Veneno, primera caída: el relámpago de Jack (2018)

Me he sentado a ver 'Veneno, Primera Caída: el Relámpago de Jack', el drama biográfico y deportivo sobre la vida del famoso luchador dominicano de lucha libre, el campeón de la bolita del mundo, el hijo de doña Tatica, Jack Veneno. La película es el primer largometraje de ficción del director dominicano Tabaré Blanchard. No es tan mala como pensé que sería. Pero se queda en un terreno pueril y algo trivial. Comienza narrando la trayectoria de Jack Veneno cuando es entrevistado en la contemporaneidad por un periodista. Está enfermo y olvidadizo, pero todavía tiene vigor para contar su historia. La analepsis cuidadosamente me transporta a lo que él describe con una voz en off, mostrando los tiempos en que es un niño curioso al que le atrae la lucha en la localidad de San José de Ocoa donde mira películas de su ídolo, El Enmascarado de Plata. Asimismo presenta los inicios del protagonista como luchador de baja categoría en la ciudad de Nueva York, la amistad que tiene con José Manuel Guzmán antes de convertirse en Relámpago Hernández y la persecución política a la que este es sometido en la época de Balaguer, son ascenso a la fama trabajando para Vampiro Cao en Dominicana de Espectáculos, el pleito en el cuadrilátero con El Puma y el enfrentamiento final en medio de una lluvia simbólica entre Jack Veneno y su archirrival Relampago Hernandez en el parque Eugenio María de Hostos. Las actuaciones de Manny Pérez, Richard Douglas y Pepe Sierra son correctas, pero lucen un poco superficiales e histriónicas, a veces su gestualidad cae en la sobreactuación y los diálogos vacíos, a pesar del reto físico de los roles. Algunas subtramas son innecesarias. El ritmo es minúsculo manteniendo la cohesión. La recreación del período es concisa. Y el simbolismo folclórico que subraya los temores intrínsecos de los personajes está sobrando. Las ideas están ahí pero pierde la fuerza como un luchador noqueado.

Calificación: 5/10

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