La carretera (2009)

Sinopsis: Un padre y su hijo se dirigen hacia la costa en busca de un lugar seguro donde asentarse en medio de un planeta que ha sido arrasado por un misterioso cataclismo.

Ficha técnica
Título original: The Road
Año: 2009
Duración: 1 hr 51 min
País: Estados Unidos
Director: John Hillcoat
Guion: Joe Penhall
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Reparto: Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPhee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película


De alguna forma me cautiva lo que veo en 'La carretera', el drama posapocalíptico de John Hillcoat adaptado de la obra de Cormac McCarthy. Lo protagonizan Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee. Y me pone a pensar mucho en estos tiempos de incertidumbre. La trama sigue a un padre y su hijo mientras se dirigen hacia la costa en busca de un lugar para asentarse, en medio de una tierra baldía que aparentemente ha sido arrasada por un cataclismo de origen desconocido. Durante la travesía se encuentran con otros supervivientes, algunos soeces que ha abandonado la moralidad, junto a otros que todavía poseen algo de bondad. Ellos viven en los días del fin del mundo, y caminan sobre los escombros de lo que una vez fue la sociedad. Su vestuario está sucio, y apenas se bañan si tienen la fortuna de hallar un río con agua limpia. Lo único que importa es la comida para sobrevivir un día más. Lo que me intriga de su viaje es la fuerza visual de la fotografía de Javier Aguirresarobe, que me atrapa con esas atmósferas lóbregas y grisáceas que evocan en todo momento el sentido de desolación de la historia y los estados de ánimo de los personajes. Algunas escenas retrospectivas señalan esa idea cuando el padre sueña o se imagina los días en que era feliz junto a su esposa. Me conmueve la actuación de Mortensen como el padre que lo sacrifica todo para salvar a su único hijo, y la de Kodi Smit-McPhee como el chico confundido que poco a poco pierde la inocencia. Crean personajes arropados por la angustia, la soledad y la desesperación intrínseca que solo es calmada con los silencios, notable con un simbolismo muy contenido. El tratado sobre la paternidad y los vínculos familiares es acertado. Me parece una emotiva película del director australiano.

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