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En los últimos años he sido testigo ocular de un inesperado renacer del cine de acción de Hollywood, desatado por las películas de John Wick que dirige Chad Stahelski y que protagoniza Keanu Reeves como el asesino a sueldo retirado que tiene como nombre el título de la cinta. Son inusuales y de un estilismo cercano a la novela gráfica cuando construyen un mundo muy interesante que se expande tanto como le permite la taquilla. Se roban elementos del cine de acción hongkonés y del surcoreano cuando elaboran sus coreografías de acción. Sus premisas son espontáneas, pero me atraen. En la primera, John Wick (2014), el protagonista decide vengarse de una mafia rusa por haber matado al perro que le regalo su fenecida esposa. En la segunda, John Wick: Chapter 2 (2017), John regresa al negocio del asesinato por una vieja deuda y se convierte en el objetivo del sindicato de asesinos al que pertenece. Y recientemente se ha estrenado la tercera parte titulada John Wick 3 – Parabellum que, sorpresivamente, es tan entretenida como las antecesoras cuando continúa con la cacería humana de la figura de acción más popular de esta década. 

Esta nueva entrega del universo de John Wick, dirigida una vez más por Chad Stahelski, tiene suficiente adrenalina para dejarme pegado del asiento durante dos horas que viajan tan rápido como una bala. No me emociona al tope, pero me atrapa el estilo visual, la sorpresiva trama y los personajes, incluyendo al renegado John Wick de Keanu Reeves, el antihéroe que hace lo que sea por un perrito y los suyos y que, al parecer, es indestructible. Los elementos visuales adornan los escenarios coloridos de luces y sombras que enriquecen los combates cuerpo a cuerpo y las persecuciones más frenéticas. Aprovecha, casi siempre, el plano general para otorgar autenticidad a las peleas. Las secuencias de acción están repletas de coreografías espectaculares, en las que un malherido John Wick atraviesa situaciones extremas de violencia donde sobran las montañas de cadáveres, los puñetazos, las patadas, los disparos, los cuchillazos y todo lo que tenga que ver con liquidar a tipos malos para sobrevivir a la misteriosa organización de asesinos. 

La trama de la película comienza justo una hora después de que un herido John Wick (Keanu Reeves), el antiguo profesional del arte del asesinato, es considerado como “excomunicado” por el gremio de asesinos y adquiere una recompensa de 14 millones de dólares por su cabeza. Presenta a Wick corriendo por su vida porque le queda poco tiempo y tiene el reloj en su contra. En esos entornos, Wick transita a pie por las calles húmedas de la ciudad de Nueva York acompañado de su perro. Y todos los matones de la ciudad se han enterado del precio que tiene su cabeza y buscan a Wick para matarlo en cualquier esquina y cobrar el cheque. En el camino, asimismo, le pone sorpresas y golpes de efecto muy sutiles para que John emplee sus habilidades y mate a todo el que se le acerque mientras intenta lidiar con la enigmática secta denominada como la Alta Mesa, además de expandir la mitología de este cosmos de asesinos introduciendo a nuevos personajes.

Esta es la tercera película de John Wick que dirige Stahelski, quien en antes era doble de acción. Y por lo que veo es estupendo para lograr escenas de acción impactantes que siempre sostienen esa cosa que llaman cohesión. Las secuencias de acción que elabora, para el presupuesto que le dieron, son espectaculares y respetan los parámetros de la fórmula estética por la que se caracteriza la saga. Hay luces de neón omnipresentes en cada escenario, un uso recurrente del plano general para proponer una acción casi en tiempo real y una música que magnifica el vigor del aparato de acción. Confiere un balance estupendo entre la violencia más sofisticada y el sentido del humor, en las escenas en que John Wick se somete a ataques mortales con tipos que salen hasta de las alcantarillas o de las sombras, paseándolo a caballo por las calles húmedas de Nueva York, por una persecución que involucra varias motocicletas en un túnel, por un enfrentamiento a tiro limpio en el que participan unos perros entrenados para matar a cualquier enemigo, por una caótica lucha en una jungla de cristal con chalecos blindados y armas cargadas con balas de acero. Su cámara se mueve con destreza cuando logra planos muy inusuales que me inquietan y me hacen sentir que formo parte del peligro al que se expone el protagonista. 

Observo que la narración añade algo de desarrollo al protagonista, John Wick, a través de los diálogos en los que se menciona parte de su pasado. Es posible que en ese lugar John Wick, un asesino despiadado, creara un código de ética personal que se salía de los estándares amorales de la Alta Mesa y que, con el tiempo, fortaleció su reputación y la confianza que ha conseguido con personajes secundarios. Por esa razón, Wick es auxiliado por personajes como Winston (Ian McShane), el dueño del hotel The Continental que actúa como su consejero; Charon (Lance Reddick), el recepcionista del hotel; Sofia (Halle Berry), la asesina que es amiga íntima de Wick; y la directora (Anjelica), una matriarca vinculada a los orígenes de él. Wick ha ayudado a mucha gente. Todos ellos lo conocen, lo admiran y también lo respetan. Una lógica interna que explica el hecho de que siempre lo ayudan a escapar en las circunstancias más imprevistas por estar en deuda con él. La traición es parte de la jugada deudora. 

Aunque se trata de una película de acción me percato de temas que movilizan el hilo conductor de la trama, como la traición más insospechada, la desconfianza y la lealtad en un mundo donde la línea moral entre el bien y el mal es borrosa. Son tan breves como implícitos, pero aportan una densa capa de coherencia que, en el trayecto, desenrolla con agudeza las acciones de ese protagonista que puede matar a quien sea con la hebilla de una correa. Keanu Reeves demuestra una vez más que es uno de los mejores héroes de acción de los últimos años. Es una película que disfruto bastante con sus persecuciones, sus contiendas y sus tiroteos energúmenos. En materia de acción está a la par con sus predecesoras. Necesito una secuela con urgencia. 


