Largo viaje hacia la noche (2018)

Sinopsis: Luo Hongwu regresa a Kaili, su ciudad natal, de la que huyó hace varios años. Comienza la búsqueda de la mujer que amaba, y a quien nunca ha podido olvidar. Ella dijo que su nombre era Wan Quiwen.

Ficha técnica
Título original: Long Day's Journey Into Night (Di qiu zui hou de ye wan)
Año: 2018
Duración: 2 hr 18 min
País: China
Director: Bi Gan
Guion: Bi Gan
Música: Lim Giong, Point Hsu
Fotografía: David Chizallet, Hung-i Yao
Reparto: Tang Wei, Sylvia Chang, Vivien Li, Huang Jue, Chen Yongzhong,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


Consigo quedar hipnotizado por la deslumbrante puesta en escena de 'Largo viaje hacia la noche', la segunda película del director chino Bi Gan. Se trata de un drama con minúsculos subterfugios genéricos del romance, con el que se cuenta la historia de Luo Hongwu, un detective misterioso que regresa a su ciudad natal en la localidad de Kaili con el fin de reencontrarse con Wan Qiwen, la mujer que una vez amaba y por la que sacrificó todo, incluyendo una relación efímera y unos dilemas bien peligrosos. Cuando veo al hombre con un pasado buscando a la enigmática mujer del vestido verde, tolero la ligera exposición que desarrolla el trasfondo de los protagonistas para dejarme llevar por el periplo hacia los sentimientos internos de dos personas, sobre todo de un individuo que se siente engañado por las trampas colocadas por la memoria. Son dos personajes sutilmente interpretados por Huang Jue y Tang Wei, con una química muy natural que alimenta a los personajes de los pensamientos, los gestos y las miradas calculadas. Su estructura narrativa es un tanto novedosa cuando divide la trama en dos partes: una en la que el montaje recurre a la analepsis y a la elipsis cuidadosa para describir las reflexiones del protagonista cuando lee el libro verde (como si fueran recuerdos fragmentados), y una segunda en la que todo se cuenta en tiempo real a través de un meticuloso plano secuencia en 3D de casi una hora. Los diálogos respiran poesía en todas las escenas, la banda sonora compensa los estados de ánimo.  El ejercicio estético también utiliza unos raccords muy escuetos para describir acciones espacio-temporales, discretos atrezzos y unos colores hermosísimos que aportan valor simbólico a cada plano, entre los que se destacan el verde esperanzador y el rojo pasional. Es una experiencia sensorial, atmosférica, casi subjetiva sobre los sueños, el cine, el amor y los miedos más intrínsecos.

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