El amor llamó dos veces (1943)

Sinopsis: Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington ha visto notablemente incrementada su población y los problemas de alojamiento son cada vez mayores. Una chica se ve obligada a compartir su apartamento con dos hombres, lo cual provoca problemas de convivencia, pero la situación se complicará todavía más cuando surge el amor entre ella y el más joven de sus huéspedes.

Ficha técnica
Título original: The More the Merrier
Año: 1943
Duración: 1 hr 44 min
País: Estados Unidos
Director: George Stevens
Guion: Robert Russell, Frank Ross, Richard Flournoy, Lewis R. Foster
Música: Leigh Harline
Fotografía: Ted Tetzlaff
Reparto: Jean Arthur, Joel McCrea, Charles Coburn, Richard Gaines
Calificación: 7/10


Crítica breve de la película

Esta comedia romántica, la última dirigida por George Stevens para Columbia Pictures después de Penny Serenade y The Talk of the Town, me parece encantadora y muy entretenida cuando relata la historia de Connie Mulligan, una mujer que, debido a una crisis de alojamiento que azota la ciudad de Washington durante la Segunda Guerra Mundial, se ve obligada a alquilarle una habitación a dos hombres, Benjamin Dingle y Joe Carter (uno viejo y uno joven). En un principio la convivencia se pone difícil por los enredos con los que se tropiezan los personajes, pero el uso insistente del plano medio corto y del primer plano calma las tensiones al revelar una atracción instantánea entre Joe y Connie que surge a partir de lo que ella ha escrito en su diario, situación complicada todavía más por el hecho de que ella se encuentra comprometida con un ricachón que aparentemente solo le importan los negocios. La química entre Jean Arthur y Joel McCrea fluye con una naturalidad que se me hace irresistible en cada escena, y la disfruto mucho cuando se miran apasionadamente antes de intentar tener una cita, cuando dialogan en el baile en el que priman las mentiras piadosas y los celos, o cuando de camino al apartamento (encuadrados en un maravilloso plano secuencia) están a punto de besarse bajo la luz de la luna, prolongando el inevitable romance. Las actuaciones estupendas de Jean Arthur (insólitamente su única nominación al Oscar a Mejor Actriz), Joel McCrea y, sobre todo, de Charles Coburn como el impertinente y celestino señor Dingle (ganó el Oscar por su interpretación) es lo que consigue colocarme en un estado de alegría. Es una comedia alocada, divertida, íntima, que funciona muy bien con los componentes melodramáticos de antaño.

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