Ficha técnica
Año: 2019
Duración: 2 hr 11 min
País: Estados Unidos
Director: Chad Stahelski
Guion: Derek Kolstad, Shay Hatten, Chris Collins, Marc Abrams
Música: Tyler Bates, Joel J. Richard
Fotografía: Dan Laustsen
Reparto: Keanu Reeves, Halle Berry, Ian McShane, Anjelica, Laurence Fishburne, Mark Dacascos
Calificación: 7/10





 Sinopsis: John Wick (Keanu Reeves) regresa a la acción, solo que esta vez con una recompensa de 14 millones de dólares sobre su cabeza y con un ejército de mercenarios intentando darle caza. Tras asesinar a uno de los miembros del gremio de asesinos al que pertenecía, Wick es expulsado de la organización, pasando a convertirse en el centro de atención de multitud de asesinos a sueldo que esperan detrás de cada esquina para tratar de deshacerse de él.
Sinopsis: Helen tiene que liderar una campaña para que los superhéroes regresen, mientras Bob vive su vida "normal" con Violet, Dash y el bebé Jack-Jack —cuyos superpoderes descubriremos—. Su misión se va a pique cuando aparece un nuevo villano con un brillante plan que lo amenaza todo.

Ficha técnica
Título original: Incredibles 2
Año: 2018
Duración: 1 hr 58 min
País: Estados Unidos
Director: Brad Bird
Guion: Brad Bird
Música: Michael Giacchino
Fotografía: Mahyar Abousaeedi, Erik Smitt
Reparto (voces): Craig T. Nelson, Holly Hunter Holly Hunter, Sarah Vowell, Huck Milner, Catherine Keener Catherine Keener
Calificación: 7/10
Sinopsis: James Bond se dirige a Las Bahamas para recuperar dos ojivas nucleares robadas por el agente SPECTRE Emilio Largo en un plan de extorsión internacional.

Ficha técnica
Título original: Thunderball 
Año: 1965
Duración: 2 hr 10 min
País: Reino Unido
Director: Terence Young
Guion: Richard Maibaum, John Hopkins
Música: John Barry
Fotografía: Ted Moore
Reparto: Sean Connery,  Claudine Auger,  Adolfo Celi,  Luciana Paluzzi,
Calificación: 7/10
Sinopsis: El robo de un dispositivo capaz de descifrar complicadas comunicaciones está poniendo en peligro importantes investigaciones con respecto al gobierno ruso. James Bond, el agente 007 de los Servicios Secretos Británicos al servicio de Su Majestad, viajará hasta la Unión Soviética con el fin de encontrar a su objetivo.

Ficha técnica
Año: 1963
Duración: 1 hr 55 min
País: Reino Unido
Director: Terence Young
Guion: Richard Maibaum, Johanna Harwood
Música: John Barry
Fotografía: Ted Moore
Reparto: Sean Connery,  Robert Shaw,  Daniela Bianchi,  Lotte Lenya,  Bernard Lee, Lois Maxwell,  Pedro Armendáriz,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Con sus recién adquiridos poderes sobrehumanos, un padre se dispone a ayudar a su hija, que está a punto de perder todo lo que da sentido a su vida.

Ficha técnica
Título original: Yeom-lyeokAño: 2018
Duración: 1 hr 41 min
País: Corea del Sur
Director: Yeon Sang-ho
Guion: Yeon Sang-ho
Música: 
Jang Young-gyu
Fotografía: Byeong Bong-seon
Reparto: Ryu Seung-ryong,  Shim Eun-kyung,  Go Na-hee,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Ito, un hombre que trabajaba para las Tríadas, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta. 

Ficha técnica
Título original: The Night Comes for Us
Año: 2018
Duración: 2 hr 01 min
País: Indonesia
Director: Timo Tjahjanto
Guion: Timo Tjahjanto
Música: 
Fajar Yuskemal, Aria Prayogi
Fotografía: Gunnar Nimpuno
Reparto: Joe Taslim,  Iko Uwais,  Julie Estelle,  Sunny Pang,
Calificación: 7/10
Este año, como una de esas películas raras sacadas de la sección de medianoche del Festival de Cine de Sundance, se ha estrenado Mandy, un experimento etéreo y chocante que parece haber sido filmado en las profundidades de un géiser que estaba a punto de explotar. Porque estalla de estilo y de una minúscula sustancia. El mundo decadente que presenta lo pueblan gente muy maniática que está obsesionada con los cultos religiosos y motociclistas endemoniados que recorren las extrañas carreteras de un bosque maldito empañado de oscuridad. Hay sangre, violencia, una bestialidad que parece inescapable. Es de esas películas que, tarde o temprano, adquieren un estatus de culto por los elementos genéricos que la componen. El señor que la ha rodado es Panos Cosmatos (Beyond the Black Rainbow), quien en su segunda película demuestra que su estética está evolucionando hacia algo muy personal.

Cosmatos, apoyado de la lente del desconocido Benjamin Loeb y de una agobiante banda sonora del fenecido Johan Johansson, dirige una película extraña, visceral, visualmente impactante, con una estética hipnótica que construye atmósferas psicodélicas y personajes que solo aman la crueldad y la lobreguez. Y esos componentes estilísticos, además de homenajear algunas películas ochenteras de suspenso y de acción, y, hasta de contar con secuencias de animación, logran que uno se sienta acorralado por el espanto y las fuerzas siniestras que acechan a los protagonistas. Su filme también sirve como vehículo para que Nicolas Cage se trague la cámara y vomite planos de horror cuando el personaje que interpreta, Red, se enfrenta a unos tipos bien malos e intenta vengarse por el daño irreparable que le han causado.

Red es un leñador que vive en la oquedad de un bosque con la mujer que ama, Mandy (Andrea Riseborough). Es taciturno, algo reflexivo, pero algunos planos revelan que tiene un pasado que le ha hecho ser muy diestro con las armas de cacería como el arco y la flecha; posiblemente era un soldado o un cazador experimentado. Su novia, Mandy, quien es un subterfugio estructural para el detonante de venganza de la trama, es una muchacha de belleza fantasmagórica, vulnerable, fascinada con las novelas de fantasía que suele leer a diario en la tienda en la que labora. Ambos se enamoran para escapar de los problemas de su entorno. Pero un día cualquiera, teñido de un intenso color rojo que anuncia el peligro, Mandy se topa en el camino con los miembros de una secta que tiene la intención de raptarla. Y para Red, eso es solo el comienzo para descender al infierno por el camino de la brutalidad.

