El ruiseñor (2018)

Sinopsis: Situada en 1825 en Tasmania, una mujer irlandesa convicta busca venganza por la muerte de su familia. En su camino, se une a un rastreador aborigen llamado Billy, que también posee un pasado violento que le ha dejado marcado.

Ficha técnica
Título original: The Nightingale
Año: 2018
Duración: 2 hr 16 min
País: Australia
Director: Jennifer Kent
Guion: Jennifer Kent
Música: Jed Kurzel
Fotografía: Radosław Ładczuk
Reparto: Aisling Franciosi, Sam Claflin, Baykali Ganambarr,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


Luego del estremecedor debut que tuvo con The Babadook, la directora australiana Jennifer Kent vuelve a la ruta del relato turbio con su nueva película titulada The Nightingale. Se trata de un drama, con ciertos registros de suspenso, ambientado en la Tasmania colonial del siglo XIX. Lo que narra logra asombrarme durante dos horas valiosas. Cuenta la historia de Clare, una mujer irlandesa convertida en convicta por unos crímenes que cometió fuera de campo en un pasado lejano. Clare vive con su familia en una casa en las profundidades de un bosque que a veces recorre con un cuchillo en la mano para tratar de espantar a las fuerzas hostiles. Un día, al ser testigo de un terrible acto de violencia cometido contra su familia, Clare pierde los estribos y decide recorrer la espesa selva de Tasmania junto a un rastreador de procedencia aborigen para perseguir y vengarse de los responsables de semejante episodio de brutalidad, incluyendo a unos oficiales británicos muy soeces que han perdido el sentido de moralidad. En la travesía de venganza de Clare, me quedo impactado cuando me doy cuenta de las atrocidades engendradas por los hombres blancos hacia los aborígenes australianos, de los prejuicios y de la intolerancia producida por la cruenta guerra que se libra en la isla, de la oscuridad de un bosque onírico y muy tétrico que parece sacado de los lienzos de Atkinson Grimshaw. Siento muy creíbles las actuaciones de Aisling Franciosi, Baykali Ganambarr y Sam Claflin. Subrayo también el estilo visual construido con las atmósferas grisáceas, la auténtica descripción de la época, el evidente simbolismo del ruiseñor y el uso del color para describir cosas como la ira, la tristeza y la muerte. Con una ejecución precisa, Kent concibe un film de suspenso agobiante y conmovedor que, como cuento de venganza, aborda tópicos sobre la violencia contra la mujer y los corolarios del racismo fabricados por el colonialismo más implacable. La mirada histórica es valiosa. 

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