Sombra (2018)

Sinopsis: El condado de Pei (Peixian) está bajo la administración de un rey salvaje y peligroso. El comandante militar de su ejército, aunque ha demostrado su valía en el campo de batalla, se ve forzado a emplear toda clase de sucias estratagemas para poder sobrevivir a las traiciones que se suceden en la corte del rey. Para ello ha creado una "sombra", un doble que es capaz de engañar al mismísimo rey y a sus enemigos cuando la situación lo requiere. Cuando el rey y el comandante deciden asediar la ciudad amurallada de Jing, comenzará un combate sin igual que sacudirá los cimientos de la corte de Peixian.

Ficha técnica
Título original: Shadow (Ying)
Año: 2018
Duración: 1 hr 56 min
País: China
Director: Zhang Yimou
Guion: Zhang Yimou, Wei Li
Música: Lao Zai
Fotografía: Zhao Xiaoding
Reparto: Deng Chao, Sun Li, Ryan Zheng, Guan Xiaotong, Wang Qianyuan,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


La nueva epopeya wuxia de Zhang Yimou, titulada 'Sombra', representa para mi gusto por las artes marciales, una película fascinante que no deja de asombrarme en todo el trayecto con su trama de lealtad, traición y poder. Su estilo formal me recuerda otras épicas del director como 'La casa de las dagas voladoras' y su obra maestra, 'Héroe'; aunque apuesta por un tratamiento visual más grisáceo y atmosférico. Se ambienta en un pasado remoto y cuenta la historia de Ziyu, un comandante de gran reputación que, luego de perder un duelo contra el infame general Yang Cang y permitir la caída de la importante ciudad de Jingzhou en manos del reino de Yang, ha quedado en desgracia y vive entre las sombras elaborando una estrategia militar para recuperar el control y derrotar al megalómano monarca Peiliang utilizando un doble que ha entrenado con el fin de engañar al mismísimo rey y a sus enemigos. En medio de esa situación, el argumento consigue intrigarme cuando esos reyes y generales se mantienen en un equilibrio delicado entre la guerra y la paz, entre las mentiras y las verdades, en unas escenas que despliegan la meticulosa estética del realizador: planos ralentizados, grandes planos generales que magnifican el paisaje absorbente y las legiones de soldados, la música diegética extraída de las cuerdas del guqin que enuncia estados emocionales, los tonos de color en blanco y negro que ilustran la eterna interacción entre la luz y la oscuridad que rodea los personajes, las delirantes coreografías de las secuencias de combate, el elegante diseño de vestuario y los portentosos decorados que añaden sustancia a la puesta en escena. Todo está afinadamente sincronizado. Tiene buenas actuaciones de Deng Chao, Sun Li y Zheng Kai. Me parece acertado su discurso filosófico taoísta. Aunque puede resultar previsible en momentos minúsculos, no deja de ser una película espléndida, un espectáculo del maestro chino.

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