Acto de violencia (1949)

Sinopsis: Por su participación en la construcción de viviendas para las personas de bajos recursos, Frank Enley (Van Heflin) acaba de ser homenajeado por la gente de Santa Lisa, que ve en él a un hombre bueno y comprometido. Pero, de repente, a la vida de Enley llega Joe Parkson, un hombre discapacitado que le busca con un único objetivo: matarle. Un penoso incidente ocurrido durante la II Guerra Mundial, será removido entonces y la vida para Enley y para su esposa Edith (Janet Leigh), entrará en un agudo conflicto.

Ficha técnica
Título original: Act of Violence
Año: 1949
Duración: 1 hr 22 min
País: Estados Unidos
Director: Fred Zinnemann
Guion: Robert L. Richards
Música: Bronislau Kaper
Fotografía: Robert Surtees
Reparto: Van Heflin, Robert Ryan, Janet Leigh, Mary Astor,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


Tenía un tiempo sin ver una película de cine negro. Me ha tocado regresar al género viendo Acto de violencia, de Zinnemann. La protagoniza Van Heflin, Robert Ryan y Janet Leigh, acompañados de un rol secundario de Mary Astor. Y me entretiene bastante durante una hora y media que pasa volando al contarme su historia de traición, venganza y perdición. El protagonista es un tipo llamado Frank Enley, un veterano de guerra y hombre supuestamente honesto que disfruta de una vida gratificante al lado de su familia y de los pueblerinos que lo respetan por los aportes que hace a la comunidad construyendo casas. Hay un clima muy jovial. Pero de repente la trama se pone muy siniestra cuando Frank es acosado por Joe Parkson, un tipo discapacitado que ha recorrido kilómetros con el único propósito de matarlo a como dé lugar, aparentemente por las diabluras que hizo Frank con sus compañeros cuando era prisionero de guerra de los nazi. Al suceder eso me invade una tensión que me hace conectar inmediatamente con los personajes que son perseguidos por el lisiado con la pistola en la mano. El estilo visual conseguido por la fotografía de Robert Surtees amplía la lobreguez de la atmósfera y el halo de expresividad de los personajes, especialmente con la iluminación y los claroscuros que transmiten la incertidumbre, la sospecha y la desilusión. El melodrama está contenido, las sorpresas acechan. Encuentro muy sólida la actuación de Heflin como el sujeto acorralado por el pasado, también la de Ryan como el villano vengativo trastornado por la beligerancia y la de Astor como la mujer fatal que tiene intenciones deshonestas. Alrededor de sus figuras, Zinnemann construye un argumento sobre la crisis moral de los veteranos desilusionados por una sociedad posguerra que ignora su falso heroísmo. No hay nada fuera de lugar. El clímax fatalista es muy intrigante. Es una tremenda película de cine negro. 

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