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Sinopsis:  Mike Hagen es un periodista deportivo y Marilla Brown Hagen, una diseñadora de moda de éxito. A pesar de que pertenecen a mundos muy distintos, tras una breve y apasionada relación se casan. Poco después de la boda, la convivencia provocará conflictos que ponen de manifiesto las enormes diferencias que existen entre ellos.

Ficha técnica
Título original: Designing Woman
Año: 1978
Duración: 2 hr 07 min
País:  Estados Unidos
Director: Vincente Minnelli
Guion: George Wells
Música: Andre Previn
Fotografía: John Alton
Reparto: Gregory Peck,  Lauren Bacall,  Dolores Gray,  Tom Helmore
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Esta comedia romántica de Minnelli me resulta muy placentera cuando trata a fondo la crisis conyugal entre un periodista deportivo y una diseñadora de moda. La protagoniza Gregory Peck y Lauren Bacall, y ambos están maravillosos cuando los personajes que interpretan se ven implicados en unos conflictos maritales bien gordos que los ponen a divagar entre las mentiras piadosas, los celos más impertinentes y las enormes diferencias que ponen al matrimonio en jaque. En la cotidianidad de ellos se pone de manifiesto un melodrama muy apacible que disfruto enormemente con el estilo visual de Minnelli, en unas escenas rodadas casi en su totalidad en planos generales, de las que se extraen momentos antológicos, como la pelea de boxeo que molesta a la esposa, el desfile de moda atestado de un hedonismo que incomoda al marido, la fiesta del miércoles por la noche donde colisionan dos mundos incompatibles de la estratósfera social, los instantes de recelo en los restaurantes con mesa para cuatro donde se sospecha de un triángulo amoroso, los atrevidos números musicales que hacen alusión al cine del director, sobre todo durante la secuencia de la riña final en el callejón en la que se resuelve el problema con los puños y la danza (los bailes de Jack Cole son estupendos). Para contarlo se recurre a un sutil racconto que se narra desde la perspectiva de cuatros personajes que relatan todo con la voz en off, a lo largo de un metraje de dos horas que en pocas ocasiones pierde el ritmo. Se destaca también el ampuloso diseño de producción, el elegante vestuario, los colores que tiñen de viveza la puesta en escena. Es una película desopilante, estilosa y muy entretenida.
Sinopsis: Actores aficionados ensayan "Imágenes de la vida de los insectos", adaptación de la novela de Karel Capek. Los actores se encuentran viviendo los roles de sus personajes y los insectos alucinantes. "Insectos", se intercalan con el proceso creativo de la película y entrevistas con los actores sobre sus sueños.

Ficha técnica
Título original: Hmyz
Año: 2018
Duración: 1 hr 38 min
País: República Checa
Director: Jan Svankmajer
Guion: Jan Svankmajer
Música: James Newton Howard
Fotografía: Adam Olha, Jan Ruzicka
Reparto: Jirí Lábus,  Jan Budar,  Jaromír Dulava,  Norbert Lichý,  Kamila Magálová, Ivana Uhlírová
Calificación: 7/10


Crítica breve de la película

Esta comedia de Svankmajer, que supone la última película que dirige como director, me resulta ingeniosa debajo de su aparente capa de simplicidad, sobre todo porque elabora un estudio de metacine muy bien escalonado sobre la delgada línea que separa la realidad y la ficción, la barrera entre lo afílmico y lo diegético, simbolizado con unos actores que, como si se tratara de una alegoría kafkiana, escapan de sus roles humanos y alucinan ser insectos. Su estética retiene las situaciones absurdas, oníricas, surrealistas, que casi siempre habitan el cine de ese genio de la animación en volumen, usualmente con escenas cortas, planos estáticos, elipsis, raccords inteligentes, que están muy conscientes de una superficialidad que propone que la vida es un teatro del absurdo, en el que las personas funcionan como marionetas al servicio de una sociedad mecanizada que manipula su condición humana. Esa idea se equilibra con el empleo del montaje paralelo y de tiempos alternativos para resaltar los dos mundos que convergen entre sí. Allí participa todo el equipo de rodaje para filmar una adaptación de la obra homónima de Karel y Josef Čapek titulada "La vida de los insectos". Y lo que veo en la puesta en escena me parece tan hilarante como provocativo, cercano al falso documental, avanzando a ritmo sosegado, cuando los intérpretes realizan los ensayos de la obra paralelamente dentro de la misma película que se está filmando y dejan sus anécdotas de los sueños durante el receso, sin jamás renunciar a las secuencias animadas que llevan el sello estilístico del director. La visión de su película es fantástica, imaginativa y muy cautivadora. Es una despedida satisfactoria.
Sinopsis: El profesor universitario Peter Morgan (James Stewart) se encuentra a su primo Keith (James Ellison) totalmente ebrio en un night club, por lo que tiene que avisar a su madre. Durante la espera, Peter ve cantar a Francey (Ginger Rogers) y, automáticamente, se queda prendado de ella. De forma impulsiva Peter y Francey se casan y cogen un tren para ir a ver al padre de él. Pero Peter teme la reacción de su conservadora familia y convencerá a su primo para que se haga pasar por la pareja de Francey.

