Luz (2018)

Sinopsis: La joven taxista Luz llega abatida a una comisaría de policía. Al parecer una entidad demoníaca insaciable la persigue y no descansará hasta poseerla... La ópera prima de Tilman Singer es un thriller en el que lo absurdo y lo sobrenatural convergen hasta crear un nocturno juego sensorial.

Ficha técnica
Título original: Luz
Año: 2018
Duración: 1 hr 10 min
País: Alemania
Director: Tilman Singer
Guion: Tilman Singer
Música: Simon Waskow
Fotografía: Paul Faltz
Reparto:  Johannes Benecke, Jan Bluthardt, Lilli Lorenz, Julia Riedler,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


Me invade una sensación de desconcierto viendo a 'Luz', la película alemana de terror que marca del debut de un tal Tilman Singer. Es extrañísima. La veo y pienso que estoy conduciendo en una autopista bajo los efectos de drogas psicotrópicas. Desde el primer fotograma, observo claramente que se trata de un ejercicio de estilo, oscuro, experimental, con múltiples capas de lectura, constituido como un homenaje al cine de terror europeo de los años 80. Puede que tropiece desarrollando a los personajes, así como con algunas inconsistencias minúsculas en su estructura narrativa, pero la estética aterradora que despliega me ayuda a olvidarlo. Cuenta la historia de una joven taxista de origen chileno llamada Luz, que llega de noche a la estación de policía aparentemente perturbada por un accidente que tuvo. Allí la someten a una terapia de hipnosis para saber lo que sucedió. Pero al parecer la cosa se pone bien horrenda cuando una entidad demoníaca (obsesionada con mujeres) emerge con el fin de poseerla. La clave de toda la trama radica en esa situación. Y es lo que, a mi juicio, la hace interesante, porque me permite escudriñar debajo de los elementos absurdos y sobrenaturales para descubrir textos sobre el abuso sexual, la discriminación, la xenofobia y la opresión de la mujer bajo el dominio heteropatriarcal, vinculados al siniestro pasado de Luz que se revela a través de la analepsis, donde se visualiza la relación que tuvo con Nora, la amante que murió en el accidente. El final metafórico es audaz cuando Luz asume la culpa de los pecados (por sus preferencias sexuales) y es iluminada por la luz esperanzadora de la tolerancia. Su estilo visual es atmosférico, con una imagen de celuloide que entra en sincronía con la banda sonora Simon Waskow para crear una experiencia sensorial que me perturba. Es una película de terror diferente, irremediablemente minimalista. 

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