El relato de venganza de Red (Nicolas Cage) es algo sencillo y previsible, pero siempre es acogedor por el despliegue visual. Es la típica trama del hombre solitario que se aísla en el bosque con la mujer que quiere y que, al perderlo todo, decide vengarse con toda la barbarie que el mundo le pueda prestar. La única razón que tiene Red para acabar con el villano, Jeremiah (Linus Roache), y con los individuos de la secta Children of the New Dawn es, discúlpenme el spoiler, la "desaparición" de su esposa; la mujer que se rebela ante el supuesto poder de fanáticos que se han endiosado.

Los mecanismos compositivos refuerzan la subjetividad y el estado de ánimo de los protagonistas, Red y Mandy. Algunas veces son encuadrados con la intensidad de filtros de color (mayormente saturados de azules, rojos y magentas) que revelan lo que piensan cuando no dialogan: afecto, sueños, nostalgia, miedo, sospecha, muerte. En otras ocasiones, el uso expresivo de la sobreimpresión y de los primeros planos acompañan el color y un montaje trepidante para crear la sensación de psicodelia cuando están drogados bajo los efectos de las drogas alucinógenas, o cuando son víctimas de la agresión. Para el desarrollo de su historia la colorización es narrativa, y tiene un resultado que acrecienta el impacto visual en la segunda mitad.

La película, además de estar bien estilizada, comunica símbolos y metáforas de una tierra baldía en la que la moralidad se ha caído por un barranco, y de una religión decadente que contamina a los inocentes (a veces, muchachas jóvenes que lloran esperando su liberación) con una autoridad errática e irrefutable. En este caso, Red simboliza el hombre que mata al "dios" (Jeremiah) obsesionado con el egocentrismo y el cuerpo femenino, quemando sus ideologías sectarias, como si el viaje de venganza fuera una especie de catarsis redentora. Y si este es el inicio de la aterradora y fantástica dimensión en la que vive Red, estoy más que ansioso por ver lo que sigue.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 01 min
País: Estados Unidos
Director: Panos Cosmatos
Guion: Panos Cosmatos, Aaron Stewart-Ahn
Música: Jóhann Jóhannsson
Fotografía: Benjamin Loeb
Reparto: Nicolas Cage, Andrea Riseborough, Linus Roache,
Calificación: 7/10



Sinopsis: Red (Nicholas Cage) es un leñador que vive alejado del mundo junto al amor de su vida, Mandy (Andrea Riseborough). Un día, mientras da un paseo abstraída en una de las novelas de fantasía que suele leer a diario, Mandy se cruza sin saberlo con el líder de una secta que desarrolla una obsesión por ella. Decidido a poseerla a cualquier precio, él y su grupo de secuaces invocan a una banda de motoristas venidos del infierno que la raptan y, en el proceso, hacen añicos la vida de Red. Decidido a vengarse y equipado con toda clase de artilugios, pone en marcha una matanza que deja cuerpos, sangre y vísceras allá por donde pasa.


Hace tres años atrás, en los rincones de más oscuros de las salas de cine, se estrenaba Sicario, un producto de Hollywood en el que el director Denis Villeneuve ponía en riesgo a Emily Blunt para mostrar la otra cara de los cárteles y de unos agentes estadounidenses que se vuelven adictos a matar narcotraficantes, narrativa que en los últimos años se ha puesto muy de moda tanto en el cine como en la televisión. El resultado era el de una película insulsa con un hermoso tratamiento visual que, sin embargo, me había cautivado un poco por las subtramas de los personajes secundarios. Para una secuela anhelaba que sacaran de la ecuación a la protagonista de Blunt y se centraran en los personajes de Brolin y Del Toro, porque eran más interesantes. Y tal parece que los productores me han escuchado.

La secuela, titulada Sicario: Day of the Soldado, posee buen ritmo, es violenta, coquetea con la tensión para que las secuencias de acción se ejecuten con sorpresas ligeras que nunca se olvidan de la cohesión ni del más sólido entretenimiento. La dirige el italiano Stefano Sollima, director que parece haber heredado del cine de su padre el denso aparato violencia que, a veces, se asemeja a un western, presentando un lugar baldío e inhóspito donde la moralidad se ha ido de vacaciones, la tierra de nadie donde no hay buenos ni malos y todos se ensucian las manos con sangre. Y en la trama, la presencia de Josh Brolin y Benicio Del Toro añaden otra dimensión a la fórmula de los cárteles, porque, en efecto, ahora el detonante del problema es una especie de guerra fantasma desatada por los personajes que interpretan.

La acción se traslada al Medio Oriente una vez que el agente federal Matt Graver (Josh Brolin) se le asigna la tarea de cazar a unos terroristas que entraron por la frontera entre Estados Unidos y México y que causaron la muerte de varios civiles con un atentado terrorista. Graver, quien es una persona fría y elocuente, descubre que los narcotraficantes se han adentrado en el negocio de tráfico de personas, introduciendo en el suelo norteamericano a los terroristas islámicos.

La situación lleva al gobierno estadounidense a desatar una nueva cacería con los cárteles, pidiéndole a Graver que se encargue de crear una guerra entre los cárteles sin que el gobierno mexicano se dé cuenta de la operación. Para la misión, Graver busca nuevamente a su compañero, el volátil y taciturno Alejandro Gillick (Benicio Del Toro), el cual descubre conflictos internos que en el trayecto lo ponen a replantear su motivación.

Las motivaciones de los personajes tienen coherencia y, a través de los diálogos, conocemos algunas revelaciones del pasado. Graver, quien es veterano de la guerra de Iraq, ha hecho tantos trabajos sucios para el gobierno estadounidense que, para él los tiroteos y la adrenalina producida por la guerra se ha convertido en una adicción; matar narcotraficantes es su pasatiempo. Gillick era abogado, cuya familia fue asesinada por narcotraficantes y eso impulsaba sus ansias de venganza, pero, ahora, aunque ha apaciguado sus razones para vengarse, lo invade una reflexión moral cuando ve el reflejo de su propia hija en Isabel Reyes (Isabela Moner), la hija del líder del cartel que buscan destruir y que luego decide proteger, algo que funciona para avanzar la trama y para otorgar más desarrollo a su relato. Ellos quieren iniciar una nueva guerra contra los cárteles, pero los golpes de efecto y los giros del guion de Sheridan comunican que las cosas no siempre salen como son planeadas.

