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Sinopsis: Carmen es una adolescente gitana que vive en el extrarradio de Madrid. Como cualquier otra gitana, está destinada a vivir una vida que se repite generación tras generación: casarse y criar a tantos niños como sea posible. Pero un día conoce a Lola, una gitana poco común que sueña con ir a la universidad, dibuja graffitis de pájaros y es diferente. Carmen desarrolla rápidamente una complicidad con Lola, y ambas tratarán de llevar hacia delante su romance, a pesar de los inconvenientes y discriminaciones sociales a las que tienen que verse sometidas por su familia.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 44 min
País: España
Director: Arantxa Echevarría
Guion: Arantxa Echevarría
Música: Nina Aranda
Fotografía: Pilar Sánchez Díaz
Reparto: Zaira Morales, Rosy Rodriguez
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

La ópera prima de Arantxa Echevarría me cautiva con la historia de las dos lesbianas que intentan emanciparse del tradicionalismo cultural de la etnia gitana. Una es idealista, taciturna, con ganas de expresar lo que siente a través del arte. La otra es extrovertida, irreverente, con los pies bien puestos sobre la tierra. Lo que ambas tienen en común es que son sinceras. La narración es loable cuando soy testigo de sus inquietudes, de sus miedos, de la intolerancia que las rodea. El realismo social se conjunta con el drama más impetuoso. El uso de la elipsis, los raccords y las metáforas son muy sutiles cuando comunican, usualmente bajo el símbolo de un pájaro, las ansias de libertad de estas protagonistas que tienen su romance a escondidas. Esas dos protagonistas, interpretadas por las desconocidas Rosy Rodríguez y Zaira Romero, añaden naturalismo y una discreta capa de autenticidad que sale de la pantalla al transmitir sus emociones y sus sentimientos (son actrices no profesionales). Aunque por momentos me resulta previsible y sé para dónde va el asunto, disfruto la travesía. Es una película intimista, lúcida, de factura muy dramática.
Sinopsis: En una isla viven los Borg: Johan, que es pintor, y su mujer Alma. Sus vecinos, los siniestros Von Merken, poseen un círculo de amistades tan escalofriante que Johan comienza a obsesionarse con la idea de que los demonios lo acechan.

Ficha técnica
Título original: Vargtimmen
Año: 1968
Duración: 1 hr 30 min
País: Suecia
Director: Ingmar Bergman
Guion: Ingmar Bergman
Música: Lars Johan Werle
Fotografía: Sven Nykvist
Reparto: Max von Sydow,  Liv Ullmann,  Erland Josephson,  Gertrud Fridh,  Ingrid Thulin,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

En esta película sueca, Bergman experimenta con el terror psicológico para construir una tesis aguda sobre el adulterio, los celos y los miedos que constituyen la identidad, desde la óptica de un matrimonio que se resquebraja. Y todo es muy sutil, realista, casi autobiográfico. Me intriga la trama del pintor y su mujer que, aislados en una isla escandinava, se convierten en víctimas de un aquelarre de burgueses espectrales. Él, siente la culpa; ella, siente el dolor. En cada una de sus escenas se crea un hálito de pesadilla y de suspenso cuando son encuadrados con el uso del primer plano. Y también me agobia cuando sus rostros se bañan con esa iluminación intensa que los golpea desde arriba. Las actuaciones de los recurrentes de Bergman, Max von Sydow y Liv Ullmann, son estupendas y las percibo de tres dimensiones. Sus diálogos invocan la filosofía más destilada. El prolongado racconto es inteligible. El estilo de falso documental es ingenioso y metacinematográfico. Es una película menor en la prodigiosa filmografía del director, pero es una que no se olvida tan fácil una vez que se funde a negro.
Sinopsis: David Locke (Jack Nicholson) es un desilusionado periodista que emprende una peligrosa investigación sobre las intrigas políticas internacionales que facilitan la implantación de regímenes dictatoriales en algunos países africanos, lo que le hará vivir situaciones muy arriesgadas. 

