Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) (2020)

Me sorprende la capacidad que tiene la Warner Bros. para producir una película como 'Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)'. Casi no tengo palabras para describir semejante disparate, pero me conformo con saber que es una película de acción exclusivamente femenina sobre Harley Quinn y su nueva pandilla, con un discurso que está pendiente en todo momento a la moda de la corrección política y al feminismo militante que busca erradicar cualquier cosa que sea masculina. La dirige Cathy Yan y es la octava cinta del Universo Extendido de DC, además de ser una especie de spinoff de esa película infumable titulada 'Escuadrón suicida'. La historia describe las locuras de Harley Quinn luego de su ruptura amorosa con Joker, donde se mete en líos bien gordos con el jefe narcisista de la mafia llamado Roman Sionis y con el psicopático Victor Zsasz, así como su inesperada alianza con Huntress, Black Canary y Renee Montoya, tres mujeres que se unen a ella con el único fin de proteger a una muchacha que se ha tragado el diamante valioso que pertenece a Black Mask. Se estructura desde el punto de vista de Harley mientras ella recurre varias veces a la analepsis para contar su relato de independencia femenina. Y todo es muy colorido y rocambolesco en el apartado visual, pero a la narración le falta pujanza y rápidamente cae presa del desequilibrio constante de acciones mecánicas, prolongado dicho sea de paso por un collage de personajes acartonados que solo dicen estupideces y me producen sueño. No veo una sola secuencia que funcione, ni siquiera un chiste que me provoque risas. Las motivaciones son insustanciales cuando reúne al grupo de mujeres rebeldes para acabar con el dominio masculino. La actuación de Margot Robbie me parece desechable como la despreocupada y volátil novia del payaso. Es una película aburrida, previsible y vacía.

Calificación: 2/10

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