La misión sale mal para que los personajes, en situaciones paralelas, se enfrenten a las consecuencias de las maniobras políticas y a la ambigüedad moral de sus acciones. Una de ellas es la subtrama de la adolescente secuestrada, un subterfugio para reforzar la lectura moral de Alejandro y de Matt, quienes deben elegir entre el deber y lo que es correcto. Y también el relato de Miguel (Elijah Rodríguez), joven que por su situación socioeconómica anhela ser sicario para ganar dinero fácil.

Esta película de Sollima siempre mantiene el pulso de lo que narra y pocas veces disminuye cuando prorratea las escenas entre balaceras, capturas y percusiones. Los personajes que presenta ilustran las lecturas políticas de las decisiones burocráticas del gobierno de los Estados Unidos para justificar la interminable guerra contra el terrorismo, los corolarios de la inmigración ilegal y las agitadas tensiones en la frontera con México, tildando la carencia de ética frente a las brutales situaciones que desencadenan. Es una película que conjunta muy bien la acción y el thriller, es tensa, implacable, y me deja con todas las ganas de ver una nueva entrega.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 02 min
País: Estados Unidos
Director: Stefano Sollima
Guion: Taylor Sheridan
Música: Hildur Guðnadóttir
Fotografía: Dariusz Wolski
Reparto: Benicio del Toro, Josh Brolin, Matthew Modine, Catherine Keener
Calificación: 7/10




Sinopsis: La guerra contra los cárteles de la droga se ha intensificado en la frontera entre EE.UU. y México a medida que éstos se han metido en el negocio de tráfico de personas, introduciendo en suelo americano a terroristas islámicos. Para hacer frente a esta nueva guerra sucia, el agente federal Matt Graver (Josh Brolin) planea una idea para que los carteles se enfrenten entre ellos. Para ello volverá a reclutar para la peligrosa misión al volátil mercenario Alejandro Gillick (Benicio del Toro).


En Hollywood existe un actor que, con el paso de los años, además de interpretar a personajes diversos y de contar con un amplio registro interpretativo, se ha convertido en una estrella del cine acción que ha coronado la cima de la taquilla como muy pocos. Las exitosas películas que protagoniza han recaudado billones de dólares en todo el mundo. Este hombre ha demostrado que puede lograr lo que sea, pero, sobre todo, ratifica que puede interpretar a un agente de la talla de James Bond y de Jason Bourne. Hablo, por supuesto, del carismático Tom Cruise, el héroe de acción por antonomasia que no se pone viejo; el tipo que con 56 años lo veo en la emocionante Mission: Impossible – Fallout haciendo saltos mortíferos como si estuviera burlándose de la vida. 

La sexta película de la famosa franquicia de espionaje (que ha cumplido 22 años) sigue la misma línea narrativa de las anteriores: el espía norteamericano, Ethan Hunt (Tom Cruise), intenta salvar el mundo en una misión que para todos parece imposible. La emoción está en la trama y en el carisma de los personajes, que se retiene como una cosa adrenalínica. Me emociona hasta las vísceras la acción de este thriller de espías, todas las secuencias son vertiginosas, rebosantes de un ritmo de locos que nunca se interrumpe. La dirige nuevamente Christopher McQuarrie, director que construye secuencias en helicópteros, acrobacias en paracaídas, peleas en el baño, persecuciones en motores, lluvias de balas, en una de las aventuras que, en mi opinión, es una de las más tensas y oscuras en la saga de espías del invencible Ethan Hunt.

En esta ocasión, después de los eventos ocurridos en Mission: Impossible – Rogue Nation, una organización terrorista, conocida como Los Apóstoles, ha surgido por las ideologías anárquicas de Solomon Lane (Sean Harris) y El Sindicato. Estos señores, liderados por un tal John Lark, planean crear una Nueva Orden Mundial a base de bombas nucleares (el macguffin habitual del género). La misión de Hunt, que acepta sin pensarlo porque en su universo él es el único héroe de acción, es la de conseguir el plutonio robado por Los Apóstoles e impedir una posible detonación. No hay tiempo para la diplomacia burocrática. Y poco importa quiénes sean los malos cuando uno lo que quiere es sentir los peligros a los que exponen los personajes.

Las acciones de los personajes principales son genéricas, pero, por suerte, hay una coherencia que los hace interesantes. Hunt es el protagonista; el rebelde que actúa por intuición para adormecer una crisis de confianza que ha desatado su labor como espía, aunque eso no impide que sobreviva a la tarea suicida. August Walker (Henry Cavill) es el agente musculoso y torpe (con un afamado bigote) enviado por la CIA para procurar que el equipo de Ethan no meta la pata otra vez. Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) es la hermosa y letal agente del MI6 que, sutilmente, se transforma en el nuevo interés romántico de Hunt (algo que ya sospechaba), aunque ahora tiene una encomienda personal. Como usualmente sucede, la trama le juega sucio a Ethan y sus compañeros, Benji (Simon Pegg) y Luther (Ving Rhames), para que la historia se desarrolle en tres actos y confronten a los villanos del libro.