Ficha técnica
Título original: The Passenger (Professione: reporter)
Año: 1975
Duración: 2 hr 01 min
País: Estados Unidos
Director: Michelangelo Antonioni
Guion: Mark Peploe, Michelangelo Antonioni, Peter Wollen
Música: Ivan Vandor
Fotografía: Luciano Tovoli
Reparto: Jack Nicholson,  María Schneider,  Jenny Runacre,  Ian Hendry, 
Calificación: 8/10

Crítica breve de la película 

Esta película de Antonioni tiene una cualidad hipnótica que despierta en mi interior reflexiones profundas con la historia del periodista desilusionado que ha sido testigo del costo humano de la guerra a través de los documentales que filma. Presenta un estudio sobre el ostracismo, la identidad y la alienación. El halo nihilista del protagonista, ilustrado al desaparecer suplantando la identidad del muerto, forma una parábola poderosa sobre la imposibilidad de escapar de la estructuras sociales y de la deshumanización provocada por los asuntos políticos más soeces. Me asombro con las magníficas actuaciones de Jack Nicholson y Maria Schneider. Quedo extasiado por el riguroso empleo del sobreencuadre, el reencuadre, el fuera de campo, el sonido diegético y los prodigiosos colores. No hay ni una escena que no me parezca grandiosa. El plano secuencia del final está elaborado con una maestría tal que, como pasajero del film, casi salto del asiento. Es una película memorable de la que voy a pensar durante mucho tiempo.
Sinopsis: Tina es una agente de aduanas reconocida por su eficiencia y por su extraordinario olfato. Da la impresión de poder oler la culpabilidad de un individuo. Pero cuando Vore, un hombre aparentemente sospechoso, pasa junto a ella, sus habilidades se ponen a prueba por primera vez. Tina sabe que Vore oculta algo, pero no logra identificar qué es.

Ficha técnica
Título original: Gräns
Año: 2018
Duración: 1 hr 40 min
País: Suecia
Director: Ali Abbasi
Guion: Ali Abbasi, Isabella Eklöf
Música: Christoffer Berg, Martin Derkov
Fotografía: Nadim Carlsen
Reparto: Eva Melander,  Eero Milonoff,  Viktor Åkerblom,  Joakim Olsson
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película

Esta película sueca de Ali Abbasi propone una radiografía desgarradora sobre la especie humana con la historia de Tina, la agente de aduanas que olfatea el miedo y la culpabilidad. Se erige con intertextos muy interesantes como la inclusión de una minoría diferente que se siente excluida de la sociedad, la relación que tienen los organismos con la naturaleza, la identidad sexual que rechaza cualquier frontera genérica, la soledad más abrumadora, la moralidad que ha sido eviscerada por la deshumanización. La mezlca de géneros es sorpresiva cada vez que cambia el tono de la trama. El realismo es crudo, inquietante y hace que las escenas más insólitas sean presentadas con sobriedad, de las que sobresale la irreconocible Eva Melander con una actuación de tres dimensiones que es muy conmovedora. Es una película compleja, perturbadora y muy original.
Sinopsis: Junta es una chica que vive sola en un monte en cuya cumbre brilla una luz azul por las noches. Los habitantes del pueblo, temerosos de esa luz, rechazan a Junta y la tachan de bruja. Sólo un visitante no hace caso de los supersticiosos y decide acercarse a la joven; los dos se sienten mutuamente atraídos.

Ficha técnica
Título original: The Blue Light (Das Blaue Licht)
Año: 1932
Duración: 1 hr 25 min
País: Alemania
Director: Leni Riefenstahl, Béla Balázs
Guion: Béla Balázs, Leni Riefenstahl
Música: Giuseppe Becce
Fotografía: Hans Schneeberger, Heinz von Jaworsky
Reparto: Leni Riefenstahl, Mathias Wieman, Beni Führer
Calificación: 7/10


Crítica breve de la película

Esta película alemana de Riefenstahl, en su debut como directora junto a Béla Balázs, me conmueve con la historia de Junta (interpretada por la misma directora), la campesina inocente que representa una parábola hermosa sobre la mujer que intenta emanciparse de la decadencia moral y que lo demuestra simbólicamente al escalar, una y otra vez, una montaña, cuya cima, atestada de diamantes, es inalcanzable para los hombres más ambiciosos de un pueblo sumido en el ostracismo. Para Riefenstahl el hombre es la perdición de la mujer, sobre todo cuando la codicia se interpone a los sentimientos más humanos. Noto, asimismo, cierta fuerza en el montaje y en el cuidado compositivo del primer plano y del gran plano general. Es una película trágica y muy cautivadora.


Mira la película completa 


Sinopsis: Yumiko, una joven casada, está embarazada por primera vez. Su marido Hiroshi, que trabaja en el Ministerio de Comercio e Industria, ha subido de categoría y tiene un nuevo destino en Washington. Sin embargo, todo se derrumba cuando Hiroshi muere atropellado en un accidente de tráfico. Aunque el conductor del coche es declarado inocente, vive atormentado por el sentimiento de culpa y decide ayudar a la viuda, pero ella lo rechaza.

