Ciudad sin ley (2017)


Esta película surcoreana, que representa el debut como director del tal Kang Yoon-Seong, conjunta la acción y el crimen durante dos horas eternamente prolongadas con el fin de garantizar un entretenimiento que, a mi juicio, es invisible, o en el peor de los escenarios imperceptible, porque lo que observo es sumamente aburrido para mi gusto. Me sé de memoria cada elemento narrativo empleado por el guion. La trama es muy simple y es lo que se puede anticipar de los subterfugios genéricos del cine policiaco. Basada en hechos reales, trata la historia de una guerra de pandillas en una sórdida zona de Chinatown en Seúl, donde el corpulento detective Ma Suk-do debe lidiar con un tipo hiperviolento y cegado por el poder llamado Jang Chen. Cuando los subordinados de Chen entran en guerra con otras mafias locales, el policía Ma recurre a todos los medios posibles para mantener la paz en el vecindario. De ese argumento observo secuencias de acción aceptables, unos personajes acartonados que son víctimas de acciones repetitivas, actuaciones mediocres que no escapan de la superficialidad, un ritmo que se diluye en el tránsito de la falta de cohesión. Me da la impresión de que el realizador no tiene otra cosa que hacer más que limitarse a la descripción del conflicto con la reiteración cansina de peleas a cuchillazos y de tipos supuestamente rudos que se pasan todo el metraje caminando por el barrio para resolver el problema a trompadas limpias. Tampoco supone un punto de reflexión el blandengue comentario sobre las consecuencias del crimen organizado desde la óptica social de la inmigración. He visto propuestas similares del cine surcoreano muy superiores a esta.

Calificación: 5/10

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