Ficha técnica
Título original: Vivacious Lady 
Año: 1938
Duración: 1 hr 30 min
País: Estados Unidos
Director: George Stevens
Guion: P.J. Wolfson, Ernest Pagano
Música: Roy Webb
Fotografía: Robert De Grasse
Reparto: Ginger Rogers, James Stewart, James Ellison, Beulah Bondi, Charles Coburn
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Se me hace irresistible esta comedia romántica de George Stevens. Cuando presencio la química estupenda que hay entre James Stewart y la hermosa Ginger Rogers (ese tiempo tenían una relación detrás de cámaras) no tengo tiempo para otra cosa que no sea la historia de los protagonistas. O sea, que me engancha y me conmueve. El argumento presenta a un tímido profesor procedente de una familia muy conservadora que se enamora de una hermosa corista, en una época en la que ciertos sectores de las clases sociales más aburguesadas no toleraban semejante idilio. En los mejores momentos, me río con las ocurrencias de ellos y también me siento tocado cuando surgen los problemas desatados por su repentino romance. Hay buenos diálogos, escenas muy agradables (como la del primer beso, la de la pelea durante el baile, la de la escuela), un uso intimista del primer plano, una música muy acertada de Roy Webb, pícaras actuaciones secundarias de Charles Coburn y Beulah Bondi, y hasta una breve participación de Hattie McDaniel. Me percato de que pierde algo de ritmo cerca de la conclusión. Pero no importa. Es una película agradable sobre los prejuicios sociales y las vicisitudes del matrimonio.
Sinopsis: Leopold Dilg huye de la cárcel donde cumplía condena por incendio, y se esconde en casa de Nora, una amiga de la infancia. Pero resulta que ésta ha alquilado la casa durante el verano a Michael Lightcap, candidato al Tribunal Supremo. Dilg, que se hace pasar por el jardinero, y Nora logran convencer al magistrado de que Dilg es inocente. Entonces los tres intentan atrapar a los verdaderos delincuentes; pero, al mismo tiempo, los dos descubren que se han enamorado de Nora.

Ficha técnica
Título original: The Talk of the Town
Año: 1942
Duración: 1 hr 53 min
País: Estados Unidos
Director: George Stevens
Guion: Irwin Shaw, Sidney Buchman, Dale Van Every
Música: Frederick Hollander
Fotografía: Ted Tetzlaff
Reparto: Cary Grant, Ronald Colman, Jean Arthur
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Esta película de Stevens me produce cierto regocijo con la historia del trabajador injustamente encarcelado [por enfrentarse a la corrupción] que luego de escapar de la cárcel se esconde en la casa de una amiga que, para colmo, se la alquila a un profesor de leyes. El ritmo es irregular, pero se equilibra muy bien el drama y la comedia. En la trama hay humor, sorpresas, personajes muy agradables y un delicado triángulo amoroso que funciona adecuadamente en los momentos de mayor intensidad. En una historia así, es lo único que necesito para quedar enganchado. Se me hace irresistible la presencia del trío conformado por Cary Grant, Jean Arthur y Ronald Colman. Cuando los veo juntos, y hasta separados, disfruto de los coloquios, de las miradas que confiesan sentimientos puros, de las acciones que los llevan a evitar el peso de la ley, del riesgo que supone que los policías estén merodeando la casa. Allí, en esos instantes, me pongo a pensar en la seriedad del asunto cuando sale a la luz el discurso soterrado sobre la moralidad cívica, el poder mediático, la condición social de la clase obrera y las debilidades de esa cosa que llaman justicia. Es una película muy buena.
Sinopsis: Una escritora llamada Rachel y su marido Richard buscan tener un hijo, pero pasados ella ha superado los 40 y las probabilidades se reducen. La desesperación llega a sus vidas y hace peligrar su matrimonio cuando la doctora, tras diversos métodos de fertilidad fallidos, les recomienda como única salida la ayuda de otra mujer para tener un hijo con el esperma de Richard.

Ficha técnica
Título original: Private Life
Año: 2018
Duración: 2 hr 00 min
País: Estados Unidos
Director: Tamara Jenkins
Guion: Tamara Jenkins
Música: 
Fotografía: Christos Voudouris
Reparto: Paul Giamatti, Kathryn Hahn
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Quedo conmovido al instante con esta comedia dramática de la directora Tamara Jenkins. En su tercer largometraje, Jenkins elabora una historia henchida de drama y de un humor cálido, presentando con sutileza la historia de la pareja de escritores de mediana edad que hacen lo que pueden para concebir un hijo, a pesar de que la vida se la pone difícil. Los problemas forrados en la cotidianidad de los protagonistas me interesan, tienen los pies en la tierra, son seres de carne y hueso. Y me siento tan impotente como ellos. Están interpretados con mucha química. El registro dramático del siempre tremendo Paul Giamatti y de Kathryn Hahn lleva el sello de la naturalidad en cualquier escena en la que se expresan. El ritmo se mantiene, los diálogos poseen claridad y la música empática es adecuada en las escenas más intimistas. Lo más interesante, no obstante, es la manera tan escueta en que Jenkins aligera los temas complicados de la película para resarcir un estudio sobre los sacrificios del matrimonio y los vínculos familiares. Allí soy partícipe de las risas, del dolor, de la impotencia, pero también de la frustración y de los momentos más agridulces que puede traer la existencia. Es una película emotiva que proyecta simpleza en las cosas más humanas.
Sinopsis: Un estudiante universitario despierta amor y odio cuando su interés en las batallas de rap como tema para una tesis se convierte en una obsesión por competir.