McQuarrie, quien también escribe el guion y es el único que ha dirigido dos películas de esta franquicia, consigue un tono más lóbrego, crea trampas, golpes de efectos y giros que me engañan con un tercer acto retorcido en el que pienso en que todo va a salir mal. Edifica set-pieces espectaculares que superan a la predecesora y que ponen a un rejuvenecido Tom Cruise a saltar en caída libre en paracaídas, a conducir una motocicleta a toda velocidad por las calles de París, a correr por edificios, a pilotear un helicóptero, a trepar por montañas congeladas, escenas de riesgos en la que el actor realiza todo el esfuerzo físico sin un doble que lo cubra para que las escenas tengan credibilidad. Su película confirma que Cruise es el máximo héroe de acción.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 27 min
País: Estados Unidos
Director: Christopher McQuarrie
Guion: Christopher McQuarrie, Bruce Geller
Música: Lorne Balfe
Fotografía: Rob Hardy
Reparto: Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Henry Cavill, Simon Pegg, Vanessa Kirby

Calificación: 



7/10


Sinopsis: El agente Ethan Hunt (Tom Cruise) y su equipo, acompañados de un nuevo agente, August Walker, aceptan una misión suicida para robar el plutonio robado por una organización siniestra, Los Apóstoles.
Sinopsis:  Batman, junto a sus aliados y enemigos, se ve transportado desde la moderna Gotham hasta el Japón feudal. 

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 25 min
País: Japón 
Director:  Junpei Mizusaki
Guion: Kazuki Nakashima
Música:  Yûgo Kanno
Fotografía: Animación
Reparto (voces):  Kōichi Yamadera, Wataru Takagi, Ai Kakuma
Calificación: 7/10
Sinopsis: Un artista marcial y médico le roba a las autoridades corruptas como un ladrón enmascarado para dárselo a los pobres mientras otro artista marcial se ve obligado a perseguirlo. Pero una gran amenaza los une cuando un monje shaolin poderoso y traidor toma las autoridades.

Ficha técnica
Título original: Iron Monkey (Siu nin Wong Fei Hung chi: Tit ma lau)
Año: 1993
Duración: 1 hr 30 min
País: Hong Kong
Director: Yuen Woo-Ping
Guion: Hark Tsui, Tai-Muk Lau, Cheung Tan, Pik-yin Tang
Música: Richard Yuen
Fotografía: Arthur Wong
Reparto: Rongguang Yu,  Donnie Yen,  Jean Wang,  Yee Kwan Yan,
Calificación: 7/10
Sinopsis: El mercenario mutante, Wade Wilson (también conocido como Deadpool), reúne a un equipo de pícaros mutantes para proteger a un joven de habilidades sobrenaturales del brutal mutante que viaja en el tiempo, Cable.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 59 min
País: Estados Unidos
Director: David Leitch
Guion: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds
Música: Tyler Bates
Fotografía: Jonathan Sela
Reparto: Ryan Reynolds, Zazie Beetz, Josh Brolin, Morena Baccarin, T.J. Miller,

Crítica de la película


Las ocurrencias de Deadpool, el mercenario demente que me ha propiciado risotadas con la autoparodia, hacen que su universo cinematográfico entretenga porque retiene una fórmula que, desde la primera película, ha funcionado por lo inusual que es en el género de superhéroes: acción frenética, violencia exagerada (clasificación R), humor negro y unas referencias de la cultura popular que se han convertido en una marca de agua. Con esto claro, el señor Ryan Reynolds, ayudado por su evidente carisma, ha logrado transformar al personaje del cómic de Fabian Nicieza y Rob Liefeld en todo un ícono del cine comercial, convirtiéndolo en un éxito inesperado de taquilla. Era solo cuestión de tiempo para la secuela. 

La nueva entrega, Deadpool 2, me ha puesto a pensar en que se trataba de una de esas películas que sufren de la maldición de las secuelas, pero me he equivocado. Es una secuela que ofrece una buena dosis de brutalidad y de cinismo cuando el protagonista, Wade Wilson/Deadpool (Ryan Reynolds), se burla de todo el mundo (rompiendo la cuarta pared) y no deja escapar a nadie hasta que estén muertos de la risa. Mantiene un ritmo adecuado, ágil, en el que la comedia y la acción se equilibra para presentar, en ocasiones, efímeras escenas dramáticas que buscan retratar una crónica más personal de Deadpool, pero que, igualmente, terminan siendo satirizadas. 

En esta ocasión, Wade Wilson/Deadpool, se divierte haciendo el trabajo de mercenario que tanto le gusta, matando a los criminales que ensucian las calles de la ciudad como si fuera un pasatiempo. Todavía vive con su novia Vanessa Carlysle (Morena Baccarin). Un día, las cosas repentinas lo acechan, se enfrenta a una situación grave y muy seria que lo afecta emocionalmente. Las risas se apagan por un diminuto momento de drama, piensa en el suicidio, pero recuerda que no puede morir. Para intentar olvidar lo sucedido se une a los X-Men, Colossus (Stefan Kapičić) y Negasonic Teenage Warhead (Brianna Hildebrand), para ayudar a Russell Collins/Firefist (Julian Dennison), el joven mutante que está fuera de control y que, sin saberlo, es el blanco de Nathan Summers/Cable (Josh Brolin), un mutante que ha venido del futuro para matarlo por razones que los spoilers me impiden revelar. 

Los personajes del reparto son introducidos de una forma convencional, genérica, pero con el simple propósito de construir una narración de tres actos que, a pesar de todo, resulta coherente para las motivaciones que le han otorgado los guionistas. Ryan Reynolds parece que ha nacido para el rol de Deadpool, interpreta al alocado antihéroe con histrionismo y con una comicidad retorcida que para él es normal; cada vez que habla dispara balas de sarcasmo para parodiar a personajes de los cómics, a películas de la cultura pop y a celebridades de la industria del entretenimiento. Josh Brolin interpreta a Cable, un villano que toma una postura intimidante, pero que a la larga no es tan memorable, simplemente es un sólido complemento para movilizar la trama. Los secundarios tienen sus escenas de fulgor, pero, a veces, son mermados por la figura del Mercenario Bocón. 

Si bien, en la primera película Deadpool afirmaba que era una historia romántica, en esta dice que es un relato familiar, y entiendo lo que quiere decir. No solo se refiere a la formación del X-Force, el mítico equipo de mutantes que debuta en una secuencia divertidísima, sino también a la de los cómplices que lo han acompañado desde la antecesora, sumándose también los nuevos como Cable y, muy especialmente, Neena Thurman/Domino (Zazie Beetz), una mutante cuyo único poder, aparentemente, es tener suerte. La cinta preserva la esencia y la emoción de la predecesora, aunque los temas sean distintos. 