Ficha técnica
Título original: Scattered Clouds (Midaregumo)
Año: 1967
Duración: 1 hr 48 min
País: Japón
Director: Mikio Naruse
Guion: Nobuo Yamada
Música: Toru Takemitsu
Fotografía: Yuzuru Aizawa
Reparto: Yuzo Kayama,  Yôko Tsukasa,  Yu Fujiki,  Mie Hama,  Daisuke Katô
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Este melodrama de Naruse, que comparte algunas similitudes estéticas con las películas de Sirk, me conmueve con el idilio constituido por la viuda y el culpable que le ha causado la desdicha. En el camino de los protagonistas hay encontronazos, discusiones, besuqueos y una pasión que se imposibilita por la lectura de las tradiciones matrimoniales de la sociedad japonesa. La química entre Yoko Tsukasa y Yuzo Kayama transmite mucha empatía. El leitmotiv seduce mi sentido del oído, percibo cierta ironía en los diálogos. La última película del director japonés es melancólica, simplista y muy emotiva.
Sinopsis: El pintor holandés postimpresionista, Van Gogh (Willem Dafoe), se mudó en 1886 a Francia, donde vivió un tiempo conociendo a miembros de la vanguardia incluyendo a Paul Gauguin (Oscar Isaac). Una época en la que pintó las obras maestras espectaculares que son reconocibles en todo el mundo hoy en día.

Ficha técnica
Título original: At Eternity's Gate
Año: 2018
Duración: 1 hr 51 min
País: Reino Unido, Francia, Estados Unidos
Director: Julian Schnabel
Guion: Jean-Claude Carrière, Julian Schnabel, Louise Kugelberg
Música: Tatiana Lisovkaia
Fotografía: Benoît Delhomme
Reparto: Willem Dafoe,  Rupert Friend,  Oscar Isaac,  Mads Mikkelsen,  Mathieu Amalric,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película

Me invade una sensación de regocijo al ver cada plano de esta película de Schnabel sobre la última etapa de la vida de Vincent van Gogh. Posee un estilo visual atestado de paisajes que mimetizan los lienzos postimpresionistas y una subjetividad que estampa la psicología del pintor holandés, interpretado por un Willem Dafoe que ofrece una actuación magnífica. Se retrata los delirios, la pesadumbre y la agonía existencial del desdichado meditabundo con una intensidad que me deja perplejo. Es una película cautivadora, simplista, hermosa, pero, sobre todo, muy sensorial.
Sinopsis: Enfrentándose a un futuro incierto, Witek, un joven polaco estudiante de medicina, decide interrumpir temporalmente sus estudios y coger un tren e ir a Varsovia.

Ficha técnica
Título original: Przypadek
Año: 1987
Duración: 1 hr 54 min
País: Polonia
Director: Krzysztof Kieslowski
Guion: Krzysztof Kieslowski
Música: Wojciech Kilar
Fotografía: Krzysztof Pakulski
Reparto: Boguslaw Linda,  Tadeusz Lomnicki,  Zbigniew Zapasiewicz,  Boguslawa Pawelec
Calificación: 8/10

Lee mi crítica breve
Sinopsis: Un vagabundo, Boudu, se tira al Sena desesperado por la desaparición de su perro, pero un librero le salva de morir ahogado y le acoge en su casa.

Ficha técnica
Título original: Boudu sauvé des eaux
Año: 1932
Duración: 1 hr 25 min
País: Francia
Director: Jean Renoir
Guion: Jean Renoir, Albert Valentin
Música: Jean Boulze, Edouard Dumoulin
Fotografía: Marcel Lucien, George Asselin
Reparto: Michel Simon,  Charles Granval,  Marcelle Hainia
Calificación: 7/10
Sinopsis: En 1985, un grupo de delincuentes se burla de la seguridad del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México para extraer 140 piezas prehispánicas de sus vitrinas.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 08 min
País: México
Director: Alonso Ruizpalacios
Guion: Manuel Alcalá, Alonso Ruizpalacios
Música: Tomás Barreiro
Fotografía: Damián García
Reparto: Gael García Bernal,  Leonardo Ortizgris,  Alfredo Castro,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Setsuko Kawashima (Terajima), es una mujer solitaria, fumadora, que trabaja en una oficina en Tokyo y que no está en su mejor momento. Tras apuntarse a clases de inglés, descubre una nueva identidad en su alter ego americano, 'Lucy', y se enamora de su profesor John (Hartnett). Cuando John desaparece repentinamente, Setsuko decide buscarlo, una aventura que la llevará hasta el sur de California.