Ficha técnica
Año: 2017
Duración: 2 hr 00 min
País: Estados Unidos
Director: Joseph Khan
Guion: Joseph Khan, Alex Larsen
Música: Brain Mantia, Melissa Reese
Fotografía: Matt Wise
Reparto: Calum Worthy, Jackie Long, Dumbfoundead, Rory Uphold
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película

Esta comedia negra musical, dirigida por Joseph Khan y producida por Eminem, me recuerda los viejos tiempos en los que mi amor incondicional hacia la cultura hip-hop me ponían como un aficionado a intentar improvisar como si fuera rapero (uno muy malo). Es tan intensa y emocionante que hace que mi boca dibuje un "oh" gigantesco cuando los protagonistas se matan a versos limpios en las batallas de rap. Y los MC lo ejecutan a capela pura, imprimiendo una autenticidad cercana al falso documental en las secuencias de improvisación. Los diálogos de las batallas de rap están cargados de un humor negro muy ingenioso. Me vuelve loco la banda sonora que cuenta con clásicos como "Ante Up", "U Don't Know Me" y "My Name Is". Observo simplicidad en la narrativa, pero su coherencia temática me ayuda a olvidarlo. La película utiliza el rap para expresar metáforas sobre las tensiones raciales, los prejuicios y la democratización de los estereotipos étnicos y culturales existentes en una sociedad norteamericana empañada de corrección política. El resultado me atrapa, es un film muy entretenido.
Sinopsis: Tras el fracaso de una audición en un cabaret, Victoria Grant (Julie Andrews) camina hambrienta y desolada por las calles de la ciudad. Acuciada por el hambre, decide utilizar una estratagema para disfrutar de una suculenta comida sin tener que pagar. En el restaurante, conoce a Toddy (Robert Preston), un homosexual que no sólo le ofrece hospitalidad, sino que tiene la brillante idea de convertirla en Víctor, un travesti cuyo éxito será inmediato y espectacular. Pero la situación de Victoria se complica cuando King Marchan (James Garner), el dueño de una cadena de cabarets de Chicago, se siente irresistiblemente atraído por Víctor.

Ficha técnica
Año: 1982
Duración: 2 hr 14 min
País: Estados Unidos, Reino Unido
Director: Blake Edwards
Guion: Blake Edwards
Música: Henry Mancini
Fotografía: Dick Bush
Reparto: Julie Andrews, Robert Preston, James Garner, Lesley Ann Warren
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Siempre me parece irresistible ver cantando y bailando a la inmensa Julie Andrews. Cuando la veo tan bella y alegre me enamoro al instante de su elegante presencia. Pocas actrices han sabido combinar ambas cosas como lo hace ella. En esta película de Edwards, que es un remake del film alemán de Reinhold Schünzel (a su vez llevado al cine en varias ocasiones), me cautiva Andrews como Victoria Grant, la soprano fracasada que, para escapar de la miseria y ser exitosa, se hace pasar por un hombre que pretende ser una mujer en los cabarés parisinos de los años 30, junto a su amigo gay Toddy, interpretado maravillosamente por Robert Preston. El ambiente art déco me seduce con los números musicales y una puesta en escena que desprende encanto con su elaborada autenticidad. Hay humor, romance, una trama inteligible y una delicada metáfora sobre los estereotipos de género. Distingo asimismo una química estupenda de los intérpretes, sobre todo entre Andrews y James Garner. Es una película muy entretenida que me ha hecho pasar un buen rato.


Vice es una película biográfica que pone en el tapete un tema que nunca pasa de moda: el poder, esa sustancia adictiva que corrompe la moralidad del ser humano y que lo destruye cuando se deja invadir por una cosa tan irremediable como la ambición. Apartada de los convencionalismos del género, narra la trayectoria de Dick Cheney, personaje siniestro de la política contemporánea estadounidense que durante los dos gobiernos de George W. Bush utilizaba todo su poderío para tomar decisiones (incluso por encima del presidente) que afectarían al mundo entero. Y el retrato es interesante. A través de la figura de Cheney, catalogado como el vicepresidente más poderoso de la historia de los Estados Unidos, se muestra a puertas cerradas la vida de un burócrata discreto que, desprovisto de todo escrúpulo moral, se burla de la democracia para conseguir intereses personales.

La película, dirigida por Adam Mckay (director de la parodia financiera The Big Short), adquiere un ritmo vigoroso al cristalizar la historia del vicepresidente maligno, repartiendo los mejores momentos entre el drama biográfico, la comedia negra y la crítica sociopolítica más explícita. Hay cinismo, hipocresía, amoralidad y falacias en la crónica, adornada, casi siempre, como una afilada sátira sobre los vicios del poder y la manipulación burocrática que se pasea por los pasillos de las altas esferas políticas. Siempre conserva su naturaleza bufonesca y metaficcional, principalmente cuando los personajes rompen la cuartad pared para hablarle a la cámara. Su trabajo de maquillaje es riguroso, y el montaje logra conferir un estilo de falso documental (cercano al cine de Stone) que salta en el tiempo contando varias facetas de la carrera política de Cheney, interpretado magníficamente por un Christian Bale que está irreconocible.

Para dar a conocer a Cheney, la película recurre a Kurt (Jesse Plemons), un narrador intruso que ha sido testigo ocular y víctima de las resoluciones del funcionario por haber participado en la guerra contra Irak. Este narrador, como si fuera una especie de biógrafo no autorizado, nos cuenta los orígenes de Cheney desde que, en los años sesenta, es un donnadie a favor del alcohol que abandonó sus estudios en la universidad de Yale y un trabajador que cuelga cables para ganarse la vida en Wyoming, hasta los días en que es un vicepresidente que ejecuta órdenes drásticas en la Casa Blanca durante los atentados terroristas del 11 de septiembre; y, asimismo, de cómo la esposa de Cheney, Lynne Cheney (Amy Adams) lo influencia para que cambie su modus vivendi metiéndose a la política, comenzando a trabajar como republicano en el gobierno de Nixon y fijando su interés en el cargo diminuto que ostenta su jefe Donald Rumsfeld (Steve Carrell), dignatario carismático que Cheney idolatra y que, por cosas del destino, termina trabajando para él en el gobierno de George W. Bush (Sam Rockwell).

