Atardecer (2018)

Sinopsis: 1913, Budapest. Después de pasar su infancia en un orfanato, Irisz Leiter llega a la capital húngara con 20 años y la esperanza de trabajar de sombrerera en la antigua tienda de sombreros de sus padres biológicos. Pero Oszkar, el nuevo propietario, la rechaza. A su vez, se tendrá que enfrentar a su pasado cuando descubre un hermano que nunca supo que tenía. Su misión de encontrarlo la lleva a descubrir oscuros secretos mientras el país se prepara para el caos de la guerra.

Ficha técnica
Título original: Sunset (Napszállta)
Año: 2018
Duración: 2 hr 22 min
País: Hungría
Director: László Nemes
Guion: László Nemes, Clara Royer, Matthieu Taponier
Música: László Melis
Fotografía: Mátyás Erdély
Reparto: Juli Jakab, Vlad Ivanov, Susanne Wuest, Uwe Lauer
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


'Atardecer', el segundo largometraje del director húngaro Laszlo Nemes me conmueve con su estilismo visual, evoca un clasicismo intachable en cada escena con el claustrofóbico manejo de cámara y el contexto histórico en el que se desarrolla la historia. El argumento se ambienta en el Budapest de 1913 (poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial) y relata la vida de la solitaria Irisz Leiter, una muchacha que ha pasado su infancia en un orfanato y regresa siendo adulta a la capital húngara anhelando trabajar como sombrerera en la antigua tienda de sombreros de sus padres. Pero es rechazada por el señor Oszkar, el propietario actual que esconde un secreto siniestro ligado a su pasado. Ese detonante le sirve a Nemes para encuadrar la angustia y la ira soterrada de Irisz, desplegando su ejercicio de estilo: plano secuencias con cámara en mano que siguen a la protagonista encuadrada de espalda (como si se tratara de un lienzo de Hammershoi) y de frente, casi siempre, con un primer plano o un plano medio corto, cuando se pasea por las calles de la ciudad buscando respuestas que puedan desentrañar su turbio pasado, además de colocar bajo el telón de la profundidad de campo un caos desenfocado en segundo plano. El tono es melancólico, desgarrador, misterioso.  Los decorados que reconstruyen el periodo son preciosos, al igual que el auténtico diseño de vestuario. La actuación de la desconocida Juli Jakab es muy sólida cuando transmite con su rostro emociones diversas y cosas tan agridulces como la decepción, la venganza, el miedo y su obsesivo sentido de independencia. También la del secundario Vlad Ivanov como el elegante y despiadado dueño de la tienda. El sombrero simboliza la determinación de la protagonista para escapar de la oscuridad y poder ver la luz. Se elabora asimismo metáforas discretas sobre la diferencia de clases sociales, el abuso del poder monárquico y el génesis sociopolítico que desencadenó una pesadilla bélica. No hay ni una escena desperdiciada. Es una película estremecedora.  

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