Ficha técnica
Título original: Oh Lucy! 
Año: 2017
Duración: 1 hr 35 min
País: Japón
Director: Atsuko Hirayanagi
Guion: Atsuko Hirayanagi, Boris Frumin
Música: Giovanni Fusco
Fotografía: Paula Huidobro
Reparto:  Shinobu Terajima,  Josh Hartnett,  Kaho Minami,  Kôji Yakusho
Calificación: 7/10
Sinopsis: Rosetta, una joven adinerada, después de intentar suicidarse en un hotel de Turín, conoce a Clelia, una vecina de habitación a la que confía todos sus problemas. Clelia es una joven de origen humilde que pretende abrir en la ciudad un negocio de moda.

Ficha técnica
Título original: Le amiche
Año: 1955
Duración: 1 hr 44 min
País: Italia
Director: Michelangelo Antonioni
Guion: Michelangelo Antonioni, Suso Cecchi d'Amico, Alba De Cespedes
Música: Giovanni Fusco
Fotografía: Gianni Di Venanzo
Reparto:  Eleonora Rossi Drago,  Gabriele Ferzetti,  Franco Fabrizi,  Valentina Cortese,
Calificación: 7/10

En los últimos años, del corazón del cine polaco ha salido un cineasta que ha reflejado mejor que nadie la historia de su país desde mediados del siglo XX, cuando Polonia se enfrentaba a los cambios que suponía la crisis social de la posguerra y el eventual alzamiento de la cortina de hierro. Lo que filma este director, en esta etapa de su carrera, siempre está impreso con un blanco y negro preciosista que suscita emociones complejas, con un inmaculado control compositivo del encuadre, con silencios expresivos que, a veces, se yuxtaponen con miradas y una música sensitiva que comunica desilusión. Los personajes que habitan su microcosmos son muy humanos y buscan respuestas a cosas tan simples como el amor, la soledad y los pormenores sociopolíticos del período. Me refiero, por supuesto, a Pawel Pawlikowski, el director de obras tan hermosas como la memorable Ida y, ahora, recientemente, Cold War, película que representa su mayor grado de madurez estética.

Con esta película, Pawlikowski cincela un romance poético, desgarrador, melancólico, sobre un hombre y una mujer que se aman demasiado, pero que son víctimas de unas circunstancias que simbolizan la ruptura de un país azotado por las ideologías políticas del autoritarismo, del que no pueden escapar e impide que estén juntos durante varios años. Con ellos, nos traslada por la época de los años cuarenta, cincuenta y sesenta bajo atmósferas grisáceas que ilustran la desesperación y el inevitable dolor interno al que se enfrentan los protagonistas, desplazando sus escenas, sutilmente, por la Polonia controlada por el estalinismo, por los cabarets franceses adornados de un ambiente de jazz, por la rígida Yugoslavia en tiempos de Tito. Hay fiestas, arte, pesadumbre, conminación. El clima de su cinta describe una tensión política que se encuentra dormida en el fondo de un Estado autoritario, pero que, indirectamente, ayuda a compensar el embrollo idílico al que se exponen la bella Zula y el taciturno Wiktor, los amantes pasajeros que sufren una desdicha irremediable.

Ellos se conocen en el año 1949 en Polonia, en un grupo de danza folclórica que ensaya un acto para rendir homenaje a las tradiciones polacas de una comunidad rural. Allí, Wiktor Warski (Tomasz Kot) es un reputado pianista que ha sido contratado para dirigir la composición de la obra y supervisar en la audición a las bailarinas que van fichando, entre las que se encuentra Zuzanna “Zula” Lichon (Joanna Kulig), una muchacha talentosa que sabe bailar y cantar, pero que tiene un pasado siniestro que pone en jaque sus posibilidades de ingresar al grupo de danzadoras. Wiktor, encantado por la presencia de la escultural mujer, consigue que la contraten. Y allí, tras bastidores, poco a poco, se enamoran con la mirada, los gestos, los pensamientos. Se besuquean, tienen sexo, todo parece placentero. Sin embargo, cuando los camaradas soviéticos se acercan al grupo para imponer una mezcla de arte polaco con panfletos estalinistas, Wiktor se niega a participar y deserta hacia Berlín Occidental y, penosamente, se separa de Zula, quien decide quedarse.

Con el paso de los años, el Wiktor y Zula se siguen viendo en el exilio en los países que recorre la orquesta para difundir su arte propagandístico. Y la mecha de su romance no se extingue. Ambos figuran la metáfora del sentimiento autóctono polaco, evocando la unificación de una cultura identitaria que se encuentra fraccionada por los regímenes totalitaristas que recurren a la manipulación política más endemoniada para suprimir el arte popular, pero que, con el tiempo, volverá a estar unificada. Mezclan su pasión con la música para tratar de olvidar los escenarios sociales y políticos que despojan sus ánimos de autonomía. En cada reencuentro, su libertad se halla entre el cariño y el arte que es, a la vez, el único medio de escape para evaporar sus penas y sentir ese apego que los pasea por la tristeza, los líos maritales, las discusiones, la ternura, la catarsis.