El argumento de la película, no obstante, representa a Cheney con la imagen de un déspota que se ha embriagado de poder para tomar ventajas políticas diseminadas en las estrategias polémicas a medida que asciende en el escalafón de los gobiernos republicanos de Gerald Ford, George H. W. Bush y George W. Bush (Sam Rockwell), en los que ostenta cargos tan prestigiosos como jefe de Gabinete de la Casa Blanca, o al servicio de la hostilidad como Secretario de Defensa durante la guerra del Golfo, o como el vicepresidente que juega a las marionetas con un futuro presidente que es algo ingenuo e inepto, aprovechando la oportunidad, casi siempre, para construir sus planes maquiavélicos detrás de la sombra de los que anhelan una nueva guerra subsidiaria, usualmente bajo el pretexto de combatir el terrorismo. Para Cheney, cuando la preponderancia crece, la ética decrece. A pesar de todo, es un padre de familia que ama a los suyos y que, cuando se halla fuera del gobierno, también disfruta con ellos, pero con un final feliz a mitad de créditos que simboliza una felicidad falsificada, pues en ese momento es el CEO de una corporación petrolera embarrada de negocios oscuros; la dicotomía ideal que comunica que tanto en la vida pública como en la privada tiene un control incalculable.

La chispa de la película radica en las actuaciones de Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell y Sam Rockwell cuando crean personajes que energizan una puesta en escena trepidante. Bale, nuevamente alterando su físico para enriquecer la descripción del rol, logra una interpretación muy metódica como Cheney, robándose los gestos, la forma de hablar y hasta el lenguaje corporal del burócrata cuando habla moviendo la boca y la cabeza de un lado para otro, como si fuera una copia recién sacada de la máquina del original. Adams está muy bien interpretando a Lynne Cheney como una mujer reservada y muy inteligente, que funciona como el catalizador para algunas de las pericias más importantes del político, la esposa que está siempre al lado de su marido, pero que también es independiente. Carell y Rockwell son eficaces, pero solo son secundarios que aportan cierto grado de comicidad que se yuxtapone a la hermética personalidad del protagonista.

Con esta película, McKay no pretende santificar ni crucificar la silueta de Cheney, sino más bien, criticar la manera tan nefasta en que se maneja el poder tras las cortinas negras que imposibilita que la gente sepa la verdad. Y lo hace con un lúdico sentido del humor que apacigua la gravedad del asunto, recurriendo a metáforas (como la secuencia del pez mordiendo el anzuelo) y a planos de insertos que le otorgan a la narración una esencia de documental sobre los hechos históricos de trascendencia, con componentes subtextuales que aducen moralmente, tanto lo que hace el protagonista (con el monólogo de Bale rompiendo la cuarta pared para justificar las acciones de Cheney) como la sustancia ideológica de la cinta, la cual a modo de metaficción y con un tono muy cínico, termina en una autoparodia al final de los créditos con la discusión sostenida entre un conservador vestido de rojo y un liberal vestido de azul, revelando la ceguera de la sociedad estadounidense ante los esquemas políticos más relevantes. Su película es cautivadora y muy entretenida mostrando la caricatura de un gobernante maquiavélico.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 12 min
País: Estados Unidos
Director: Adam McKay
Guion: Adam McKay
Música: Nicholas Britell
Fotografía: Greig Fraser
Reparto: Christian Bale,  Amy Adams,  Steve Carell,  Sam Rockwell,  Jesse Plemons,
Calificación: 7/10





Sinopsis: Explora la historia real sobre cómo Dick Cheney (Christian Bale), un callado burócrata de Washington, acabó convirtiéndose en el hombre más poderoso del mundo como vicepresidente de los Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell), con consecuencias en su país y el resto del mundo que aún se dejan sentir hoy en día.
Sinopsis: América española, siglo XVIII. A una pequeña ciudad llega una compañía italiana de teatro. Camilla, la estrella del espectáculo, debe elegir entre tres hombres: el Virrey, un joven oficial y un torero.

Ficha técnica
Título original: The Golden Coach (Le carrosse d'or)
Año: 1952
Duración: 1 hr 43 min
País: Francia
Director: Jean Renoir
Guion: Jean Renoir, Jack Kirkland, Renzo Avanzo, Giulio Macchi
Música: Antonio Vivaldi
Fotografía: Claude Renoir
Reparto: Anna Magnani,  Odoardo Spadaro,  Nada Fiorelli,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

Me engalana la puesta en escena de esta película de Renoir que, recurriendo a la clásica historia del triángulo amoroso y un riguroso uso compositivo del sobreencuadre, honra las artes escénicas con un ingenioso discurso sobre el metateatro: la actuación es el puente entre la obra y la realidad. Su comedia no me produce gracia, pero percibo cierta pasión, celos y melodrama en las acciones de los personajes. Es vigorosa la presencia de la eterna Anna Magnani como Camilla, la música de Vivaldi enamora mis oídos, el technicolor es bellísimo y fabulesco. A pesar de la aparente simplicidad, no deja de ser una película agradable.
Sinopsis: Toby, un ejecutivo de publicidad desilusionado, se ve arrastrado a la fantasía del mundo del tiempo cuando un zapatero español cree que es Sancho Panza. Poco a poco se vuelve incapaz de distinguir los sueños de la realidad.

Ficha técnica
Título original: The Man Who Killed Don Quixote
Año: 2018
Duración: 2 hr 12 min
País: Reino Unido
Director: Terry Gilliam
Guion: Terry Gilliam, Tony Grisoni
Música: Roque Baños
Fotografía: Nicola Pecorini
Reparto: Jonathan Pryce,  Adam Driver,  Olga Kurylenko,  Stellan Skarsgard,  Joana Ribeiro,
Calificación: 7/10

Crítica breve de la película 

El proyecto personal de Gilliam, que se había quedado estancado durante años, recurre a la historia del director de cine atrapado en sus quimeras sobre el clásico de Cervantes (alegoría de los problemas de Gilliam para filmarla) para satirizar los procesos de filmación y los componentes metaficcionales del cine: la catarsis, la ilusión, la irrealidad que manipula el tiempo y el espacio, el lugar donde puedes ser quien nunca serás, tal y como le pasa al Quijote simbólico de un gran Jonathan Pryce. El cine es el sueño y el sueño es el cine. Visualmente conserva la estética del director. Y lo que veo me cautiva. En su aventura encuentro absurdismo y algo de diversión.

