Little Woods (2018)


Las actuaciones de Tessa Thompson y Lily James me convencen en este drama con pinceladas de crimen y de neowestern que representa el debut como directora de Nia DaCosta, aunque la narrativa no tenga tanta pujanza. Ambas le aportan barrizal dramático a sus respectivas actuaciones como las hermanas que, debido a su inestable condición socioeconómica, se hallan atrapadas en el inframundo del tráfico de drogas y del aborto en una ciudad petrolera de Dakota del Norte. Interpretan a Deb y a Ollie. Una debe lidiar con la crianza de su pequeño hijo, la sorpresa de un embarazo no deseado y con la intervención del inútil ex esposo que solo se la pasa bebiendo cerveza en el bar; la otra, por el contrario, se siente arrastrada hacia el abismo de la desesperación propiciada por el desempleo y su aparente libertad condicional, cosa que viola sin ningún problema vendiendo ilícitamente medicamentos canadienses a los residentes del pueblo. Deb depende de Ollie y la ve como una figura matriarcal. Las dos subsisten ante los infortunios de la vida. Mi problema con el argumento de esa historia es que, a pesar de que se trata la desdicha con un realismo social que es creíble, algunas decisiones narrativas lucen algo mecánicas anticipando las contrariedades de las muchachas. El brío y la tensión se esfuman. En la segunda mitad se me hace más previsible cuando la problemática se soluciona con una exposición artificial que resta importancia a la crisis de las protagonistas. Es, a mi juicio, muy acertado el estilo visual de la lente de Matt Mitchell, sobre todo al comunicar estados de ánimo con unos planos muy atmosféricos; aunque no puedo decir lo mismo de la desacertada y molesta música anempática de Brian McOmber cuando logra el efecto contrario. Es una película mediana sobre las dolencias sociales de la sociedad norteamericana.

Calificación: 6/10

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