Wiktor y Zula están interpretados con mucha finura dramática por Tomasz Kot y, especialmente, por Joanna Kulig. Tomasz interpreta a Wiktor como el hombre solitario que recurre a tocar el piano para estampar lo que siente, alguien que con el atisbo transmite la impotencia de no estar junto a la mujer que ama, pero que cambia a una cara de regocijo efímero cuando la tiene de frente. Por otra parte, Joanna, es demasiado buena frente a los planos de Pawlikowski. Su actuación es muy eutrapélica cuando su Zula expresa el desconsuelo de un pasado agridulce, la angustia de no estar con la persona que quiere, la soberbia producida por los celos en estado de ebriedad, sentimientos que sabe aligerar cuando también se escuda en el canto para disminuir las aflicciones. Los dos se sienten orgánicos, sobrios, con una química que se vuelve muy empática en todas las escenas.

Pawlikowski encuadra la película con un tratamiento formal que esculpe una imagen de gran factura visual. Su magistral uso del blanco y negro, de la elipsis y del montaje revela las sensaciones de los protagonistas y convierte una narración tan sencilla en algo sublime, vigoroso y muy poético; componentes que se acrecientan con una música espléndida que simboliza las dicotomías de dos frentes ideológicos muy diferentes que se reparten la cultura musical entre el jazz, el rock y la música clásica. Habla sobre el amor más profundo que supera los anclajes del tiempo, los regímenes implacables que suprimen el arte con la propaganda política, los seres queridos que, como los vientos que golpean las hermosas sabanas polacas, han partido hacia otro campo para ser felices por toda la eternidad. El sofisticado tonelaje que tiene para crear escenas íntimas me ha sacado lágrimas de enternecimiento, es una película muy emotiva.

Ficha técnica
Título original: Zimna wojna
Año: 2018
Duración: 1 hr 28 min
País: Polonia
Director: Pawel Pawlikowski
Guion: Pawel Pawlikowski, Janusz Glowacki
Música: Marcin Masecki
Fotografía: Lukasz Zal
Reparto:  Joanna Kulig,  Tomasz Kot,  Agata Kulesza,  Borys Szyc
Calificación: 8/10






Sinopsis: Con la Guerra Fría como telón de fondo, “Cold War” presenta una apasionada historia de amor entre dos personas de diferente origen y temperamento que son totalmente incompatibles, pero cuyo destino les condena a estar juntos.
Sinopsis: Cuando hace una entrega, Jongsu (Yoo), un joven mensajero, se encuentra por casualidad con Haemi (Jun), una chica que vivía en su vecindario. La joven le pide que cuide a su gato durante un viaje a África. A su regreso, Haemi le presenta a Ben (Yeun), un joven misterioso y con dinero que conoció allí. Un día, Ben revela a Jongsu un pasatiempo muy extraño.

Ficha técnica
Título original: Beoning
Año: 2018
Duración: 2 hr 28 min
País: Corea del Sur
Director: Chang-dong Lee
Guion: Lee Chang-dong, Jungmi Oh
Música: Mowg
Fotografía: Kyung-Pyo Hong
Reparto:  Yoo Ah-In,  Steven Yeun, Jong-seo Jun,  Gang Dong-won,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Lazzaro, un joven campesino de excepcional bondad, vive en La Inviolata, una aldea que ha permanecido alejada del mundo y es controlada por la marquesa Alfonsina de Luna, quien explota a los campesinos, y ellos, a su vez, abusan de la bondad de Lazzaro.

Ficha técnica
Título original: Lazzaro Felice
Año: 2018
Duración: 2 hr 05 min
País: Italia
Director: Alice Rohrwacher
Guion: Alice Rohrwacher
Música: 
Fotografía: Hélène Louvart
Reparto:  Adriano Tardiolo,  Alba Rohrwacher,  Agnese Graziani,  Luca Chikovani
Calificación: 7/10

El cine de Alfonso Cuarón, director mexicano que ha roto paradigmas en una carrera de tan solo ocho largometrajes, es uno que siempre ha retratado la figura de la mujer en las distintas etapas de la vida. Las mujeres que habitan su universo cinematográfico ejercen un papel fundamental para registrar ideas como la soledad, la angustia, la maternidad, la libertad; féminas que se enfrentan a los duros golpes que trae consigo la existencia y son víctimas de tragedias grises que ayudan a fortalecerlas ante unas vicisitudes que son tan transitorias como los momentos que se quedan impresos en los recuerdos. Sus protagonistas están solas frente a un futuro incierto y las experiencias que no pueden controlar. Y esto es algo que estampa, de forma muy íntima y grandilocuente en Roma, su más reciente película estrenada en la plataforma de Netflix, que tiene como protagonista, precisamente, a una mujer que es muy importante para el propio Cuarón.  