A principios de los años sesenta, la lucha por los derechos civiles en la sociedad estadounidense estaba llegando a un punto culminante contra la segregación racial, etapa en la que la intolerancia, la discriminación y el racismo afectaban la vida cotidiana de distintos grupos étnicos, en su mayoría afroamericanos. Una persona de color no tenía permitido ir a lugares frecuentados por personas de tez blanca; no podían acudir a cenar a los restaurantes, no podían ver películas en el cine, no podían orinar en los baños, no podían ser tratados en los hospitales si caían enfermos, los jóvenes no podían estudiar en las escuelas. Lugares como estos estaban segmentados solo para gente de su propia etnia y nadie podría cruzar la barrera. Y el que la cruzaba sabía lo que le esperaba. Era un momento difícil, de mucha tensión social y política, en el que el racismo trazaba una delgada línea que dividía el país. Esta separación, no obstante, toleraba la cercanía en circunstancias de subordinación, con el fin de que una persona de una raza determinada pueda trabajar como lacayo para una de otra raza.

Estos temas, que todavía hoy en día son de gran relevancia, se conjuntan de forma elegante en Green Book, una película inspirada en hechos reales que edifica un estudio de personajes muy acogedor con la crónica del chófer italoamericano que, irónicamente, trabaja para un pianista afroamericano, quienes, a la vez, funcionan como una parábola soterrada de la tolerancia y de la equidad racial en una sociedad segregada por unos prejuicios raciales que, mayormente, se hallan fuera de campo. La dirige Peter Farrelly, director de comedias que ahora se inclina por el drama más serio, aunque nunca abandona la ligereza cómica. Y me agrada lo que concibe. La recreación del período, el sentido del humor, la buena música, el ritmo que nunca decrece y, sobre todo, las magníficas actuaciones de Mahershala Ali y Viggo Mortensen, añaden algo de sustancia a una narración tan simple. Es una película de carretera en la que el relato de los protagonistas, Frank "Tony Lip" Vallelonga y "Doc" Don Shirley, va cobrando fuerza con cada kilómetro que recorren por el sur profundo de los Estados Unidos, donde nos pasean por los caminos de la infamia y el racismo.

La historia comienza en los años sesenta cuando Frank Vallelonga (Viggo Mortensen), apodado Tony Lip por sus colegas italoamericanos, es despedido del club Copacabana luego de un intercambio de trompadas con un cliente. Tony es un tipo fuerte, de temperamento violento y de una capacidad inimaginable para convencer a los otros con los cuentos y las mentiras. Como padre de familia, Tony hace lo que puede para mantener a su familia, pero la situación socioeconómica empeora. Sin embargo, su suerte cambia cuando es contratado como chófer por el virtuoso pianista negro Don Shirley (Mahershala Ali) para que lo acompañe y lo proteja durante una gira de conciertos por el sur.

Tony y Doc son una metáfora preciosa sobre una igualdad utópica entre los individuos de una misma raza. Y no tienen nada en común. Uno es un italoamericano que lleva en las venas un racismo latente hacia los afroamericanos, pero que respeta sus costumbres y su cultura; el otro, es un afroamericano refinado que, por haber tenido una educación de personas blancas pertenecientes a la burguesía, ha olvidado sus raíces identitarias. Son el negro y el blanco, literalmente. Sus personalidades son muy opuestas, pero, precisamente, sirven para reforzar una amistad que rompe la barrera segregadora en la época en la que viven cuando, confiando en el “Libro Verde”, una guía de los establecimientos para el hospedaje de afroamericanos, se dan cuenta (Tony, principalmente) de cómo el racismo y los prejuicios que rodean las zonas sureñas degradan la condición humana. En su viaje hay inconvenientes raciales, momentos de hilaridad, escenas sentimentales que terminan en una especie de catarsis redentora para ambos, una lección moral que reforma lo que piensan de los estereotipos que habitan su país.

Es en las interpretaciones de Viggo Mortensen y de Mahershala Ali donde reside la magia de la película, el trabajo actoral que elaboran es magistral, con unos diálogos placenteros y cargados de ironía que suscitan una reflexión profunda. Mortensen crea uno de los personajes más entretenidos de su carrera, interpretando, con una gran facilidad para el acento y los gestos, al estereotipo de un italoamericano que parece haber sido sacado de las películas clásicas de mafiosos, el hombre rudo que no se tuerce por nada pero que se mantiene firme en unas acciones que son serias, divertidas y muy sinceras. Ali, consigue una actuación muy orgánica como el artista afroamericano que trabaja al servicio de la hipocresía para desnudar las arbitrariedades raciales en tiempos de segregación, un personaje muy natural que utiliza la música como sinónimo de protesta y sacrifica su identidad para que veamos la verdad universal del racismo institucional y hasta de la homofobia. La química de ambos engalana y dosifica muy bien la empatía, la comicidad y el halo dramático de los personajes.