La película cuenta con escenas hilarantes que han hecho que me duela el pecho de tanto reírme, la música es contagiosa, y el carismático antihéroe rompe los estereotipos de los superhéroes con una irreverencia que se mofa de los márgenes de la corrección política en el cine de blockbusters. Eso la hace atrevida, original, sorpresiva. Espero con ansias una tercera parte. 


7/10
Sinopsis: Los Vengadores y sus superhéroes deben estar dispuestos a sacrificar todo en un intento de derrotar al poderoso Thanos, el Titán Loco que quiere obtener las Gemas del Infinito para poner fin a la mitad de la vida del universo.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 29 min
País: Estados Unidos
Director: Anthony Russo,  Joe Russo
Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Trent Opaloch
Reparto: Robert Downey Jr.,  Chris Hemsworth,  Benedict Cumberbatch,  Chris Evans, Mark Ruffalo,  Scarlett Johansson,  Chris Pratt,  Tom Holland,  Josh Brolin,


Crítica de la película

Han pasado diez largos años desde que el universo cinematográfico de Marvel (abreviado en inglés como MCU) comenzó a presentar en el cine algunos de los superhéroes creados por Stan Lee y Jack Kirby. En el trayecto, las películas, bajo la tutela del productor Kevin Feige, han conseguido una popularidad masiva y una recaudación billonaria en la taquilla mundial, gracias a unos fanáticos que corren despavoridos como ganado para poder ver los filmes. Las películas producidas por el estudio resultan entretenidas porque patentan una fórmula recurrente: tres actos sencillos, superhéroes buscando sus propias identidades en medio del deber, antagonistas desechables que desean acabar con el mundo y contiendas climáticas con mucha pirotecnia. Como era de esperarse, tarde o temprano llegaría el cambio de planes.

La permuta ha llegado con la nueva entrega de Los Vengadores, Avengers: Infinity Wars, que bien puede ser concebida como el nuevo testamento del MCU, el antes y después, porque, aparentemente, arranca con la fórmula para desviarse por direcciones insospechadas cuando el repertorio más grande de superhéroes decide enfrentarse a Thanos, el tirano intergaláctico que anhela las Gemas del Infinito. Esto logra que la película, aunque es bastante larga para el conflicto que expone, equilibre correctamente la acción y el humor, el paralelismo de los superhéroes y el engranaje de los tres actos para que el efectismo sea sorpresivo, lóbrego y, sobre todo, muy entretenido cuando los héroes pelean con el Titán Loco, Thanos. En esta cinta, irónicamente, el villano es el protagonista absoluto.

La motivación de Thanos, interpretado bestialmente por Josh Brolin a través de captura en movimiento, se sustenta en la inagotable búsqueda de las Gemas del Infinito con el fin de balancear la vida en un universo sobrepoblado, es lo único que anhela. Su nombre hace referencia al término griego, “thánatos”, que significa muerte y, también, de Tánatos, el dios griego de la muerte sin violencia. Su apariencia es la de un gigante musculoso de tez púrpura, de cabeza rapada, con una cicatriz en el lado derecho de su rostro que atavía un pasado de varias batallas y conquistas. Aunque a veces reflexiona sobre sus ambiciones y muestra signos de compasión, utiliza su incomparable poder para erradicar a quien sea que se interponga con su idea genocida. 

Como el argumento cuenta con un puñado estelar de superhéroes, posiblemente el más monumental hasta la fecha, la narrativa recurre a una densa capa de situaciones paralelas y de tiempos alternos para que cada vengador tenga un tiempo específico para lucirse. Las acciones de cada uno están conectadas y se intercambian cuando tratan de frenar que Thanos, pero siempre respetando el debido equilibrio de cohesión que impide que la reincidencia de ir de aquí para allá oscurezca el ritmo de la trama.

Los hermanos Russo no acomodan el desarrollo de los personajes porque previamente han sido introducidos durante 18 películas, pero colocan las piezas de modo que los que ya están son cautivantes por lo que dicen y las cosas que hacen. Sus personalidades le aportan momentos de acción y comedia a la narración. Hay choques de egos, burlas mordaces, secuencias de lucha. Me emociona ver escenas en las que prevalece el ingenioso Iron Man/Tony Stark (Robert Downey Jr.), el intrépido Peter Parker/Spider-Man (Tom Holland), los hilarantes Guardianes de la Galaxia y el místico Stephen Strange/Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), hechicero que tiene uno de los roles más importantes en toda la película. 

Imagino que la exposición del enfrentamiento sirve para ocultar la predictibilidad de una trama que está consciente de sus subterfugios, pero eso me importa poco por la manera tan trepidante en la que está contada. Ha sido ejecutada con pulsación y unos efectos visuales espectaculares. La película me ha dejado con todas las ganas de ver “Avengers 4”, me ha hecho reír y me ha puesto a pensar en las infinitas posibilidades del mundillo de Marvel y las historias que todavía faltan por contar. Ahora, finalmente, ha comenzado la era de Thanos.


7/10
Sinopsis: Manji ve cómo su hermana pequeña es asesinada frente a él, iniciando entonces su venganza. Una misteriosa mujer aparecerá ante Manji, otorgándole eterna juventud e inmortalidad. Entonces, los padres de Rin Asano serán asesinados por un grupo de espadachines llamado Itto ruy, siendo el estudio de esgrima de sus padres destruido. Para vengarse, pedirá ayuda a Manji, y ambos lucharán contra los Itto Ryu. 

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 20 min
País: Japón
Director: Takashi Miike
Guion: Tetsuya Oishi
Música: Koji Endo
Fotografía: Nobuyasu Kita
Reparto: Kimura Takuya,  Hana Sugisaki,  Sôta Fukushi,  Erika Toda
Calificación: 7/10
Sinopsis: En el año 2045, Wade Watts, es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada OASIS. Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 20 min
País: Estados Unidos
Director: Steven Spielberg
Guion: Ernest Cline, Zak Penn
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Janusz Kaminski
Reparto: Tye Sheridan,  Olivia Cooke,  Ben Mendelsohn,  Mark Rylance,  Simon Pegg,

Crítica de la película

En Ready Player One, la nueva película del prolífico rey de los blockbusters, Steven Spielberg, he sido testigo de una aventura frenética, una que presenta un futuro en el que los sujetos, molestos de su rutinaria existencia, se refugian en un recreo de realidad virtual para tener la oportunidad de ser cualquiera de esos personajes famosos que glorifican la cultura popular. Es un filme que, además de ser profético, es muy entretenido, pero, sobre todo, me recuerda aquellas películas y videojuegos que me han permitido soñar despierto para viajar a otras realidades.