La película supone el regreso de Cuarón al cine de autor mexicano más destilado desde la inolvidable Y tu mamá también, pero también funciona como autohomenaje cubierto de referencias de sus propias películas. Nos cuenta, indirectamente, un fragmento autobiográfico de su niñez, de su familia y de la nana que lo cuidaba a él y a sus hermanos como si fueran hijos suyos. Y lo que narra me conmueve. Es una película hermosa, emotiva, humana, sin música (solo diegética), que recrea una época con gran meticulosidad estética y disecciona las desigualdades entre clases sociales en un lapso muy particular de la historia sociopolítica mexicana, además de mostrar una enriquecedora parábola sobre la relevancia de la mujer menos pudiente. 

El título de la película proviene de la Colonia Roma en la Ciudad de México, el lugar donde Cuarón creció y en el que se desarrolla el relato de la protagonista, Cleo (Yalitza Aparicio), a principios de los años 70. Cleo es una mucama muy joven que vive en la Colonia Roma en el seno de una familia de clase media. Es una muchacha poco privilegiada que viene de un pueblo indígena. En la casa de la familia, Cleo, junto a una compañera de ascendencia mixteca al igual que ella, desempeña las labores cotidianas como barrer el piso sucio, lavar los platos y comprar la comida que cocina para todos, pero también custodia a cuatro niños muy traviesos a los que ella quiere como si fuera su madre, asumiendo un rol maternofilial cuando la madre se halla ausente discutiendo fuera de campo con el padre. Es una época jovial que ella aprovecha en sus tiempos libres para salir a caminar, enamorarse, ir al cine a ver películas y jugar con los niños, pero unos planos simbólicos revelan una desdicha que amenaza con apalear su vida tan fuerte como las olas del mar.

La oaxaqueña Yalitza Aparicio, sin ninguna formación actoral previa, se roba mi sensibilidad en todas las escenas cuando ilustra, con  naturalidad, los claroscuros que amenazan la esperanzadora vida de Cleo, transformándola en una persona de tres dimensiones, orgánica, que encuentra felicidad con la familia burguesa para la que trabaja como empleada doméstica, pero que, al mismo, también se siente sola y abandonada cuando es víctima del sacrificio, de los esfuerzos de proteger a los niños de una familia que se descompone, del egoísmo de un novio comprometido políticamente, de la violencia producida por una enorme agitación social, del dolor que le provoca un parto prematuro que me ha humedecido las retinas. Su registro dramático dota de mucha emotividad a Cleo.

Cuarón describe la vida diaria desde la perspectiva de una trabajadora doméstica como pocas veces se ha visto en el cine. Ilustra una observación social sobre una mujer que, a pesar de que se gana la vida con dignidad, muchas veces no puede afrontar las dificultades laminadas en la realidad. Comunica que Cleo, al igual que muchas sirvientas, a veces es invisible para la familia aburguesada para la que trabaja, y sus problemas personales, los traumas de cosas tan graves como una depresión posparto, o el miedo a quedarse desempleada, pasan desapercibidos por su condición socioeconómica y la clase social a la que pertenece. Detrás de la generosidad y de la tranquilidad también se halla un ser de carne y hueso que sufre la pérdida de un ser querido, alguien que con un poco de contacto humano puede aliviar la pena y darle sentido al vacío que siente, tal y como hace Cleo en la playa cuando se rodea de los niños que atiende con devoción como si fueran sus hijos. Cuarón la humaniza con el encuadre.

La película construye un mosaico fidedigno que honra la cotidianidad y un período histórico del México de los años 70, rodado con un precioso blanco y negro (de 65mm) que provoca una sensación de nostalgia ajena, como si las imágenes están siendo recordadas por alguien (la cámara de Cuarón). Con travellings laterales muy recurrentes, paneos, sobreencuadres y planos muy panorámicos, Cuarón nos pasea por los caminos de su infancia y nos presenta las calles de la ciudad atestadas de vendedores ambulantes, los restaurantes de comida criolla, las salas de cine en el que solo pasan películas clásicas, los suburbios aledaños que cercan la zona metropolitana donde vive gente muy pobre, la manifestación de estudiantes que terminó con la Masacre de Corpus Christi (El Halconazo, 1971). Son porciones de las reminiscencias de Cuarón que la protagonista omnisciente (la cámara) los utiliza con los ojos de una mujer para pasearnos por su lugar de crianza que es, a la vez, un espejo de la nuestra. 

