividad. Retrata ese crítica socioeconómica y política con un protagonista maravillosamente interpretado por Gian Maria Volonté que se llama Lulú Massa, un joven treintañero que trabaja en una factoría al servicio de las maquinarias pesadas y al duro sometimiento de la esclavitud del salario, y que un día toma conciencia. Volonté consigue otorgarle sobriedad y fuerza expresiva al atormentado personaje, sobre todo cuando este conversa con los sindicalistas, cuando escucha a los marxistas que luchan por una causa utópica a favor del proletariado, cuando está con su familia en el hogar digiriendo la chatarra visual que provee la televisión, o cuando se cansa de la rutina laboral que lo manipula y lo explota hasta llevarlo a los límites verticales de la cordura. La fábrica es simbolizada como una cárcel de la que nadie escapa de la autoridad ni de las jornadas mecánicas que deshumanizan al hombre. En ese lugar oscuro, en el que se siente la claustrofobia y la agobiante tensión producida por el estrés, Lulú y sus compañeros son encuadrados con una utilización calculada del primer plano, el plano detalle que captura el trabajo de las máquinas y sutiles movimientos de cámara propiciados por el encuadre móvil, además de una estridente banda sonora de Morricone que me seduce con el leitmotiv de la marcha de obreros. Es un film escueto con su argumento sobre la lucha de clases sociales.

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