Misión de rescate (2020)

Motivado por la ola de fieles devotos que siguen religiosamente lo que sea que Netflix le ponga en el menú de inicio, me puse a ver 'Misión de rescate', la película de acción con la que debuta Sam Hargrave como director. Hargrave es conocido por ser un especialista de riesgo. Dado su currículo, esperaba ver una cinta de acción para pasar un buen rato y olvidarme de lo problemático que es el mundo durante dos horas. Pero no hallo nada de eso y al rato me aburro sin remedio del cuento de mercenarios. Es un thriller de acción que opera con los mecanismos convencionales del género y no tiene la más mínima intención de aportar algo de pujanza a la trama del mercenario atrapado por su pasado. El protagonista es Tyler Rake, un mercenario atormentado que acepta la tarea de rescatar al hijo secuestrado de un adinerado mafioso. El joven es raptado por un capo de la mafia tailandesa. Pero a Tyler le importa muy poco el enemigo porque, aparentemente, tiene el pasatiempo de asesinar sin usar un contador de muertes. En un principio me parece interesante cuando Tyler y el chico se pasean por las calles de la India en medio de una lluvia de balas, explosiones y militares que salen de cualquier rincón, sobre todo en la secuencia de la persecución, aunque luego se me hace previsible cada movimiento de la misión suicida. Aunque Chris Hemsworth se destaca como el soldado que anhela la redención, en una actuación de mucha pericia física, su personaje es un pastiche de otros héroes de acción y termina pareciéndome trillado y muy desabrido. Los secundarios lucen acartonados. También me canso de los set-pieces, de la repetición de estallidos y de tiroteos violentos para resolver el conflicto con escenas rutinarias. Al final nada me asombra.

Calificación: 5/10

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