Lo que atestiguamos es, entonces, cine de autor regocijante y vitalista a favor de la poesía cotidiana, la epístola formal de Cuarón que dignifica la efigie de la mujer indígena latinoamericana que se superpone a las desgracias y las adversidades. Es la revalorización del pasado identitario de nuestro núcleo familiar y de las vivencias sacadas de allí que se han congelado en el tiempo de la memoria. Es, posiblemente, la película más intimista que ha realizado en toda su trayectoria.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 15 min
País: México
Director: Alfonso Cuarón
Guion: Alfonso Cuarón
Música: 
Fotografía: Alfonso Cuarón, Galo Olivares
Reparto:  Yalitza Aparicio,  Marina de Tavira,  Marco Graf,  Diego Cortina Autrey
Calificación: 8/10







Sinopsis: Cleo (Yalitza Aparicio) es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México en los años 70.
Sinopsis: Chela y Chiquita, son dos mujeres de alta alcurnia de la sociedad paraguaya que heredaron suficiente patrimonio para vivir cómodamente. Pero a sus 60 años, el dinero ya no alcanza y la situación de ambas cambia.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 38 min
País: Paraguay
Director: Marcelo Martinessi
Guion: Marcelo Martinessi
Música: 
Fotografía: Luis Armando Arteaga
Reparto:  Ana Brun, Margarita Irún, Anna Ivanova
Calificación: 7/10
Sinopsis: Marcello, el dueño de una peluquería canina a las afueras de Roma se deja influenciar por un delincuente local hasta que su vida personal se complica y decide tomar las riendas de la situación.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 43 min
País: Italia
Director: Matteo Garrone
Guion: Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso
Música: Michele Braga
Fotografía: Nicolai Brüel
Reparto:  Marcello Fonte, Edoardo Pesce, Nunzia Schiano, Adamo Dionisi
Calificación: 7/10

A principio de los años 70, Orson Welles había comenzado a rodar The Other Side Of The Wind cuando regresaba a los Estados Unidos después de un exilio de varios años por Europa. Welles pensaba que con esta película se ganaría la confianza de los peces gordos de Hollywood que una vez le dieron la espalda para financiar sus películas y volvería a la cima de la popularidad que poseyó con el estreno de la magnífica Citizen Kane. Sin embargo, no todo salió como él esperaba. El rodaje fue caótico. Puso dinero de su propio bolsillo para filmar. La producción entró en un limbo financiero que dificultó el proceso para terminarla, a pesar de que con todas las dificultades pudo completarse en 1976. Los problemas legales y económicos que enfrentó Welles impidieron que ensamblara el montaje en la postproducción. Cuando Welles falleció en 1985, dejó algunas películas que, al igual que esta, quedaron inacabadas. 

A par de años de esas contrariedades y gracias a una labor titánica de Peter Bogdanovich para rescatarla, finalmente en la plataforma de Netflix se ha estrenado esta película que se había quedado encapsulada en el tiempo durante más de 40 años. Y no hay desperdicio alguno. La última película de Welles, rodada con un estilo de falso documental que galantea con el metacine, es un drama experimental que posee un éxtasis contagioso cuando satiriza los artificios del cine de Hollywood y el cine de autor europeo de la contracultura. Aunque no esté a la altura de sus grandes obras, el estilismo visual que tiene es poco convencional, intencionalmente desordenado, de edición muy apresurada, filmado a color y en blanco y negro para contar las vicisitudes de un director de cine que se halla filmando una película experimental que piensa que podría sacarlo del olvido.  

La historia de este director ficticio, J.J. “Jake” Hannaford (un memorable John Huston), es una indirecta autobiografía de Welles, cosa que desmintió en muchas ocasiones. Hannaford es un director del Hollywood clásico, un hombre de figura imponente, altivo, irónico, siempre con el cigarro en mano, que realiza una tumultuosa película tildada como su “regreso”, pero que se ha complicado por la partida del protagonista y por la falta de fondos para continuar rodando. Fuera del plató, celebra una fiesta de cumpleaños en su casa con la intención de que las celebridades que lo visitan se interesen por su filme. En la festividad hay alcohol, mujeres, enanos, maniquíes, toda una catarata de excesos. Allí lo acompañan ciertos invitados, gente cercana a él como su discípulo y joven realizador Brooks Otterlake (Peter Bogdanovich), así como también actores, actrices, directores, periodistas, críticos de cine y una docena de camarógrafos que filman cada rincón de la inmensa mansión con cámaras muy inquietas.