El director Farrelly, en su primera película en solitario, opta por una película que resulta encantadora con la pareja de protagonistas y con la distribución de géneros que termina nivelando el drama biográfico y la comedia con un ritmo muy acertado. Expone las vicisitudes del racismo, la estereotipificación de los inmigrantes, fortalece el interculturalismo con grandiosas actuaciones de Mahershala Ali y de Viggo Mortensen y, aunque la simplicidad del argumento puede caer en algunos instantes convencionales, nunca descuida la honestidad con la que es contada. Es como si fuera una versión retorcida de Driving Miss Daisy, pero una agradable y muy entretenida.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 10 min
País: Estados Unidos
Director: Peter Farrelly
Guion: Brian Hayes Currie, Peter Farrelly, Nick Vallelonga
Música: Kris Bowers
Fotografía: Sean Porter
Reparto: Viggo Mortensen,  Mahershala Ali,  Iqbal Theba,  Linda Cardellini,  Ricky Muse,
Calificación: 7/10






Sinopsis: Un gorila italiano-americano de clase trabajadora se convierte en el conductor de un pianista clásico afroamericano en una gira de lugares por el sur estadounidense de los años sesenta.






Sinopsis: Un vagabundo, Boudu, se tira al Sena desesperado por la desaparición de su perro, pero un librero le salva de morir ahogado y le acoge en su casa.

Ficha técnica
Título original: Boudu sauvé des eaux
Año: 1932
Duración: 1 hr 25 min
País: Francia
Director: Jean Renoir
Guion: Jean Renoir, Albert Valentin
Música: Jean Boulze, Edouard Dumoulin
Fotografía: Marcel Lucien, George Asselin
Reparto: Michel Simon,  Charles Granval,  Marcelle Hainia
Calificación: 7/10
Sinopsis: Stevie, un chico de 13 años que vive en el Los Ángeles de los años 90, pasa el verano lidiando con los problemas de su vida doméstica y divirtiéndose con su nuevo grupo de amigos, que ha conocido en una tienda de skate.

Ficha técnica
Título original: Mid90s
Año: 2018
Duración: 1 hr 25 min
País: Estados Unidos
Director: Jonah Hill
Guion: Jonah Hill
Música: Trent Reznor, Atticus Ross
Fotografía: Christopher Blauvelt
Reparto: Sunny Suljic,  Katherine Waterston,  Lucas Hedges,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Setsuko Kawashima (Terajima), es una mujer solitaria, fumadora, que trabaja en una oficina en Tokyo y que no está en su mejor momento. Tras apuntarse a clases de inglés, descubre una nueva identidad en su alter ego americano, 'Lucy', y se enamora de su profesor John (Hartnett). Cuando John desaparece repentinamente, Setsuko decide buscarlo, una aventura que la llevará hasta el sur de California.

Ficha técnica
Título original: Oh Lucy! 
Año: 2017
Duración: 1 hr 35 min
País: Japón
Director: Atsuko Hirayanagi
Guion: Atsuko Hirayanagi, Boris Frumin
Música: Giovanni Fusco
Fotografía: Paula Huidobro
Reparto:  Shinobu Terajima,  Josh Hartnett,  Kaho Minami,  Kôji Yakusho
Calificación: 7/10
Sinopsis: Un padre y una hija forman un dúo musical el verano antes de que ella se marche a la universidad.

Ficha técnica
Título original: Hearts Beat Loud
Año: 2018
Duración: 1 hr 37 min
País: Estados Unidos
Director: Brett Haley
Guion: Brett Haley, Marc Basch
Música: Keegan DeWitt
Fotografía:  Eric Lin
Reparto:  Nick Offerman, Kiersey Clemons, Ted Danson, Sasha Lane
Calificación: 7/10
Sinopsis: Ambientado en los albores de la época, cuando las criaturas prehistóricas y los mamuts lanudos vagaban por la tierra, el Hombre primitivo cuenta la historia de Dug, junto con el compañero Hognob mientras unen a su tribu contra un enemigo poderoso Lord Nooth y su Ciudad de la Edad de Bronce para salvar su hogar.

Ficha técnica
Título original: Early Man
Año: 2018
Duración: 1 hr 29 min
País: Estados Unidos
Director: Nick Park
Guion: Mark Burton, James Higginson, John O'Farrell
Música: Harry Gregson-Williams, Tom Howe
Fotografía: Charles Copping, Dave Alex Riddett, Paul Smith, Peter Sorg
Reparto (voces):  Eddie Redmayne, Tom Hiddleston, Maisie Williams, Timothy Spall
Calificación: 7/10

En la escena de apertura de BlacKkKlansman, la nueva película del señor Spike Lee, hay un detalle muy interesante. Comienza, luego de una trágica escena de Gone With The Wind (1939), con el discurso minado de racismo de un tal Kennebrew Beauregard (Alec Baldwin), en el que afirma su oposición a la integración racial que trajo consigo el Caso Brown y la crisis de Little Rock en 1957; diciendo, en pocas palabras que no tolera que pueda haber una convivencia entre blancos y negros. Está filmado en blanco y negro, con las imágenes históricas del evento superpuestas en su rostro. Pero en el segundo discurso habla de “las cosas buenas” de su país e, irónicamente, el plano adquiere color, y lo único en blanco y negro son las escenas superpuestas en su rostro de The Birth of Nation (1915), la película de Griffith, de gran valor cinematográfico que, resulta controversial por su propaganda racista. Este paralelismo es esencial para el desarrollo de esta película, que representa una de las mejores de la filmografía de Lee desde Malcolm X (1992).

Esta película, galardonada con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, es una cosa cautivadora, provocativa, divertidísima, de estética refinada, con una trama policial que ilustra, a modo de sátira, parábolas sociopolíticas sobre las injusticias raciales que, como la historia misma, todavía parece repetirse en el presente. La ambientación es fidedigna, el estilo visual captura la esencia de los 70, los protagonistas están interpretados con gracia, equilibra sabiamente los géneros de la comedia negra y el cine policíaco, no le sobra metraje para nada, el ritmo es adecuado y preciso. Y lo más insólito es que está basada en la historia verídica de Ron Stallworth, policía afroamericano que se logró “infiltrar” en el Ku Klux Klan de la forma menos esperada.