La película, adaptada de la famosa novela de Ernest Cline, profesado geek que ama las videoconsolas de segunda generación (como Atari 2600), es un pase directo a la nostalgia de la cultura pop ochentera, aunque el amplio collage de referencias abarca la década de los 90 y las primeras décadas del siglo XXI. Los personajes que ostenta son jóvenes que acrecientan el ritmo de la trama.Y el arsenal estético posee efectos visuales que hacen que se sienta como un videojuego, en el que somos partícipes de las acciones del chico que se convierte en héroe, Parzival, cuando intenta completar una parte de OASIS, el sistema ilusorio que es el país de las maravillas para los humanos del año 2045.

En el mundo real Parzival no es más que un avatar, un alias que usa Wade Watts (Tye Sheridan) cuando se conecta al ciberespacio para jugar en OASIS. Wade es un joven común que anhela escapismo para olvidar el hecho de que vive en un suburbio empobrecido en Columbus, Ohio. Me cuenta que el orbe distópico en el que se encuentra son las secuelas del calentamiento global, de la sobrepoblación y de las dificultades socioeconómicas. Y Wade, como jugador experto de OASIS, dura más tiempo en el juego que en el mundo real.

La realidad simulada de OASIS es el medio de escape que tienen las personas para dejar de lado los problemas. Es una simulación virtual de la sociedad en la que los individuos pueden acceder a numerosas actividades por medio de unas gafas, donde una vez que se conectan se olvidan de su propia identidad. La ha creado James Halliday (Mark Rylance), un excéntrico diseñador de videojuegos adicto a la cultura de los 80 que ha dejado pistas al estilo de Rosebud en un juego escondido dentro de OASIS. Esto conduce a un premio gigantesco: un huevo de pascua (easter egg) que garantiza la apropiación del OASIS, algo que atrae a varios cazadores de huevo (egg hunters o gunters) para tratar de encontrarlo. 

Los personajes secundarios tienen poco desarrollo porque la historia se narra desde el punto de vista de Wade, pero, indudablemente, se tolera, pues son interpretados con carisma, como si fueran los avatares de cualquier gamer. Wade es el protagonista usual del síndrome Spielberg, el adolescente ordinario envuelto en situaciones extraordinarias que, además de enfrentarse a los gunters que buscan el easter egg y algunos enemigos de la corporación IOI, descubre el valor que tiene la amistad y la honestidad cuando conoce a Aech (Lena Waithe), Daito (Win Morisaki), Sho (Philip Zhao) y a la misteriosa Art3mis (Olivia Cooke), reputados jugadores que ayudan a vigorizar el discurso de la fraternidad, de la madurez y del trabajo en equipo, tanto en la realidad como en el juego. 

La película se enriquece con los guiños de personajes y objetos de varias décadas de la cultura popular. Me emociona ver homenajes a películas como King Kong (1933), Citizen Kane (1941), Alien (1979), Mad Max (1979), A Nightmare on Elm Street (1984), Back to the Future (1985), The Breakfast Club (1985), Ferris Bueller's Day Off (1986), Child’s Play (1988), Akira (1988), Say Anything... (1989), Terminator 2: Judgement Day (1991), Jurassic Park (1993), The Iron Giant (1999) y una inolvidable secuencia de The Shining (1980); personajes de las Tortugas Ninjas, de The Lord of The Rings, superhéroes de DC Comics (incluyendo a Batman, Joker, Harley Quinn, Batichica y Superman), Mechagodzilla y un robot del anime Mobile Suit Gundam. También aparecen, en su mayoría, alusiones de videojuegos como Space Invaders, Lara Croft de Tomb Raider, Goro de Mortal Kombat, Tracer de Overwatch, Ryu, Blanka, Chun-Li y Sagat de Street Fighter II, Sonic el Erizo y Master Chief de Halo.

No es una de las películas más ambiciosas de Spielberg, pero por la visión es muy disfrutable y que, aun siendo un simple producto de entretenimiento de más de dos horas, la ha concebido como una alegoría de la incomunicación humana creada por la tecnología, resaltando los riesgos de la falsa utopía frente a la vida real. Me ha hecho pensar que la realidad virtual será la evolución del cine, de los videojuegos y de la misma sociedad o, tal y como dice Wade: “Un mundo donde los límites de la realidad son los de tu propia imaginación”. El verdadero oasis no está muy lejos.


7/10
Sinopsis: El Dr. Richard Kimble, injustamente acusado de asesinar a su esposa, debe encontrar al verdadero asesino mientras es el objetivo de una cacería humana dirigida por un veterano Marshall de los EE. UU.

Ficha técnica
Título original: The Fugitive
Año: 1993
Duración: 2 hr 10 min
País: Estados Unidos
Director:  Andrew Davis
Guion: David Twohy, Jeb Stuart
Música: James Newton Howard
Fotografía: Michael Chapman
Reparto: Harrison Ford,  Tommy Lee Jones,  Jeroen Krabbé,  Joe Pantoliano
Calificación: 7/10
Sinopsis: Un grupo de asesinos espera en la Puerta de Sakurada para matar al Lord de la casa Li. El rumor de que hay un traidor entre sus filas se extiende, y las principales sospechan recaen en Niiro y Kurihara. 

