Los testigos (2007)

'Los testigos' es una película ejecutada con cierta destreza por André Téchiné, pero no veo que tenga la suficiente fuerza narrativa para provocarme algún tipo de emoción o de empatía por su historia. Se estructura casi como una novela, en tres actos que describen la vida de cuatros personajes que se cruzan por el camino del amor, la compasión y la angustia. Uno es Manu, un muchacho de provincias que emigra a París junto con su hermana y se la pasa divagando por los entornos gays de la ciudad. Adrien, es el médico de mediana edad que se enamora de Manu. Un día conocen a Sarah, una escritora que recientemente se convirtió en madre, y a su esposo Mehdi, un policía de origen musulmán que amenaza prostitutas y drogadictos. Cuando Mehdi entabla una relación inesperada con Manu comienza un conflicto entre todos los personajes que se prolonga y se intensifica, supongo, por la tragedia que desata la epidemia del sida. La falta de cohesión es evidente desde la apertura que establece las acciones previsibles de los cuatro personajes y la indulgencia con la que son desarrollados. Me resulta tibio y poco sutil el relato de vidas cruzadas. Calculo fácilmente lo que sucede por la forma estilizada en que Téchiné utiliza el color rojo en cada rincón de la puesta en escena para transmitir los estados anímicos de los personajes cuando nadan entre la pasión, el peligro y la muerte. Solo me intereso por lo que pasa en la segunda mitad, cuando cunde el pánico y surge la inevitable sensación de incertidumbre de los protagonistas por la enfermedad que pone al mundo cuesta abajo. Quizá tolero las actuaciones de Emmanuelle Béart como la escritora aterrada por la maternidad, y Michel Blanc como el doctor amanerado que se compadece de los demás. Pero luego, al retornar a la circularidad de coincidencias y de causalidades, me aburro de tanto patetismo.

Calificación: 6/10

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