Crítica de 'En las rocas': retrato de una mujer insegura

La nueva película de Sofia Coppola con Bill Murray, estrenada en la plataforma de Apple TV+, presenta una relación padre-hija bastante peculiar.


En las rocas


El cine de Sofia Coppola lo conocí hace unos 16 años cuando vi la excelente Perdidos en Tokio. No recuerdo el momento exacto en que la vi, pero me acuerdo perfectamente de esa historia agridulce en la que Bill Murray interpreta a un actor de mediana edad que está en Tokio para grabar un comercial y desarrolla una fuerte atracción hacia la joven esposa de un fotógrafo que interpreta Scarlett Johansson. La simbiosis de ese par no la he podido olvidar jamás, además de la manera tan hermosa en que captura el luminoso entorno urbano de Japón para ilustrar con mucha sutileza su estampa sobre el retraimiento, la soledad y los sentimientos reprimidos. Todavía me sigue pareciendo original, profunda, melancólica y muy divertida. Desafortunadamente, no me pasó lo mismo con sus otras películas. Me aburrí viendo su debut en Las vírgenes suicidas, la tonta Adoro la fama y hasta el irregular remake de El seductor. Pero recientemente una película suya ha resucitado mi fe por su cine.

Esta película, titulada En las rocas, se ha estrenado en la plataforma de streaming de Apple TV+ y es una comedia dramática en la que Coppola se reúne con Murray después de 17 años de haber filmado ‘Perdidos en Tokio’. No sé si el motivo fue por nostalgia, pero su reunión me resulta entretenida y placentera, tan exquisita como un Martini extra seco que digiero con una sonrisa en la cara. La protagonizan Murray, Rashida Jones y Marlon Wayans. Me parece contagiosa por sus atmósferas urbanas de Nueva York y por la sólida química que observo entre Murray y Jones, con los que Coppola elabora un comentario ligero sobre los vínculos paternales y la influencia moral que estos llegan a ejercer en las relaciones de pareja que atraviesan dificultades de coexistencia. Hay buena música, conversaciones lacónicas, dos personajes cautivantes. Pocas cosas se le escapan cuando presenta las peculiaridades del padre mujeriego y la hija indecisa que recorren todas las calles de Nueva York para seguir los rastros del marido.

Rashida Jones y Bill Murray


La película empieza con el día de la boda de Laura (Rashida Jones) y Dean (Marlon Wayans), una pareja interracial que goza de una aparente felicidad durante la luna de miel. Antes que nada se puede escuchar, en medio de un fundido a negro, la voz en off del padre de Laura aconsejándola y mostrándole su apoyo. Otro fundido señala el paso del tiempo cuando Laura se halla en la cama mirando un stand-up de Chris Rock refiriéndose a las relaciones sexuales en el matrimonio. Claramente la elipsis refleja la condición actual de la dupla luego de siete años de convivencia. Laura y Dean viven en Manhattan con sus dos hijas pequeñas, Maya y Theo. En los interiores de la residencia, Laura, además de trabajar como novelista, está cansada de la rutina maternal, de tener que limpiar constantemente los objetos desordenados de las niñas que se encuentran por doquier, del temor de rondar los 40 años sin estar satisfecha, algo que de alguna manera la bloquea y le impide terminar su libro. En cambio, Dean es un emprendedor negro que tiene cierto éxito como dueño de una empresa de tecnología y casi nunca para en la casa para acompañar a Laura y a sus hijas porque se la pasa frecuentemente en viajes de negocio.

Un día el matrimonio se desequilibra, primero, cuando Laura se da cuenta de que su marido no la trata con la misma pasión que antes y, segundo, cuando halla el neceser de color rosa de una mujer en el equipaje de Dean, el cual contiene un frasco de aceite para el cuerpo. Su marido le explica que pertenece a Fiona, una de sus empleadas y que solo se trataba de un favor. El mismo contexto se repite con algunas circunstancias que amplían las sospechas: la búsqueda de mensajes de texto incriminatorios, las coincidencias, la ausencia, el distanciamiento sentimental, etc. Al principio Laura solo muestra dudas, pero al reunirse en un restaurante con su padre, Félix (Bill Murray), quien es un comerciante de arte y playboy retirado que tiene la reputación de coquetear con todas las mujeres que le pasan por al lado, comienza a sospechar de que su marido la engaña con su asistente, Fiona. Su padre, confiado en que los hombres son polígamos por naturaleza, se propone a ayudarla para desenmascarar al consorte adúltero.
 
