Crítica de 'Spider-Man: Far From Home': euroviajes e ilusiones

En mi crítica de esta semana comento la película Spider-Man: Lejos de casa de Jon Watts.




El reinicio del Hombre Araña en las manos de Marvel Studios me parece una cuestión refrescante. Lo disfruto mucho porque retrata al superhéroe como un chaval que tiene que repartirse los días entre las labores escolares y las responsabilidades cotidianas de la juventud sin distanciarse en ningún momento de su deber como superhéroe. Noto una fidelidad que es irresistible. Fui testigo de eso con Spider-Man: Homecoming, una película de superhéroes que mezcla estupendamente el cine de mayoría de edad con la fórmula de Marvel para trasladar al novicio Tom Holland por senderos insospechados y muy cómicos. Me abraza otra vez la misma sensación cuando veo ese estilo atrevido en la secuela titulada Spider-Man: Lejos de casa.

Ambientada después de los eventos de Avengers: Endgame, la película, dirigida nuevamente por Jon Watts, constituye una entrega liviana, jovial y muy entretenida al retratar los problemas juveniles del arácnido más popular del vecindario, valiéndose casi siempre de los subterfugios del cine de Marvel y de un cóctel de referencias de la franquicia y de comedias románticas de adolescentes de los ochenta, sobre todo porque el Peter Parker de Tom Holland, como un muchacho cualquiera, desea vencer su timidez para confesar su atracción a la MJ de Zendaya mientras de paso lucha contra un misterioso antagonista. También recurre a un aparato de acción que se equilibra muy bien con unos efectos visuales espectaculares cuando el protagonista se va de vacaciones por Europa con los compañeros del colegio y forman parte de una persecución turística.

Spider-Man (Tom Holland) y tía May (Marisa Tomei). Foto cortesía de Marvel Studios

El argumento de la película sitúa la acción en Nueva York antes de que los jóvenes partan hacia el continente europeo. Peter Parker (Tom Holland) y su amigo Ned (Jacob Batalon) conversan sobre la lista de cosas que Parker debe hacer en el viaje escolar a Europa, incluyendo el pensamiento de mostrar sus sentimientos hacia la chica que le gusta. Como ha sufrido mucho por la pérdida de su mentor, Tony Stark/Iron Man (el tío Ben de esta versión), y todavía le afecta después de haber desaparecido a lo largo de cincos años debido al chasquido de Thanos, Parker tiene la idea de abandonar la vida de superhéroe por un tiempo para descansar y regresar a ser un chico normal mientras disfruta estar al lado de sus amigos haciendo travesuras y tratando de vencer a sus rivales para enamorar a MJ (Zendaya). Pero al iniciar la aventura, los planes se le complican cuando Nick Fury (Samuel L. Jackson) solicita de su ayuda para detener a unas criaturas elementales que aparentemente han venido de una dimensión alternativa junto con un experto en la materia del ilusionismo llamado Quentin Beck / Mysterio (Jake Gyllenhaal).

Spider-Man por los cielos. Foto cortesía de Marvel Studios. 

En esta película los personajes siguen siendo igual de jocosos que la predecesora, aportando diálogos cargados de chistes y situaciones esperpénticas que me sorprenden en todo el trayecto. Peter Parker, fantásticamente interpretado por Tom Holland, está ensimismado en las dudas, en la inseguridad, en el enamoramiento, aunque se muestra más decidido cuando pretende conquistar el corazón de MJ y utilizar sus poderes para darle una mano a Nick Fury, como si intentara apresurar la llegada de la adultez enfrentándose a las tareas que se le presentan (recordemos aquella frase de la película de Spider-Man de Sam Raimi). MJ es la muchacha de aspecto descuidado, procaz, proactiva, reservada y muy sarcástica, que le lanza discretamente señales a Parker para dejarle saber que se siente atraída por él. El resto del reparto secundario provee momentos de gracia, como las hilarantes escenas de Ned y Betty Brant (Angourie Rice) cuando tienen un noviazgo artificioso hasta más no poder.

Aparte de las bromas, lo que me sorprende son las secuencias de acción propiciadas una vez que aparece el enigmático Mysterio de Jake Gyllenhaal, quien tras un giro revelador resulta ser un antiguo empleado de Tony Stark; el maquiavélico villano de la trama que intenta apropiarse de una tecnología de Industrias Stark para manipular a su antojo una tropa de drones y desatar un caos falsificado por ilusiones proyectadas para ser reconocido como un héroe auténtico (motivación algo precipitada, pero coherente).

Mysterio contra Spider-Man. Foto cortesía de Marvel Studios.

En esos instantes la película me pasea por escenarios europeos en los que atestiguo los enfrentamientos, haciendo escala en Venecia para enfrentarse a un elemental de agua que lo destruye todo con olas gigantes, pasando por Praga para eliminar a un elemental de fuego (con Spider-Man y Mysterio trabajando en conjunto), la sorprendente contienda entre Mysterio y Spider-Man por las calles de Berlín en la que todo aparenta ser una ilusión que me coloca en un perpetuo estado de desconfianza (los espejismos esbozados son tan reales que me confunden), la increíble batalla final sobre el Puente de la Torre de Londres en la que un Spider-Man adolorido se enfrenta a un ejército de drones de realidad aumentada comandados por Mysterio.

Spider-Man sobre el Puente de la Torre. Imagen cortesía de Marvel Studios.

La película le sirve a Watts para desarrollar un poco más al nuevo Peter Parker con temas como las libertades de la adolescencia, el amor juvenil y las obligaciones de un superhéroe joven, independizándolo del fantasma de Tony Stark para asumir totalmente la identidad de Spider-Man y de los compromisos que eso representa. Aunque pierde algo de ritmo en algunas escenas de tiempos muertos, nunca abandona el sentido del humor, los personajes divertidos y la química maravillosa entre Tom Holland y Zendaya, además de equilibrar correctamente la aventura, el romance y la acción. Me quedo asombrado con sus efectos especiales y me satisface la acomodadiza banda sonora de Michael Giacchino. Es un cierre agradable de la tercera etapa del universo cinematográfico de Marvel.

Ficha técnica
Título original: Spider-Man: Far From Home
Año: 2019
Duración: 2 hr 09 min
País: Estados Unidos
Director: Jon Watts
Guion: Chris McKenna, Erik Sommers
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Matthew J. Lloyd
Reparto: Tom Holland, Samuel L. Jackson, Jake Gyllenhaal, Marisa Tomei, Jon Favreau, Zendaya,
Calificación: 7/10


Tráiler de la película



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