La historia de Ron Stallworth (John David Washington, el hijo de Denzel Washington) empieza a principios de los años setenta en la localidad de Colorado Springs, cuando se convierte en el primer policía afroamericano, en una época de marcadas luchas por los derechos civiles y el activismo político. Allí se le asignan varias tareas como agente encubierto, pero la más importante llega un día cuando, leyendo el periódico, Stallworth ve un anuncio de reclutamiento del Ku Klux Klan, pero sabiendo que, obviamente no puede ingresar, se le ocurre la idea, utilizando su voz, de hacerse pasar por un hombre blanco y llamar por teléfono para solicitar la membresía. Para conseguirlo, Stallworth pide a su colega Flip Zimmerman (Adam Driver), de ascendencia judía, que se haga pasar por él para presentarse ante el líder local, logrando así una doble infiltración en esa célula de la organización.

El tono de la película aparenta ser liviano en la superficie por la dirección que toma la trama cuando revela algunas circunstancias, pero eso es solo un atavío para el comentario político representado por los personajes. Ron, muy bien interpretado por Washington, es el afroamericano que debe lidiar con los prejuicios en las calles, pero tampoco es el policía que termina siendo un héroe, es más bien un intermediario que, al igual que Flip (una estupenda actuación de Driver) simboliza la igualdad entre grupos étnicos y la desgracia producida por las ideas de movimientos políticos de extrema derecha que solo buscan segregarlos, transitando entre el racismo y el odio, entre la justicia y la arbitrariedad. Esta balanza moral que atraviesa Ron cobra mayor sentido cuando se enamora de Patrice Dumas (Laura Harrier), la muchacha que encarna el rol de la mujer políticamente activa que exige sus derechos, y, también, al momento de desenmascarar al líder del KKK, David Duke (Topher Grace), el supremacista que oculta el odio con fanáticas diatribas e hipocresía. Estos personajes, excluyendo a Duke y su grupo de inútiles, son piezas de una minoría que lucha contra la intransigencia de un sector extremista de la sociedad.

Lee condena la discriminación y la intolerancia en la sociedad norteamericana con un símil entre la historia y el cine. Lo consigue con un uso magistral del montaje paralelo, en una secuencia en la que, primero, Harry Belafonte cuenta las atrocidades raciales que condujeron al inhumano linchamiento de Jesse Washington en 1916, y, segundo, con las acciones del Ku Klux Klan, quienes miran The Birth of the Nation y la utilizan como parte del ritual para fortalecer a los iniciados. “El nacimiento de la nación”, de Griffith, tuvo su estreno en el 1915 y, a pesar de contar con innovadoras técnicas cinematográficas muy importantes para la historia del cine, fue criticada severamente por glorificar a los integrantes de ese organismo y mostrarlos como unos patriotas que defendían el país de las "actitudes barbáricas" de los negros, factores que, a la vez, catapultaron el racismo local en varios lugares de Estados Unidos y que, tanto en los años 70 como en la contemporaneidad, todavía prevalecen.

La película del director de Do The Right Thing, con claras referencias al género blaxploitation y a la estética setentera como los peinados afros y las ideologías del Black Power, mantiene una narración enérgica que reparte momentos en los que prevalece una parodia que luego cede el paso a la tragedia, filmada, cerca del clímax, con la mirada política de un documental, quizá para reflejar una xenofobia universal que, en ocasiones, se ha presentado tanto en la historia como en el cine. Detrás de la denuncia, hay víctimas grises en ambos lados del espectro, sin importar el color de la piel o su procedencia étnica.  Es ocurrente, atrevida, entretenida y muy necesaria, pero, sobre todo, es la mejor que ha dirigido en mucho tiempo.


Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 2 hr 15 min
País: Estados Unidos
Director: Spike Lee
Guion: Spike Lee, Kevin Willmott, David Rabinowitz, Charlie Wachtel
Música: Terence Blanchard
Fotografía: Chayse Irvin
Reparto: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier,
Calificación: 8/10

Sinopsis: A principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron Stallworth se convierte en el primer agente negro del departamento de policía de Colorado Springs. Sin amedrentarse, decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa: infiltrarse en el Ku Klux Klan.


Sinopsis: Simon Spiers es un joven de 16 años que tiene una vida normal, unos padres geniales, una hermana pequeña con la que se lleva bien y un grupo de amigos de gran confianza. Pero Simon tiene un secreto, es gay. Cuando un día uno de sus e-mails cae en manos equivocadas, Simon verá cómo las cosas se complican extraordinariamente, y deberá enfrentarse a una situación que pondrá en peligro la vida que llevaba hasta ese momento.

Ficha técnica
Título original: Love, SimonAño: 2018
Duración: 1 hr 50 min
País: Estados Unidos
Director: Greg Berlanti
Guion: Isaac Aptaker, Elizabeth Berger
Música: 
Rob Simonsen
Fotografía: John Guleserian
Reparto:  Nick Robinson,  Jennifer Garner,  Josh Duhamel,  Katherine Langford,
Calificación: 7/10
Sinopsis: Con sus recién adquiridos poderes sobrehumanos, un padre se dispone a ayudar a su hija, que está a punto de perder todo lo que da sentido a su vida.

