Ad Astra: Hacia las estrellas (2019)


Por mi fascinación por la ciencia-ficción me siento a celebrar el año nuevo viendo 'Ad Astra', la nueva película de James Gray protagonizada por Brad Pitt, pensando en que la aventura espacial que presenta terminará en una revelación catártica de esas que consiguen ponerme en un estado de reflexión perpetuo. Pero me doy cuenta de que me equivoco al no encontrar lo que esperaba en el viaje paternofilial del protagonista. La historia se ambienta en un futuro en el que la exploración espacial se ha diseminado por los confines del sistema solar. Narra la hazaña de un astronauta llamado Roy McBride, quien luego de sobrevivir milagrosamente a una catástrofe atmosférica causada por una potente radiación, decide embarcarse en una misión a través de la inmensidad del espacio para descubrir una verdad relacionada a la oleada, la cual aparentemente proviene de la nave de la expedición fallida a la que pertenecía su padre cuando décadas atrás intentaban enfrentarse a lo desconocido con el fin de buscar vida inteligente. El periplo de Roy revela significados metafóricos relacionados a la existencia humana, así como las frustraciones intrínsecas de un individuo atormentado por los vínculos afectivos, desarrollado en parte por el padre que se fue y los seres queridos que ha abandonado como su esposa, como si se tratara de una travesía existencial hacia los interiores de un ser afectado por el desasosiego, la tragedia y la culpa. Me asombra que el personaje llegue al final de su recorrido sin recibir ni un rasguño. Todo le sale bien. La actuación de Pitt es creíble, aunque le falta fuerza emocional. Su estilo visual me resulta atrayente, al igual que los decorados, cuando me pasea en primera fila por algunos planetas del sistema solar. Pero me parece insólito que la narrativa de la odisea en el espacio termine con una solución irremediablemente convencional y poco sorpresiva.

Calificación: 6/10

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