Color Out of Space (2019)

Color Out of Space es una película que pone a prueba mis niveles de indiferencia hasta dejarme en un estado de aburrimiento tan profundo que ni siquiera me importa la picadura de un mosquito. Es una bazofia de pretensiones alucinógenas con la que aparentemente el director sudafricano Richard Stanley regresa, luego de varios años, al terror de serie B con elementos de ciencia-ficción y de horror lovecraftiano. Basada en un relato corto de Lovecraft, cuenta la historia de la familia Gardner. Los Gardner viven en una casa ubicada en una zona rural de Nueva Inglaterra, donde se han apartado de la ruidosa y agitada civilización contemporánea. Aparentan ser una familia ordinaria. La hija adolescente practica brujería, el hijo mediano disfruta fumar sustancias prohibidas en secreto, el más pequeño pasa el tiempo viendo lo que hay en el pozo, la madre está tan concentrada en su trabajo en línea que ni siquiera pasa el rato con sus hijos y el excéntrico padre tiene el hábito de ordeñar alpacas y sentarse a ver lo que hay en la TV. Un día la existencia de todos ellos se pone cuesta abajo cuando presencian un fenómeno del tercer tipo que inicia con la caída de un meteorito que se estrella en su patio delantero. Al principio no pasa nada, pero luego la familia es víctima de una extraña entidad alienígena que emana colores extraños y se muta en los organismos que encuentra, incluyendo cada uno de ellos. Exceptuando el comentario crítico sobre la crisis medioambiental, el estilo visual psicodélico y la excentricidad de Nicolas Cage con su histrionismo calculado y su rostro inexpresivo, la narrativa me parece demasiado trivial y sin pujanza. Las acciones nunca escapan de los parámetros convencionales del género. Y no hay nada aterrador. La experiencia alucinatoria es tan vacía como un agujero negro.

Calificación: 4/10

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