Mi nombre es Dolemite (2019)

Sinopsis: Cuenta la historia de Rudy Ray Moore (Eddie Murphy), un artista que interpretó el rol de un proxeneta de prostitutas muy conocido en la década de los años 70 llamado Dolemite.

Ficha técnica
Título original: Dolemite Is My Name
Año: 2019
Duración: 1 hr 58 min
País: Estados Unidos
Director: Craig Brewer
Guion: Scott Alexander, Larry Karaszewski
Música: Scott Bomar
Fotografía: Eric Steelberg
Reparto: Eddie Murphy, London Worthy, Wesley Snipes, Craig Robinson, Mike Epps,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


Me llevo una sorpresa viendo 'Mi nombre es Dolemite', la película de Netflix que dirige Craig Brewer sobre la figura de Rudy Ray Moore, ese comediante afroamericano y cineasta del cine blaxploitation de los años 70 que se hizo popular interpretando un personaje que creó llamado Dolemite. La historia me engancha atrevidamente durante dos horas. Es una comedia dramática sujeta a los mecanismos del biopic, aunque enseguida la estética que emplea transforma la narración en una carta de amor al cine. Es metacine sutil, enérgico y muy entretenido en su esquema de parodia. Se me hace imposible no reírme con el carisma de Eddie Murphy cuando se mete en la piel de ese proxeneta irreverente y malhablado, en lo que posiblemente sea una de sus actuaciones más memorables. El relato se ambienta en la década de los 70 en Los Ángeles y describe la vida de Rudy Ray Moore cuando atraviesa un momento difícil como artista, quedándose estancado en una tienda de discos mientras sueña con ser cantante famoso. La situación socioeconómica lo lleva a cambiar de idea con tal de lograr su propósito, consiguiendo la fama como comediante stand-up al crear su alter ego, Dolemite, y, también convirtiéndose en productor y actor en el rodaje de su propia película de explotación negra. El conflicto se resuelve con simplicidad. El ritmo es placentero. Encuentro muy agradable las acciones del protagonista, al verlo transitando junto con sus colegas por los clubs nocturnos para exhibir su colorido vestuario de chulo y los diálogos cargados de rima y humor, blandiendo un bastón y recurriendo a su ingenio, cada vez que es rechazado, para burlar los prejuicios y los estereotipos de la industria del entretenimiento, cosa que Brewer aborda con cierta sutileza en todo momento con un comentario sobre la diversidad étnica y cultural de un grupo que se independiza exigiendo sus derechos. Es una película bien divertida.   

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