Ficha técnica
Año: 1965
Duración: 2 hr 02 min
País: Japón 
Director: Kihachi Okamoto
Guion: Shinobu Hashimoto
Música: Masaru Satô
Fotografía: Hiroshi Murai
Reparto: Toshirô Mifune,  Keiju Kobayashi,  Michiyo Aratama,  Yûnosuke Itô
Calificación: 7/10
Sinopsis: T'Challa, después de los acontecimientos de "Capitán América: Civil War", vuelve a casa, a la nación de Wakanda, aislada y muy avanzada tecnológicamente, para ser proclamado Rey. Pero la reaparición de un viejo enemigo pone a prueba el temple de T'Challa como Rey y Black Panther ya que se ve arrastrado a un conflicto que pone en peligro todo el destino de Wakanda y del mundo.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 14 min
País: Estados Unidos
Director: Ryan Coogler
Guion: Joe Robert Cole, Ryan Coogler
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: Rachel Morrison
Reparto: Chadwick Boseman,  Lupita Nyong'o,  Michael B. Jordan,  Andy Serkis, Angela Bassett,  Forest Whitaker



Crítica de la película

La historia de Pantera Negra es una de las más relevantes de la edad de plata de las historietas, puesto que es el primer superhéroe de tez negra en la narrativa histórica de los cómics estadounidenses. Creado por Jack Kirby y Stan Lee, el superhéroe proyectaba paralelismos con figuras de peso social en una época en la que apenas desaparecía la segregación racial, generando una imagen políticamente correcta de la persona de color que se despedía de los estereotipos. Desde entonces, el legado del protector de Wakanda ha crecido porque, en efecto, presenta una imagen que engrandece el significado de la cultura africana en el mundo, mostrando que estas vidas importan. 

La película Black Panther, dirigida por el director afroamericano Ryan Coogler (Fruitvale Station, Creed), se mantiene fiel en todo momento a ese discurso alegórico que endurece al afroamericano frente a la dominación, y quizá por eso la he disfrutado, a pesar de que me ha resultado predecible. No me importan para nada los recovecos de la fórmula de tres actos, pues la primera aparición de Pantera Negra en el universo del cine de Marvel me ha entretenido. Me han gustado los personajes, las decentes secuencias de acción y la falsa utopía que dibuja a Wakanda como la mayor potencia tecnológica del planeta, algo que adorna con un disfraz de afrofuturismo el amplio contraste de desigualdad social y pobreza que existe en África.

En Wakanda, una nación ficticia escondida en las profundidades de unas montañas africanas, los ciudadanos viven en paz, disfrutando de las posibilidades que ofrece el vibranium para sustentarse. El vibranium es uno de los metales [ficticios] más preciados, el cual ha caído en Wakanda desde tiempos ancestrales, y lo utilizan para desarrollar una tecnología altamente avanzada, impidiendo así que caiga en las manos equivocadas. Allí, T'Challa (Chadwick Boseman), se prepara para ser proclamado como el nuevo rey. Pero la aparición de Ulysses Klaue (Andy Serkis) y de Erik Killmonger (Michael B. Jordan), amenaza con destruir la armonía reinante en Wakanda porque anhelan robar el vibranium para compensar un plan nefasto que, indudablemente, tiene una intención política. 

Estos personajes me han parecido interesantes, algunos robándole el protagonismo a otros, pero siempre conservando un equilibrio entre la seriedad y la comicidad para solventar un problema familiar. Chadwick Boseman como T’Challa/Pantera Negra es menos agresivo que en la aparición que tuvo en Captain America: Civil War, pero la bondad y la inteligencia que otorga al personaje, aunque es un poco ingenua, no deja de ser aceptable. Michael B. Jordan como Killmonger está genial, un villano que oscurece el rol de Boseman como T’Challa, sobre todo porque su motivación cuenta con un fondo político, una venganza que busca romper las cadenas de miles de años de esclavitud y de opresión racial. Serkis me ha hecho reír como el alocado traficante Ulysses Klaue. 

La película también cuenta con personajes femeninos de grata presencia, especialmente la desconocida Letitia Wright como Shuri, la hermana de T’Challa que aporta humor con su vasto arsenal de gadgets tecnológicos; Lupita Nyong'o como Nakia, la ex novia de Pantera Negra que actúa como una mujer muy astuta en el acto del fisgoneo; y, finalmente, Danai Gurira como Okoye, una general wakandana y defensora de su tribu, quien es más peligrosa que miles de wakandanos juntos.  La fuerte participación de las mujeres fortalece la resolución de algunas de las secuencias de la trama. 

Para ser una película de Marvel, Coogler le inyecta identidad propia sin necesidad de exagerar los paradigmas a los que estamos acostumbrados. Los subterfugios que emplea apelan a la grandilocuencia visual, al escapismo, a las tradiciones culturales de la identidad étnica de África, en una trama que bien puede ser una oda al espionaje en medio de un clima geopolítico. No es la mejor película de superhéroes que tanto alardean por ahí, pero es una en la que se puede pasar un buen rato.


7/10
Sinopsis: Un virus que impide controlar los impulsos es detectado en un bufete de abogados que acaba de librar de un cargo de asesinato a un infectado. Con el edificio en cuarentena, se desata un verdadero infierno en el interior. Mientras, un empleado que acaba de ser despedido y una clienta furiosa deberán luchar para llegar a la planta de ejecutivos, en un desesperado ascenso a contrarreloj.

Ficha técnica
Título original: Mayhem
Año: 2017
Duración: 1 hr 26 min
País: Estados Unidos
Director: Joe Lynch
Guion: Matias Caruso
Música: Steve Moore
Fotografía: Steve Gainer
Reparto: Steven Yeun,  Samara Weaving,  Steven Brand,  Caroline Chikezie
Calificación: 7/10
Sinopsis: En el siglo XIX, en un Japón todavía feudal, un samurái llega a un poblado, donde dos bandas de mercenarios luchan entre sí por el control del territorio. Muy pronto el recién llegado da muestras de ser un guerrero invencible, por lo que los jefes de las dos bandas intentan contratar sus servicios.

Ficha técnica
Año: 1961
Duración: 1 hr 50 min
País: Japón
Director: Akira Kurosawa
Guion: Akira Kurosawa, Ryuzo Kikushima
Música: Masaru Sato
Fotografía: Kazuo Miyagawa
Reparto:  Toshirô Mifune,  Tatsuya Nakadai,  Yôko Tsukasa,  Isuzu Yamada,  Daisuke Katô
Calificación: 8/10