Ficha técnica
Título original: Yeom-lyeokAño: 2018
Duración: 1 hr 41 min
País: Corea del Sur
Director: Yeon Sang-ho
Guion: Yeon Sang-ho
Música: 
Jang Young-gyu
Fotografía: Byeong Bong-seon
Reparto: Ryu Seung-ryong,  Shim Eun-kyung,  Go Na-hee,
Calificación: 7/10
El cine de Gus Van Sant, uno de los pilares del nuevo cine independiente norteamericano (que en ocasiones ha tocado la cúspide del cine comercial), es uno que me resulta interesante cuando revela la otra cara de su país, con narraciones que suelen ser provocadoras, pero que adquieren una postura inflexible para resolver los conflictos. En casi todas sus películas presenta historias de gente de los estratos más bajos de la sociedad norteamericana: drogadictos al margen de la ley, homosexuales marginados, mujeres que anhelan robarse el sueño americano, genios rebeldes, adolescentes conflictivos; personajes derrotistas con una naturaleza levantisca que, a veces, desean liberarse de la pesadumbre con la redención que la misma sociedad les ha negado. Estos temas oscuros de su estilo habían decrecido un poco en la última década; sin embargo, ha regresado a esa forma tan irreverente en la entrañable Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot, su más reciente película.

Esta cinta biográfica de Van Sant es agradable y muy sorpresiva, sobre todo con la gran interpretación de Joaquin Phoenix como el dibujante que ama la incorrección política. Está basada en la vida del caricaturista John Callahan (1951-2010), hombre con un pasado traumático que, en una noche de borrachera, producida por su adicción incontrolable hacia el alcohol, sufre un accidente que lo deja cuadripléjico. Hay tragedia, desdicha y momentos de claridad. El componente dramático de la historia de Callahan es escueto y aterrador, pero se aligera con una comedia negra que da mucha risa y algunos personajes tan desgraciados como él. Y con ciertos paralelismos causados por el montaje y los tiempos alternos, paso un buen rato viendo la vida de este señor en los mosaicos del pasado y el presente.

Callahan (Joaquin Phoenix), postrado en una silla de ruedas, recordando ante una audiencia lo que le ha pasado, relata el destino trágico con la moraleja de “si vas a manejar, mejor no tomes”. También recuerda a la gente que conoció luego del accidente en las sesiones de una terapia para alcohólicos anónimos. Eran los años setenta y principios de los ochenta. En aquel entonces él todavía caminaba, y llevaba tiempo siendo un alcohólico. Su vida era maldita. Sus padres lo abandonaron, comenzó a beber alcohol a los doce años y fue abusado sexualmente por una profesora. La adicción al alcohol y la desesperanza lo llevaron a la ruina a los 21 años, cuando un aparatoso accidente en coche le induce graves lesiones en la médula espinal con las que queda paralítico. Pero milagrosamente sobrevive, y con algo de terapia aprende a usar los músculos de las manos. Y cuando visita el peculiar grupo de rehabilitación de Donnie (un revelatorio Jonah Hill) separa el miedo de la esperanza, refugiándose en el dibujo para satirizar lo que piensa de la sociedad con los tópicos que son considerados tabúes, sintiendo una inspiración que nunca hubiese descubierto sin el accidente.

Es a Phoenix a quien hay que darle parte del crédito por su actuación como John Callahan, su mimetismo es demasiado bueno para interpretar a este individuo solitario que ha caído en el abismo de la vergüenza y que luego se levanta para pedir perdón. Es el retrato de una persona de mucha energía y con cierto encanto. Puedes amarlo u odiarlo. Siempre confinado en una silla de ruedas, aprovecha el potencial emocional de los primeros planos. Provoca impotencia, compasión, rabia. Sus diálogos tienen inclinación por la sobriedad. En cada escena, hasta en las que el protagonista tiene flashbacks, captura convincentemente la angustia y la rebeldía de Callahan en distintas etapas de su vida. Es muy creíble en el camino hacia el autodescubrimiento que tiene el protagonista cuando visita los grupos de terapia de Alcohólicos Anónimos.

El título de la película hace alusión a una caricatura de Callahan en la que tres vaqueros se encuentran en el desierto con una silla de ruedas vacía y uno de ellos dice: “no te preocupes, no llegará lejos a pie”. Pero también es una metáfora de un hombre que satiriza lo que la misma sociedad ha ignorado por su condición, comunicando lo lejos que evolucionó como caricaturista a pesar de estar condicionado a una silla de ruedas, algo que se simboliza casi como leitmotiv en otro dibujo que muestra el proceso evolutivo del hombre. Irónicamente andando a pie, quién sabe, quizá hubiese muerto por una sobredosis de alcohol. Tuvo que sentarse para enfrentar los fantasmas del pasado y rehabilitar su vida.

Aunque la película evita algunos clichés genéricos como el de la superación personal y esparce las escenas más dramáticas con algo de melancolía, es en la presentación de textos como la irreverencia y el cinismo donde se intensifica el discurso de la historia de Callahan. Van Sant, con un ritmo ágil, consigue que ese comentario sobre el humor negro que ofende la moralidad de la gente y que es censurado por razones sociales, sea una alegoría de estos tiempos en los que la incorrección política es un acto de intolerancia. Callahan es uno de esos hombres que vencieron a los vigilantes de la moral, dibujando, con mucho ingenio, una sátira de la sociedad contemporánea.

Ficha técnica
Año: 2018
Duración: 1 hr 54 min
País: Estados Unidos
Director: Gus Van Sant
Guion: John Callahan, Gus Van Sant
Música: Danny Elfman
Fotografía: Christopher Blauvelt
Reparto: Joaquin Phoenix, Rooney Mara, Jonah Hill, Jack Black, Mark Webber
Calificación: 7/10



Sinopsis: En el rocoso camino hacia la sobriedad después de un accidente que cambió su vida, John Callahan descubre el poder curativo del arte y desea que sus manos heridas dibujen caricaturas hilarantes, a menudo controvertidas, que le brindan una nueva oportunidad de vida.