Baile de ilusiones (1969)


Sinopsis: En Estados Unidos, en la época de la Gran Depresión, en medio de un ambiente de terrible miseria, gentes desesperadas, de toda edad y condición, se apuntan a una maratón de baile con la esperanza de ganar el premio final de 1500 dólares de plata y encontrar, al menos, un sitio donde dormir y comer. Mientras los concursantes fuerzan los límites de su resistencia física y psíquica, una multitud morbosa se divierte contemplando su sufrimiento durante días.

Ficha técnica
Título original: They Shoot Horses, Don't They?
Año: 1969
Duración: 2 hr 09 min
País:  Estados Unidos
Director: Sydney Pollack
Guion: James Poe, Robert E. Thompson
Música: Johnny Green
Fotografía: Philip H. Lathrop
Reparto: Jane Fonda, Michael Sarrazin, Susannah York, Red Buttons, Gig Young,
Calificación: 8/10

Crítica breve de la película


Quedo totalmente desgarrado al ver esta película de Sydney Pollack, como si hubiese sido atropellado por un caballo en una pista de baile. El material que presenta, filmado en una sola locación, me parece triste, lóbrego, impactante. Adaptada de la novela del mismo título de Horace McCoy, narra la historia de un grupo de personas en la época de la Gran Depresión que, para huir de la pobreza, participan en un espectáculo que consiste en que varias parejas bailen continuamente de día y de noche hasta que los pies se lo permitan. Hay más de mil dólares en juego. Los protagonistas son Gloria y Robert, quienes aparentemente han tocado el fondo de la desdicha y deciden probar su suerte bailando. Ella, que aspiraba a ser actriz y que ha sido maltratada por la vida, tiene una personalidad cínica, irreverente y honesta; él, es un donnadie que soñaba con ser un director de cine. En un principio, el ambiente que se respira en el salón del bailoteo es optimista, pero a medida que avanza la competición me comienzo a sentir tan desesperado como ellos y me doy cuenta de que el show está montado para jugar con las quimeras de los infelices que lo han perdido todo y no tienen ni siquiera para comprar comida, los olvidados que viven en una atmósfera sórdida y claustrofóbica, con rostros pálidos y depresivos, angustiados y fatigados en casi todos los planos. Destaco el montaje frenético de Fredric Steinkamp cuando distribuye secuencias vigorosas en el escenario de danza, raccords inteligibles y un uso meticuloso de la prolepsis; el sonido diegético de una bocina que a modo de leitmotiv enuncia los estados de ánimo de los personajes; la magnífica banda sonora de Johnny Green. Encuentro formidables las actuaciones de Michael Sarrazin, Susannah York, Gig Young y, sobre todo, Jane Fonda en lo que posiblemente sea su mejor interpretación al ponerse, de manera metódica, en la piel de un ser humano que ha abandonado la esperanza. Con un estilo visual magistral, Pollack construye un retrato estremecedor, casi existencial, sobre los límites de la condición humana y las contrariedades socioeconómicas de los individuos que no pueden escapar del círculo de la miseria. Es una película excepcional. Quizá dure semanas pensando en lo que vi.  

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