El rey león (2019)

Me siento a ver el remake de 'El rey León'' pensando en que vería algo novedoso que me haría recordar el fabuloso clásico animado de los 90 de Disney. Pero caí en la trampa de la nostalgia. No pasa ni media hora para darme cuenta de que estaba equivocado. No hay nada que me sorprenda. Muy pocas cosas me resultan agradables en esta nueva versión que dirige Jon Favreau. Técnicamente tiene sus atributos, y eso quizá es lo que más se destaca: los efectos visuales que recrean los animales con un hiperrealismo formidable que casi me confunde por el nivel de detalle que posee la animación, el hermoso naturalismo de los amplios paisajes de cada escenario y, también, algunas versiones nuevas de canciones memorables como "The Lion Sleeps Tonight", "He Lives in You" y el himno nacional "Hakuna Matata". El resto es un 'copy-paste' de la historia que ya conozco. En poco tiempo me harto de ver al pequeño león Simba cuando atestigua el asesinato de su padre, Mufasa, en manos del maquiavélico tío, Scar (el original me parece más amenazador), y termina abandonando su reino con el único fin de que se construyan textos sobre el significado de la responsabilidad, el valor de los vínculos familiares, el poder del amor y la amistad, la valentía, la equidad y el rechazo de su naturaleza para ser un león entomófago. El desarrollo de los personajes es minúsculo, los diálogos carecen de gracia, el argumento es previsible, los chistes no me sacan ni un solo rastro de risa y los momentos que supuestamente son muy emotivos me dejan en un estado de indiferencia que me da miedo. Las dos horas de metraje avanzan a paso de caracol. Es una película animada poco emocionante, carente de encanto y sensibilidad. Parece un documental aburrido de Animal Planet.

Calificación: 5/10

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