Bill Murray y Rashida Jones


Como en muchas de las otras películas de Coppola en la que se retrata las vicisitudes femeninas, ‘En las rocas’, propone en la superficie un discurso sobre las trampas de los prejuicios desde la óptica de una mujer insegura que está atada a las confidencias del padre para disipar la confusión sobre una infidelidad que la tiene en estado de alerta. El detonante del conflicto preserva una comicidad seca que me contagia cuando la protagonista y el padre persiguen en secreto al marido sospechoso por toda la ciudad de Nueva York. Y me divierto moderadamente cuando tiene que criar a las hijas mientras su esposo anda viajando, cuando se desilusiona por el regalo de cumpleaños que le deja un esposo, cuando conversa con su papá sobre los dilemas conyugales en los restaurantes más lujosos, cuando manifiesta su incomodidad en una cena de cumpleaños, cuando Félix la recoge de noche en un Alfa Romeo convertible de color rojo para vigilar a Dean mientras asiste a una junta del trabajo con unos colegas, cuando viaja hasta México con su padre para tratar de confirmar el adulterio imaginario del esposo.

Bill Murray y Rashida Jones


Aunque me percato de inmediato de una situacionalidad que por causa de la corrección política hace que una parte de la narrativa sea previsible, sobre todo cuando el marido afroamericano es tratado fuera de campo como un equívoco pero a fin de cuentas termina siendo un santo inocente (se sabe de antemano que no es infiel y que ama verdaderamente a su esposa para no ofender a los guardianes morales de ciertos sectores), Coppola consigue entretenerme porque los dos personajes principales están llenos de vitalidad cuando son víctimas de los prejuicios. Equilibra estupendamente el drama y la comedia, cambiando a un tono serio cuando una revelación es necesaria. En la puesta en escena, emplea los colores para describir cuestiones como la fidelidad, la introversión, la alegría, los celos y las contradicciones. Pero también, además de figurar las consecuencias inmediatas de la incomunicación conyugal entre Laura y Dean, revela sutilmente los límites de la dependencia paternofilial cuando Laura, que aparentemente siempre ha dependido de la opinión de Félix para tomar decisiones personales y que teme que se repita con su esposo lo que su padre le hizo a ella y su madre al abandonarlas, acepta su equivocación reprochando al padre egoísta por los errores del pasado.

 
Rashida Jones y Bill Murray


La ironía radica en que, indirectamente, son las acciones Félix, ese señor elegante y gracioso, las que hacen posible que Laura se enfrente a sus miedos intrínsecos para salir de la zona de confort y sea honesta consigo misma. El vínculo que ella entabla con su padre la ayuda de alguna forma a sanar la falta de comunicación matrimonial y el vacío afectivo que la atormenta; consiguiendo una independencia emocional que, satisfactoriamente, le permite reconciliarse con el padre, pero, asimismo, con el hombre que realmente quiere: Dean (simbolizado en la escena del restaurante en que se quita el reloj antiguo que Félix le había regalado y lo guarda en la caja).

Si bien la película de Coppola tiene un estilo visual muy absorbente que encuadra el alma solitaria de la metrópoli neoyorquina con planos bellísimos que solo me recuerdan el cine de Woody Allen, lo que más me logra cautivar son las actuaciones de Jones y de Murray. Hay sustancia en los personajes traviesos que interpretan, coloquios interesantes, situaciones inesperadas. La expresividad de Jones es muy creíble como la mujer dudosa de mediana edad que anhela solventar la crisis matrimonial, aunque reconozco que la propuesta se vuelve dinámica y muy agradable cuando Murray entra en escena para interpretar al dandi atrevido, excéntrico e inexpresivo que se preocupa por el bienestar de su hija. El ritmo decae pocas veces y mis quejas se disipan cuando Murray está en pantalla. Su retrato de la inseguridad femenina es tan atrapante como disfrutable.


Ficha técnica
Título original: On the Rocks
Año: 2020
Duración: 1 hr 36 min
País: Estados Unidos
Director: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola
Música: Phoenix
Fotografía: Philippe Le Sourd
Reparto: Bill Murray, Rashida Jones, Marlon Wayans
Calificación: 7/10


Tráiler de la película



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