Huston como Hannaford es el típico personaje wellesiano: megalómano, cínico, desafiante, amado por unos y odiado por otros, el genio al que el tiempo le ha pasado por encima y se ha quedado estancado en la desidia. Inspirado en la personalidad de Hemingway y del mismo Welles, representa la efigie del cineasta del viejo Hollywood que ha sido abandonado por una industria que solo se interesa por lo nuevo. Su amistad con Otterlake, quien a su vez simboliza la nueva generación de Hollywood (una clara referencia a la fama que disfrutó Bogdanovich), es el contraste adecuado, porque cree, con una envidia latente, que la película que rueda puede igualar el éxito del que goza su pupilo y demostrar a todos sus admiradores que todavía puede hacer un cine capaz de superar a los nuevos cineastas. Es una relación casi paternofilial, pero es, a la vez, una que se derrumba por el cine, asunto que, en la vida real, también sucedía entre Bogdanovich y Welles, cuando este último le pidió capital para costear la película. 

Como en otras películas de Welles, la vida del protagonista está siendo relatada desde el punto de vista de los admiradores que lo conocieron.  Rodeado de adeptos que lo siguen como ganado por los pasillos, es capturado a través de los objetivos de varias cámaras. Hay cámaras por todas partes. Las salas están atestadas de conversaciones entre actores y directores (personalidades como Dennis Hopper, Claude Chabrol, entre otros), entrevistas a actrices famosas, fotos, micrófonos y grabaciones que describen el pasado de Hannaford y que suplen información sobre su trayectoria; una lectura que robustece la metáfora del poder omnipresente de una imagen cinematográfica que se muta y que, subjetivamente, se halla en todos los rincones de una irrealidad imaginaria con la que se identifica el espectador.  

“El otro lado del viento” es el ojo de la cámara que, como las brisas potentes que nunca se separan de la arena, se mueve con la ligereza de una pluma por todos lados, capturando el tiempo y el espacio y condensándolo en una imagen irreal, en un espejo de la realidad en la que nadie existe fuera de la ilusión. Es más evidente con la película dentro de la película observada por los concurrentes de Hannaford, carente de diálogos, de estética vanguardista (posible sátira al cine de Antonioni) que trata sobre un motociclista (Robert Random) que persigue a una exótica mujer (Oja Kodar) sin lógica aparente. Como si se tratara de algún voyeur omnisciente, hay una subjetividad que se halla presente en casi todas las escenas de la película.

La película no puede ser más cercana a las experiencias que tuvo Welles cuando la filmaba, tal y como se muestra en They’ll Love Me When I’m Dead, el espléndido documental de Morgan Neville sobre la accidentada filmación. Supone un autorretrato ficticio de Welles en la etapa conclusiva de su carrera cuando fue traicionado por la industria de Hollywood y por colegas que se negaron a apoyarlo, como si estuviera condenado a repetir los hechos reales en la problemática película que rodaba. La mirada formal que ofrece es íntima, radical, alocada. Su crítica ácida del sistema hollywoodense de ese período se contrapone con un tratamiento estilístico que resulta innovador para la época en que fue filmada. Posiblemente, nunca sepamos cómo hubiese sido la película si Welles la completara cuando estaba vivo, pero, por lo menos, tenemos una idea cercana a la visión que tenía en mente. Es el testamento final de un iconoclasta del cine. 

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 02 min
País: Estados Unidos
Director: Orson Welles 
Música: Michel Legrand
Fotografía: Gary Graver
Reparto:  John Huston, Peter Bogdanovich, Oja Kodar, Robert Random
Calificación: 7/10

 


Sinopsis: La historia de un legendario director llamado J.J. "Jake" Hannaford, que regresa a Hollywood desde los años de semi-exilio en Europa, con planes para completar el trabajo en su propia película, también titulada "Al otro lado del viento" y volver al estrellato...
Sinopsis: Durante un viaje de negocios al Festival de Cannes la joven Manhee (Kim Min-hee), asistente de ventas de una distribuidora, es despedida por su jefa acusada de ser deshonesta, pero en el fondo por una cuestión de celos. Por suerte, conocerá allí a una profesora llamada Claire (Isabelle Huppert), que hace fotos con su cámara Polaroid. Cada una de ellas tiene una peculiar visión de la vida, y juntas lograrán entender sus mundos.

Ficha técnica
Título original: La caméra de Claire
Año: 2017
Duración: 1 hr 09 min
País: Corea del Sur/ Francia
Director: Hong Sang-soo
Guion: Hong Sang-soo
Música: Dalpalan
Fotografía:  Lee Jin-keun
Reparto:  Kim Min-hee, Isabelle Huppert
Calificación: 7/10